La vida de Adèle

31 Dic

Para despedir 2013, una de las películas del año en El Peliculista.

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“Los cineastas somos todos, sin excepción, amantes, y las películas son nuestras pruebas de amor para el mundo.”

Ingmar Bergman

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La vida de Adèle

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La vida de Adèle.

Año: 2013.

Director: Abdellatif Kechiche.

Reparto: Adèle Exarchopoulos, Léa Seidoux, Jérémy Laheurte, Sandor Funtek, Alma Jodorowsky, Mona Walravens, Salim Kechiouche.

Tráiler

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             “El amor no conoce géneros”, declara un personaje en una escena de La vida de Adèle. Esta sentencia ofrece una clave perfecta para acercase a una historia de amor en la que el contenido lésbico es en el fondo una anécdota prácticamente irrelevante. Una herramienta en todo caso empleada con el fin de introducir un factor de conflicto personal y narrativo por medio del amor prohibido o, cuanto menos, polémico e incómodo de presentar en casa –hecho que puede suceder y sucede también en las relaciones heterosexuales-. La vida de Adèle es un relato de amor (y desamor) universal. Cualquiera puede reconocerse en Adèle.

        Abdellatif Kechiche entrega una película muy madura, que se adentra a conciencia en las interioridades del romance sin perder el pie de la verosimilitud más estricta. La ausencia de manierismos folletinescos no significa una renuncia a la emoción desbordada, sino todo lo contrario. Por identificable, la experiencia es más intensa. Pieza maestra en la consecución de tal objetivo es el admirable trabajo de composición del cuerpo y el alma de los personajes, sus conexiones y sus desemejanzas particulares, sociales y culturales, la precisión en la escritura visual y verbal de sus sentimientos, su compleja, creíble y absorbente evolución pasional.

          Kechiche perfila la obra con trazos firmes y delicados, con algún rapto de subrayado ocasional, ora brusco –las lecciones en el aula de literatura con alusiones demasiado obvias, puntuales líneas de diálogo un tanto discursivas-, ora creativo y elegante –la escena en el jardín con una proyección de cine como telón de fondo-.

Pero claro, Adèle Exarchopoulos ofrece un magnífico lienzo sobre el que dibujar a placer. La expresividad de su magnético rostro trasciende la pantalla, cala en el ánimo, evoca ecos profundos e inspira la carnalidad y la cercanía, la comprensión y la empatía que pretende despertar Kechiche desde la realización. La celebridad posterior al éxito del filme ha sonreído en cambio a su partenaire, Léa Seidoux, ‘enfant terrible’, responsable de un papel bien acometido pero con menos aristas. Cabrá atribuirlo entonces a la eufonía favorable de su nombre.

          La naturalidad con la que el autor francotunecino describe el arco dramático del relato comprende de igual modo su plasmación en escena, de apariencia inmediata y desnuda aunque en realidad sumamente cuidada, como se demostrará en la descomunal tensión e intimidad que rezuman las aproximaciones amatorias de las dos jóvenes. El aliento contenido, la magia que se rompe en un instante, el vello erizado, el sabor único del primer beso, el escalofrío quedo de la soledad, el paraíso perdido, la frase descerrajada en un arrebato desesperado. Fotogramas que destilan sentimientos a flor de piel, palpables, vívidos.

El sexo, uno de temas que ha concitado mayor polémica por su abierta explicitud, se integra dentro de esta misma premisa como un rasgo inherente, ineludible y, como es normal, de enorme relevancia en la expresión afectiva de la pareja, registrado a tal efecto de manera honesta y sin paliativos –otro asunto es que la repetición de este recurso amenace con caer en cierta redundancia-. Valga aquí citar una paradoja: el continuo moqueo en las escenas de llanto resulta por el contrario bastante más obsceno, al menos en lo emocional.

            Vencedora de la Palma de Oro en el festival de Cannes, La vida de Adèle es sin duda una de las películas del año.

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Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 9.

33 comentarios to “La vida de Adèle”

  1. Ki___wi 31 diciembre, 2013 a 15:14 #

    Uno de mis grandes errores del 2013 que espero poner remedio pronto. Gran crítica.

    • Ki___wi 31 diciembre, 2013 a 15:14 #

      El hecho de no haberla visto, refiero.

      • elcriticoabulico 31 diciembre, 2013 a 19:33 #

        Ya sabes que siempre nos quedará el DVD (u otros medios). Yo creo que la película sí vale tanto la pena como se va diciendo por ahí. Y mira que suelo ser más bien escéptico.

