Archivo | diciembre, 2013

El pistolero (Fiebre de sangre)

23 Dic

Los compadres de Bandeja de Plata me abren un hueco cómodo y calentito para que junte algunas letras. Esta vez, a la salud de El pistolero. Aquí, un simple extracto.

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Los idus de marzo

22 Dic

“El peligro está en que nos basamos en la imagen a la hora de elegir un presidente. Su popularidad como estrella en los medios de comunicación de convierte en algo más importante que los hechos.”

Jack Nicholson

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Los idus de marzo

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Los idus de marzo.

Año: 2011.

Director: George Clooney.

Reparto: Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei, Jeffrey Wright, Max Minghella.

Tráiler

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            Sea desde la libre elección de papeles privilegiada por su estatus de estrella (Fail Safe, Syriana, Michael Clayton, Quemar después de leer, Up in the Air, Los hombres que miraban fijamente a las cabras), sea desde la silla del productor (Fail Safe, Syriana, Michael Clayton, ¡El soplón!, Argo), sea por medio de sus incursiones en el campo de la realización (Confesiones de una mente peligrosa, Buenas noches y buena suerte) y dejando aparte por supuesto sus actos públicos, George Clooney ofrece uno de los rostros visibles del compromiso liberal y democrático de Hollywood, heredero directo de la corriente ética, social y política que había constituido aquella generación de la televisión nacida de entre los rescoldos del abyecto macarthismo (precisamente recuperadas para la memoria por el propio Clooney en Buenas noches y buena suerte).

            Los idus de marzo prorroga y consolida esta vocación de conciencia ciudadana por medio de la ilustración del camino de decepción personal, fruto del traumático choque con la realidad, de un idealista director de campaña (Ryan Gosling), en nómina de un aspirante a candidato presidencial por el Partido Demócrata –cuestión aquí de escasa relevancia, a excepción de un par de consignas que servirán para definir el talante del político en cuestión-.

Clooney presenta a la política americana como un simple proceso publicitario determinado por cuidadosos cálculos probabilísticos, emprendido en insalubres despachos y guerras sucias entre bambalinas. Un escenario oscurecido por los brillantes focos del teatro/espectáculo político y, acorde a su naturaleza tenebrosa y oculta, indiferente a principios morales, humanos e incluso políticos, tal y como expresa esa escena en la que el montaje combina un grandilocuente y atinado discurso sobre economía y terrorismo junto con las pequeñas y mezquinas pugnas organizativas que se discuten entre cuchicheos, al amparo del telón.

No es casualidad que esta batalla épica por el poder tenga lugar en unas elecciones primarias; es decir, entre representantes de un mismo grupo parlamentario.

             El guion -inspirado por un drama teatral de Beau Willimon y apuntalado por el propio autor en compañía de Clooney y Grant Heslov, su colaborador de confianza en múltiples proyectos-, abunda en la imposibilidad de trazar líneas rojas en la arena política, en la inevitabilidad del pacto con el diablo, en la constante e irreconciliable contradicción entre pragmatismo e idealismo y el sacrificio de la integridad y la dignidad en aras de un objetivo quién sabe si más elevado o tan solo egoísta. Cuestiones que, merced a las aristas de su tratamiento, garantizan el debate posterior al visionado.

En efecto, destaca su veraz estudio de caracteres, retratos poliédricos y complejos que empiezan por su protagonista, del cual es difícil saber con certeza si obra por convicciones, ambición, despecho, desilusión,… La excelencia del reparto supone aquí un valor añadido.

            En cambio, al restringir su temática al aspecto digamos ‘formal’ de la política –el frívolo proceso publicitario al que aludíamos-, en vez de intentar lanzar cargas de profundidad en el conflicto moral entre el fin político y los medios para llegar a él Tempestad sobre Washington, Lincoln-, es inevitable que, para cualquiera que haya tenido la oportunidad de deleitarse con The Wire, ese monumental fresco sobre la sociedad contemporánea, Los idus de marzo resulte en odiosa comparación –e injusta, dados los cómodos márgenes de espacio que ostenta una serie- una película un tanto forzada y tremendista en su giro argumental y no del todo redonda o completa en su conjunto.

