No

15 Ene

“La publicidad es el factor y la fuerza moral más grande de nuestra vida pública.”

Joseph Pulitzer

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No

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No.

Año: 2012.

Director: Pablo Larraín.

Reparto: Gael García Bernal, Alfredo Castro, Luis Gnecco, Antonia Zegers, Pascal Montero, Marcial Tagle, Néstor Cantillana, Jaime Vadell.

Tráiler

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            “El amor es una cosa que hemos inventado gente como nosotros para vender medias”, espetaba el icónico Don Draper en la serie Mad Men, arrollador y fidedigno retrato de la sociedad estadounidense de los años cincuenta y sesenta desde la perspectiva de la producción publicitaria, la artífice verdadera de su imagen idealizada, imprescindible herramienta propagandística para la lucha interior y exterior en el contexto de un mundo dominado por la dicotomía ente capitalismo y comunismo propia de la Guerra Fría.

La publicidad, en sus múltiples formas y variedades, sirve tanto como estrategia de marketing para incrementar los beneficios de los productos de lujo (La familia Jones), como para lavar la imagen perniciosa de las todopoderosas compañías tabacaleras (Gracias por fumar), ejecutar una maniobra de distracción que esconda un escándalo político (La cortina de humo), promocionar a los nuevos líderes del mañana (El candidato, Los idus de marzo) o, como en No, para “vender” un proceso ideológico y político decisivo destinado a cambiar el rumbo, para mejor en este caso, de todo un país: el Chile en vísperas de las elecciones para ratificar o revocar la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Y es que a fin de cuentas la ficción que emite la publicidad es, o al menos acaba siendo en demasiados ejemplos, la realidad.

            El cine contemporáneo parece haber descubierto un rico filón dramático en la tramoya oculta tras el escenario de la alta política, capaz de entregar obras tan estimables como The Queen, Los idus de marzo o Lincoln, además de otras como Moneyball, perteneciente ya al terreno deportivo.

No se aproxima a un acontecimiento fundamental en la historia contemporánea chilena, el plebiscito nacional de 1988, si bien no tanto desde el punto de vista político -presente con el objetivo de configurar el trascendental contexto de fondo, la atmósfera tensa, represiva y amenazadora del relato y la significación de los personajes, aunque no predominante en el argumento-, sino desde el publicitario.

Dentro de esta reflexión sobre el poder de la imagen –publicitaria, propagandística, documental, cinematográfica-, prima la contienda televisiva entre el Sí, representante del status quo fascista y plutocrático, y el No, proclamación de la libertad política del pueblo soberano, por primera vez representado en los medios de comunicación como gesto de buena voluntad por parte de un régimen anacrónico que barrunta su agonía a causa de la pérdida de apoyos a nivel internacional –los mismos que, dicho sea de paso, lo habían encumbrado al Palacio de la Moneda-.

            En consecuencia, el punto de vista del filme pertenece a la figura del creativo publicitario René Saavedra (perfecto Gael García Bernal), defensor del empleo de códigos de los anuncios comerciales para la expresión del mensaje político; un individuo innovador y visionario como el Billy Beane de la citada Moneyball. Y, al igual que en Moneyball, sucede que, a pesar de que no se comulgue en absoluto con este concepto rupturista –las ideas como productos que vender gracias a su envoltorio y no por su contenido-, uno no puede más que verse seducido por la originalidad y el entusiasmo de la propuesta, perfectamente plasmada por Pablo Larraín a través de una narración repleta de ritmo, fundamentada en el diálogo –lo que le hace aproximarse en puntuales ocasiones a lo discursivo- pero desarrollada con una ágil y dinámica puesta en escena de estética naturalista –fotografía de textura televisiva ochentera, planos desencuadrados de aspecto espontáneo, escasos arreglos de luz o sonido,…-.

            Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, caería derrotada en justa lid por una devastadora obra maestra, Amor.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8.

5 comentarios to “No”

  1. kaldina 6 octubre, 2015 a 20:03 #

    Ay no, la odio!!! Lo peor es que tengo que hacer un ensayo sobre la relación entre la moral (desde Kant, Aristóteles y Nietzsche) y la publicidad para mañana y yo ni he podido terminarla 😥 (me quedo dormida) Osea que esta noche me tocó verla a la fuerza, pobre de mi!!!

    • elcriticoabulico 7 octubre, 2015 a 13:51 #

      Ay Dios, qué trabajazo. Espero que saliese bien y que tampoco doliese demasiado volver a ver No (que a mí me gustó bastante y daba para debates interesantes).

      • kaldina 7 octubre, 2015 a 14:35 #

        Si, mira que a nivel argumental estaba muy buena, pero el exceso de diálogo le daba una atmósfera soporífera. Traté de verla de corrido pero fue imposible, además me distraía y ME TOCABA VOLVERLA A VER!!!… Lo más parecido a una tortura que he vivido.

      • elcriticoabulico 8 octubre, 2015 a 15:57 #

        A lo mejor sí podía tener un exceso de diálogo, cosa que siempre le viene mal a una peli. Procuraré no recomendarte ninguna de Aaron Sorkin, entonces jeje

      • kaldina 9 octubre, 2015 a 04:56 #

        😛 Te lo agradezco

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