  2. JVilloria 1 enero, 2014 a 16:42 #

    Me alegro de que al menos ésta sí que la pusieran en los cines de tu ciudad, aunque fuera solo unos días. Y coincido plenamente en que merece las buenas críticas que ha recibido, es una de las películas más memorables del año, aunque no sea perfecta.
    Un saludo y feliz 2014 😉

    • elcriticoabulico 1 enero, 2014 a 19:42 #

      Sí, me devolvió cierta fe en los exhibidores de cine de Ávila. Magia que se ha roto con esta primera cartelera del año: ni rastro de los Coen.

  3. pastiva 2 enero, 2014 a 11:02 #

    Te he nominado al Versatile Blogger Award, enhorabuena, gracias por seguirme, que tengas un prospero año 2014

    • elcriticoabulico 2 enero, 2014 a 12:20 #

      ¡Muchas gracias, Pastiva! No se me ocurre mejor manera de comenzar el año bloguero, la verdad. De nuevo, muchas gracias y que tengas un feliz 2014.

  4. Zinedin Zimeno 2 enero, 2014 a 13:18 #

    Nada documental, con una narración y una estética propias de la novela gráfica, nos cuenta y nos hace partícipes de una actual, singular y PEQUEÑA historia, y de amor. Aunque se pretende que la percibamos como cotidiana no deja de sorprendernos, y que la sintamos y vivamos a la vez como una historia dramática, única y mágica.
    Bendita crisis, la del cine, digo.

    • elcriticoabulico 2 enero, 2014 a 16:36 #

      Pues probablemente esté usted en lo cierto, señor Zinedin Zimeno, ya que la película se basa (aunque adaptándola con mucha libertad, e intuyo que para bien) en una novela gráfica: El azul es un color cálido, de Julie Maroh. También le doy la razón en sus calificativos: pequeña pero muy grande; real pero muy mágica.

  5. altaica 3 enero, 2014 a 00:34 #

    ¡Joder!, pero que bien escribes, pero que bien cuentas, pero que bien captas y profundizas. Sigo pensando que no hay, al menos que conozca, blog de cine con pluma tan certera. Me da igual ser pesado y “lamelibránqueo” pero nos regalas crónicas excepcionales siempre. Créeme si te digo que leerte es placer en estado puro. Más quisiera yo ser mecenas en Florencia, y lo digo, decimos algunos, de corazón. Pero lo que siempre te digo, este cainita país es lo que es y la meritocracia es una falacia.

    La película no la he visto, si bien sé de ella y de sus enormes virtudes y, según algunos, evidentes defectos, pero ese 9 no suele ser norma en este blog en obras recientes, así que se hace imprescindible. Cuando vuelva el buen tiempo y retorne a mi lugar óptimo de cine, ya comentaremos. Algún día espero no volver jamás, será buena señal.

    • elcriticoabulico 3 enero, 2014 a 04:14 #

      Muchas gracias Altaica, ya sabes que para mí es todo un halago viniendo de quien viene. Suelo presumir de escéptico a la hora de abordar todas las películas, sean cuales sean, pero en ocasiones no queda más que quitarse el sombrero y dar la razón. Que la disfrutes en esa Arcadia óptima del cine.

  6. Shira Shaman 10 febrero, 2014 a 19:32 #

    “romance sin perder el pie de la verosimilitud más estricta-” Me Gusto mucho coincido contigo me pareció una excelente película, Abrazos .

    • elcriticoabulico 10 febrero, 2014 a 23:53 #

      Y además es una película con la que cualquiera puede identificarse de uno u otro modo. Es una gran obra. Un abrazo.

  7. Paula 22 mayo, 2014 a 12:07 #

    Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.
    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar. ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada? Mucho más importante y vital para la trama era la escena suprimida en el montaje final de los padres de Adèle echándola de casa cuando la pillan en la cama con Emma, que en el cómic marca un punto de inflexión importantísimo en la vida de la protagonista y así debería haber sido igualmente en la película para entender mejor su desamparo y su soledad. ¿Por qué se suprimió entonces? ¿Para darle más minutos al sexo? Resulta incomprensible.
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo). De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…
    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales deben ser aquellas que despiertan los deseos del público. Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.
    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

    Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.
    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola. La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.
    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia… Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista. Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc.)… Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil y explícito. Es verdaderamente una lástima.