            No obstante, permanece como un filme estimable e interesante; con más calado que la necesaria pero liviana Buenas noches y buena suerte y más equilibrada y fluida que Confesiones de una mente peligrosa.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7.

Estado de sitio

21 Dic

“Me gustan las películas con mensaje, pero no con prospecto.”

Alfredo Landa

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Estado de sitio

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Estado de sitio.

Año: 1972.

Director: Constantin Costa-Gavras.

Reparto: Yves Montand, Renato Salvatori, O.E. Hasse, Jacques Weber, Jean-Luc Bideau.

Filme

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           No solo la ciencia ficción futurística tiene valor profético. Aunque involuntario, puesto que en su argumento reproduce hechos fundamentados históricamente –el caso del asesinato del agente del FBI Dan Mitrione en Uruguay-, Estado de sitio bien podría servir para anticipar el golpe de Estado militar en Chile -país donde precisamente se había rodado el filme-, que acontecerá tan solo un año después del estreno de la película; una pieza más en los oscurantistas y cínicos movimientos de la ‘realpolitik’ estadounidense de Guerra Fría.

            Costa-Gravras, irreductible francotirador enfrentado a todo tipo de totalitarismo –obras como Z y La confesión le granjearían la animadversión de la derecha ultraconservadora y la izquierda comunista, respectivamente-, lanza una encendida proclama contra los métodos fascistas de contrainsurgencia empleados por los regímenes plutocráticos sudamericanos con la decisiva connivencia y apoyo técnico, táctico y material del gigante norteamericano, motivado por sus ambiciones económicas neocoloniales e imperialistas.

            Estado de sitio es un filme narrado con las formas del thriller pero presidido por el afán didáctico y una ambición de realismo próxima al género documental, obtenida a partir de su profusa y precisa carga de información. También rasgo característico del director de origen griego es la manifiesta e indisimulada postura política e ideológica de la exposición, acorde con su compromiso democrático y de izquierdas.

La conjunción ambas vertientes da lugar a una película de estimable valor para acercarse a los turbios callejones de la política internacional estadounidense pero que, en su aspecto puramente crítico, se ve aquejada por un retrato en exceso plano de sus personajes, lo que redunda a su vez en el perjuicio de la tensión dramática y el impacto de la cinta como denuncia.

            Una década más tarde, Costa-Gavras se inspiraría precisamente en sucesos reales del citado golpe de Estado de Chile del 11 de septiembre de 1973 para filmar Missing (Desaparecido), una de sus obras más elogiadas.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 6,5.

The Sunset Limited (Al borde del suicidio)

20 Dic

“El hombre es el único animal para quien su propia existencia es un problema que tiene que resolver.”

Erich Fromm

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The Sunset Limited

(Al borde del suicidio)

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The Sunset Limited.

Año: 2011.

Director: Tommy Lee Jones.

Reparto: Samuel L. Jackson, Tommy Lee Jones.

Tráiler

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             Es una diametral contradicción respecto a los principios del cine -es decir, un modo de narración que a grandes rasgos fundamenta su esencia y razón de ser en el poder de la imagen-, pero, en ocasiones, la palabra hablada, el diálogo, sirve por sí misma para dar cuerpo a una película. Es este un tipo de composición de indudable raigambre teatral y antecedentes litúrgicos y filosóficos –discusiones moralizantes, adoctrinadoras o simplemente expositivas-, si bien perfectamente susceptible de ser ejecutada también en el cine.

Sobran ejemplos de filmes en los que cualquier clase de acción se pliega ante la fuerza arrolladora de la disputa dialéctica, clave para armar, sostener o escrutar ideas abstractas y elevadas o, por el contrario, lúdicas y entretenidas tramas de intriga –‘whodonits’ tipo Cluedo, digamos-, todas ellas de diversa naturaleza e intencionalidades: El ángel exterminador, La soga, Doce hombres sin piedad, La huella, Un cadáver a los postres, El método, The Man from Earth, Hard Candy, Un Dios salvaje, Madrid, 1987,….

            The Sunset Limited evidencia esta identidad teatral desde su mismo origen, extraído de una obra dramatúrgica con la firma de Cormac McCarthy. En consonancia con la ferocidad del ultrarrealismo sucio y oscuro característico de la escritura del estadounidense -cercano a la abstracción y el subconsciente por medio del extremismo en la captación fidedigna de las miserias de un universo exageradamente hostil y grotesco-, The Sunset Limited establece una batalla de tintes apocalípticos entre dos individuos antagónicos que representan, en un rincón, el nihilismo y el absurdo desolador y, en el otro, la fe y la creencia optimista en los sentimientos humanos. Dos modos irreconciliables de entender la existencia material y espiritual del hombre.

Con una desgastada Biblia dispuesta encima de la mesa y el rezumante pesimismo desolado de un intento de suicidio como fondo de escenario –único, el desnudo apartamento de uno de los contendientes-, la cinta apunta su arsenal racional y psicoanalítico al interior de la mente, a los cimientos y las certidumbres filosóficas que pudiera albergar el interlocutor silencioso que observa atento el lance desde el otro lado de la pantalla.

            Es inevitable que el guion, construido mediante frases rotundas y densas, fruto de un planteamiento mil veces pensado, posea entonces un evidente deje literario y discursivo que, por tanto, a ratos resulte dificultoso no perder el paso en la intensa indagación verbal emprendida por los personajes, encarnados en un exigente ejercicio por actores del carisma de Samuel L. Jackson, espléndido, y Tommy Lee Jones, a la sazón realizador de la cinta y, en virtud de tal potestad, algo menos dirigido en lo que al plano interpretativo se refiere.

Casi a media luz, la cámara explora la ajada geometría del entorno mediante suaves movimientos de cámara, una de las escasas concesiones a la forma que posee este filme condensado y reflexivo, decisiva no obstante para que el espectador no se encuentre atrapado dentro un abrupto teatro filmado.

             Estimulante, exigente e incluso agotadora, The Sunset Limited se posiciona como una propuesta idónea para prorrogar los ecos del filme más allá de su propio metraje y trasladar su debate a otra sala, ya fuera de los fotogramas.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7.

Tres bodas de más

19 Dic

La despedida de soltero, en El Peliculista.

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A vida o muerte

18 Dic

“¡Vivir o morir! ¿Hay drama mayor?”

Howard Hawks

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A vida o muerte

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A vida o muerte.

Año: 1946.

Directores: Michael Powell, Emeric Pressburger.

Reparto: David Niven, Kim Hunter, Roger Livesey, Marius Goring, Robert Coote, Raymond Massey, Abraham Sofaer.

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           Desconozco hasta qué punto una película tan colorista y entusiasta como A vida o muerte pudo ejercer influencia sobre El séptimo sello, uno de los filmes más existencialistas y circunspectos de Ingmar Bergman. El asunto es que en esta pequeña joya de los inimitables Emeric Pressburger y Michael Powell recoge el juicio trascendental que determinará, como indica el título del filme, el derecho a la vida o la condena a muerte de un aviador británico (David Niven), extraviado por los funcionarios celestiales durante su registro de entrada al Cielo. Casualidad o no, incluso el espíritu encargado de explicarle la situación y conducirlo ante el tribunal aludirá repetidamente a sus intenciones de disputar contra él una partida de ajedrez.

           A vida o muerte es un entrañable canto al carácter ennoblecedor e inmortal del amor verdadero. En cierto sentido, es este un concepto que podía rastrearse en la precedente Vida y muerte del coronel Blimp, donde la fantástica aparición repetida a lo largo de los años de un ideal de mujer, daba continuidad y razón de ser a la existencia de dos camaradas enfrentados por las recurrentes y lamentables conflagraciones entre sus respectivos países.

Así pues, de igual modo que un romance sincero y generoso era capaz de librar a la humanidad de su condenación en Fausto o servía para acreditar la entrada de un individuo corriente en el paraíso celestial en El diablo dijo no, en la presente película compondrá el principal (y único) argumento esgrimido por el protagonista para rebelarse contra la muerte y justificar su derecho a permanecer en la tierra de los vivos.

           El filme es, por otro lado, una loa al orgullo herido de la gloriosa Gran Bretaña, a las puertas de su descomposición como imperio y convaleciente tras una guerra que se percibe como ganada por los impetuosos y arrogantes primos estadounidenses –de ahí la enconada disputa entre ingleses y americanos los alegatos y la encendida reivindicación de las virtudes patrias-, factor más localista y ceñido a un contexto histórico concreto que a día de hoy resulta más bien sobrante e impostado respeto al conjunto de la obra.