    • elcriticoabulico 22 mayo, 2014 a 15:55 #

      Hola Paula, ya había leído con atención este comentario en Bandeja de Plata. Es muy interesante tu planteamiento, muy argumentado, pero no lo comparto.
      En mi opinión, en las escenas de sexo hay mucho de catálogo de posturas. No niego que es forzado en muchos casos, pero no creo que esté filmado de manera pornográfica, sino como una expresión natural de la relación de una pareja. ¿Ocho orgasmos? En la primera noche de sexo con alguien a quien ansías con locura te hinchas a orgasmos todo lo que puedas. Creo que van por ahí los tiros. De hecho, la aparición de escenas sexuales camina paralela al desarrollo de una relación con la que, por cierto, me sentí muy implicado emocionalmente y muy identificado con Adèle. Algo que no lograría si fuese porno barato, si viera a dos ‘cosas’ bonitas follar. Y no me considero un tipo de emociones simples o impresionable por cualquier cosa.
      A la dirección solo le achaco, como digo, un par de planos que parecen asomarse en plan voyeur y que no son demasiado pertinentes. Ahí puedo entender tu queja. Pero vamos, no me pareció una peli que buscase el morbo gratuito. Kechiche suele mostrar en sus películas las cosas con bastante realismo, de ahí que no esquive el sexo (cosa que está bien). La expulsión de casa a la que aludes, fue descartada en montaje. No me parece una mala decisión, las diferencias de sensibilidad entre familias eran ya evidentes como para subrayarlas de esta manera un poco brusca. El desprecio homófobo también recuerdo que aparecía. Claro que hay ataques de descerebrados, pero no considero que sea obligatorio meterlos en una peli homosexual. Quizás es mas pertinente mostrar esa historia de amor que las vertientes de odio en crudo, que pueden caer en el puro sensacionalismo.
      Lo de los abusos de Seydoux también parecen un arrebato de estrellita. Exarchopoulos desmentía esa explotación o lo atribuía a un proceso normal de hacer cine. Incluso Seydoux era muy de besar y alabar a Kechiche durante los primeros meses tras la presentación. El paso previo a su echibición contó con la aprobación de Maroh. Se retractaría más adelante, curiosamente cuando la peli se convirtió en un fenómeno cinematográfico.
      Aclaro que todo esto lo comento como varón heterosexual que desconoce el cómic en el que se basa la peli.
      Un saludo y gracias por pasarte.

      • Paula 23 mayo, 2014 a 10:13 #

        Muchas gracias por tu respuesta y siento si me he alargado un poco o si sigo insistiendo en lo mismo, pero es que de verdad que muchas lesbianas estamos muy hartas y muy indignadas de escuchar tantas mentiras sobre esta película. Si alguien quiere hacer porno, que lo haga, pero que no lo justifique haciendo ver que defiende algo o a alguien y sobre todo que se atreva a llamarlo por su nombre y a no disfrazarlo de otra cosa. Está claro que a los hombres heterosexuales el tema lésbico les encanta y les atrae muchísimo, pero se les ve mucho el plumero para que luego lo nieguen con tanta hipocresía… Lo que ha rodado Kechiche no es arte, es simplemente pornografía para canalizar sus propias fantasías y disfrazarlas a través de tres horas de “pasión”, “filosofía de los cuerpos” y “sensibilidad”, y si algo me molesta especialmente en esta vida es que traten de venderme una moto falsa o que quieran hacerme comulgar con ruedas de molino.

        Nos ha costado mucho que a las lesbianas se nos respete (y aún nos sigue costando diariamente) para que nos tengamos que ver expuestas de este modo y se nos visibilice sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino, lo cual además resulta de muy mal gusto y muy frustrante, porque sentimos que es como si al exponer nuestro disgusto nos increparan: “¡Encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir, sois unas histéricas y unas puritanas!”. Es casi como cuando las mujeres se ven “obligadas” a agradecer ese piropo que reciben por la calle sin haberlo pedido. Sinceramente creo que el día que veamos penes en pantalla con la misma frecuencia con que vemos coños y tetas podremos empezar a hablar de igualdad… y hasta que no vea una película de este mismo director que se recree durante diez minutos en dos hombres gays practicando un “justificadísimo” y “bellísimo” sexo anal seguiré pensando que Kechiche es un vulgar onanista y sólo ha buscado plasmar su propia fantasía y la de muchos hombres.

        De verdad te recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que compruebes la diferencia por ti mismo en todo cuanto afirmo, para que comprendas también el enfado de la propia autora al ver su obra pervertida de esta manera y para que veas igualmente la importancia de que los padres de Adèle la echen de casa (que sigo pensando que era necesario que se mostrara en la película).

        Cuando alguien abusa tanto de las escenas sexuales, en el fondo ya sabemos todos por qué es, y más si son entre dos mujeres, de modo que mejor no hacernos los suecos… en mi opinión esta película es el ejemplo perfecto de cómo coger un maravilloso material original y degradarlo hasta convertirlo en un espectáculo vulgar y zafio.

        • elcriticoabulico 23 mayo, 2014 a 16:10 #

          Es cierto que la sociedad aún no acepta totalmente la homosexualidad y que hay muchas diferencias entre la representación en pantalla de un coito lésbico y otro entre hombres. Es indiscutible. Pero el cuerpo masculino también está representado cada vez con mayor crudeza y con menos pudor (un amigo me comentaba sobre Shame, por ejemplo, con muchos planos frontales de Fassbender sin que ello perturbe el fondo y la calidad del filme).
          De ahí a decir que Kechiche es un pajillero que ha aprovechado su condición de director para dar rienda suelta a sus bajos instintos hay un trecho. Sobre todo porque, como digo, las escenas sexuales me parece que tienen perfecto sentido y coherencia dentro de la obra, en su misma crudeza y explicitud. Tan extenso y tan fogoso como cuando uno entabla su primer encuentro sexual con aquel a quien desea (aunque con cierto exceso en su exhibición de destrezas gimnásticas, eso no lo niego). Pero que no es una peli de Tinto Brass, vamos. Y lo de que todos los hombres seamos unos babosos deseantes de ver escenas de sexo lésbico también es otro tópico que me parece empleado un poco a la ligera, sobre todo si se está acusando al otro de emplearse con tópicos.
          Un saludo.

  8. ALTAICA 23 mayo, 2014 a 11:59 #

    Interesante, muy interesante el debate. Creo que para el mes que viene la veré sin falta y ya hablaremos sobre esta obra, cuando menos, polémica según veo.

    No obstante, sí decir que algunos sí la han valorado en menor grado que otros, si bien éstos últimos son mayoría, considerándola excepcional. Es un placer ver debatir desde el respeto y la inteligencia. Y decir que me ha llegado al alma la visión de Paula y las realidades que sobre el mundo lésbico nos indica, que ciertamente son muy dolorosas y confirman que aún vivimos en una sociead demasiado encasillada y estereotipada. Desde aquí solidarizarme contigo y mostar, como no, mi afecto y convicción con tus criterios y principios. Ya, respecto de la película, pues vermos lo que me parece.

    • elcriticoabulico 23 mayo, 2014 a 16:11 #

      Nada, a programarla para el finde, Altaica. Que se oiga tu voz. La peli merece la pena.

  9. Paula 23 mayo, 2014 a 21:32 #

    Altaica, muchísimas gracias por tus palabras y tu comprensión, de verdad que se agradece mucho la empatía en estos temas tan delicados y creo que es importante dar a entender por qué estas escenas están completamente injustificadas de la manera que se exponen y que quienes así lo defendemos no lo hacemos por cuestiones de militancia fanática o por una simple pataleta, sino porque de verdad nos parecen un desacierto que, una vez más, buscan la mera utilización comercial de lo lésbico.

    Crítico abúlico, gracias también por tu respuesta. El tema de la justificación a toda costa del sexo explícito me parece muy cansino de puro evidente. Es más: creo que forma parte de una corriente pseudoprogresista que confunde tías en pelotas con apertura de mente. Y no me lo trago: una tía desnuda en una peli de autor está tan desnuda como una tía desnuda en una peli de Pajares. De hecho, la actitud del cine de Pajares me parece más honesta que la de Kechiche…

    En ningún momento digo que el sexo sobre en una película o que haya que taparlo. El sexo puede ser explícito y necesario en una película, claro que sí, pero cuando se muestra de manera tan evidentemente morbosa, degenerada (con respecto al cómic) y vulgarizada como aquí pues sí, me sobra, porque ver unas tijeras de 10 minutos no creo que me aporte nada al resto del argumento, ni a mí ni a nadie, salvo mera excitación o morbo… eso es lo indignante, que en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Nuestra indignación (mía y de muchas lesbianas) radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. No digo que sea tu caso, pero creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet o incluso el vídeo entero de 10 minutos se puede
    encontrar fácilmente si se quiere ver porno lésbico…