            Apabullante y arrebatadora en su escritura visual desde su formidable primera escena –“¡cómo desean el Tecnicolor ahí arriba!”-, profundamente humanista y bullente de vitalidad, la cinta entrelaza y difumina con encomiable destreza la mirada espiritual y subjetiva del personaje –su litigio cósmico- con la versión física del conflicto –su diagnóstico y tratamiento médico-, al mismo tiempo que sitúa a su objeto de estudio, el ser humano como ente emocional, sometido bajo un todo inmenso, infinito y eterno.

Una perspectiva amplia y elevada que emplaza al hombre en su justa dimensión, minimizando convenientemente las luces y en especial las sombras de la sociedad contemporánea -por entonces recién salida del horror de la Segunda Guerra Mundial-, y que tiene como objetivo recalcar precisamente el universal e imperecedero poder benéfico del amor, piedra angular para el entendimiento, la empatía y el respeto común. Es decir, para la salvación de la especie humana digna de tal nombre.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8.

El amigo de la familia

17 Dic

“¿Puedo palpar un poco a la señora?”

Silvio Berlusconi, mientras posaba para una foto con una voluntaria de Solidaridad Internacional delante de las ruinas provocadas por el terremoto de L’Aquila de 2009

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El amigo de la familia

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El amigo de la familia.

Año: 2006.

Director: Paolo Sorrentino.

Reparto: Giacomo Rizzo, Laura Chiatti, Fabrizio Bentivoglio, Gigi Angelillo, Clara Bindi, Barbara Valmorin.

Tráiler

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            A su manera, Las consecuencias del amor, película que consagraba a Paolo Sorrentino como cineasta a tener en cuenta, proponía una especie de extravagante e irónica revisión del cine negro. El amigo de la familia reincide y abunda en el retorcimiento y mutación de los códigos del noir, aunque desde una perspectiva decididamente más lisérgica y estrambótica que la precedente.

Y es que dentro su particular universo, dominado por la infelicidad, la humillación y la amoralidad, convivirán, distorsionados, diversos estereotipos y paradigmas característicos del género: un primo destruido por el resquebrajamiento de sus impúdicos principios, una femme fatale a la inversa, un hombre que reencuentra su integridad para rebelarse contra el insoportable cinismo que impregna la realidad y una estrambótica y elaborada trama criminal fundamentada en el engaño y la traición.

            El sardónico libreto explora con sorna la naturaleza de unos arquetipos satíricos y paródicos hasta lo alucinado, entre los cuales la figura del repulsivo, avariento, ateo, gorrón, locuaz, tiránico, rijoso, hortera y feo prestamista Geremia di Geremei -apodado Cuore d’Oro, “corazón de oro”-, gobierna y controla por medio del dinero la vida presente y el destino venidero de una serie de personajes a cada cual más estrafalario; seres desvalidos, engendrados y repudiados por una sociedad achacosa y corrompida.

            De acuerdo con estas premisas, Sorrentino da rienda suelta al exceso visual para componer una atmósfera de esperpénticos tintes operísticos, desbordada por exagerados movimientos de cámara e imágenes ampulosas capaces de sacar a la luz, a fuerza de establecerse en directa contradicción con el tragicómico, sórdido, mezquino y a ratos desagradable argumento, el feroz ridículo que se oculta detrás de situaciones y planteamientos que, en otro lugar y otra película, se encontrarían revestidas de un aura de solemnidad imperturbable.

            El amigo de la familia aúna en su farsa un aire burlesco y desquiciado -que roza incluso puntuales inmersiones en el surrealismo– junto con la mejor tradición de la comedia grotesca italiana, experta en señalar con el dedo y carcajearse con absoluta crueldad de sus propias miserias. Siguiendo esta idea, no cuesta trabajo imaginar al bueno de Cuore d’Oro como presidente electo del ‘Belpaese’.

             Un filme en ocasiones desequilibrado por su propia naturaleza desmedida, pero sin duda siempre curioso y especial.

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Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7.

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