    El arte, al menos como yo lo entiendo, y el verdadero talento de un director, está en su capacidad para mostrar algo verídico sin tener que echar mano de los recursos más fáciles, sino sugiriéndolos o al menos no haciéndolos tan absurdamente explícitos, como justamente sucede en la artística e inteligente “Shame”. La película habría ganado así en fuerza, poder de sugerencia, universalidad y sobre todo mensaje, sin quedarse en una superficialidad tan vacua y concesiva. Pero claro, sin estas escenas tan provocadoras no habría causado tanto entusiasmo en la crítica, de hecho habria pasado bastante desapercibida. No puedo por ello dejar de pensar que la de Kechiche es una visión muy cosificadora, aprovechada y morbosa sobre las lesbianas y que con el diamante que tenía entre las manos podría haber hecho una obra verdaderamente maravillosa pero se quedó en lo fácil, lo cual me parece muy triste. Existen multitud de alternativas y estrategias a la hora de comercializar una obra. Implicar y ofender a una serie de personas, e incluso a la autora de la obra literaria, es un mal recurso que demuestra, además, mucha prepotencia e interés por parte del director, preocupado más en vender un producto por el camino más burdo y facilón, reduciéndolo a un mero espectáculo morboso para llamar la atención, que en extraer y saber plasmar un mensaje más profundo.

    • elcriticoabulico 24 mayo, 2014 a 15:18 #

      No lo encuentro una estrategia comercial: una película realista, francesa, de tres horas, sobre una relación homosexual y premiada en Cannes va a tener el mismo público especializado contenga o no escenas de sexo explícitas. En mi ciudad coincidió con una fiesta del cine y con El Hobbit en cartelera. Y la gente que iba a ver El Hobbit (el espectador medio, el 95% de la taquilla) ni se le pasó por la cabeza comprar una entrada para ver una peli atraídos porque en los medios especializados (que probablemente no han leído) dijeran que había escenas picantes. Y si no hubiera un estreno importante como este, ese perfil medio tampoco hubiera ido a Adèle. Su mejor publicidad fue la Palma de Oro, que es un premio merecido y otorgado independientemente del sexo (¡si el presidente del jurado era un tipo tan pudoroso y conservador en lo familiar como Spielberg!).
      Pero como dices, lo de la pertinencia creo que queda más a la sensibilidad de cada espectador. En la sala había gente incómoda y gente que no.

  10. Zinedin Zinedon 25 mayo, 2014 a 19:09 #

    He visto películas basadas en novelas gráficas que se desarrollaron dando vida a cada viñeta: Una historia de violencia, Sin city y Camino de perdición son tres ejemplos palmarios. En el caso de la vida de Adele, cuando vi la película no me percaté entonces de que ya había leído la historieta en la que se basaba. Decidí acercarme al cine algo más motivado por las críticas que por el señuelo lúbrico, y no me arrepentí. Atiendo y entiendo cualquier interpretación de la película, pero no comparto que se la califique de barata e interesadamente pornográfica. En este caso, la descripción analítica del Crítico A se ajusta más a lo que yo vi y sentí en su proyección.

    • elcriticoabulico 26 mayo, 2014 a 01:06 #

      Es que en estas épocas en las que casi nadie va al cine, no creo que el que lo haya se motive para ello por un par de escenas eróticas que tiene a su alcance, con mayor explicitud todavía, en internet. Creo que el del escándalo como proyección comercial es un argumento que no se sostiene en este caso. Que haya sido aclamada en festivales, crítica especializada y buena parte de los espectadores funciona como mejor reclamo.

      • Paula Alonso 26 mayo, 2014 a 16:22 #

        Insisto en que es evidente que el morbo de lo lésbico es el principal imán y reclamo que se ha utilizado en esta película. A los heterosexuales nunca se les ha utilizado con propósitos meramente comerciales o morbosos o sólo se les ha visibilizado para eso. Por el contrario, el cuadro del tipo que se excita viendo sexo entre dos mujeres es tan antiguo como el mundo, y “La vida de Adèle” no hace sino alimentar la fantasía de la que se nutren las películas porno de toda la vida. No entiendo con qué derecho este director se ha atrevido a utilizar a las lesbianas a través de una película que no es más que una apropiación machista y morbosa de su sexualidad. Y precisamente si en la era de internet existen tantos vídeos de porno lésbico fácilmente accesibles, aún entiendo menos la necesidad de incluir escenas de este tipo en una historia que no las necesitaba.

        Esta película está llena de tópicos machistas y muestra una ignorancia absoluta sobre la realidad homosexual y lésbica, pero claro, como lo que prima y gusta siempre es la carnaza, pues se concede a la audiencia lo que pide, y ya si eso encontraremos argumentos para escudarnos hábilmente en que “son tres horas” y que “se le dedica la misma atención y duración a todas las escenas”, etcétera. Ya sé que es cine, pero a menudo el cine y toda ficción tienen la obligación de verismo, sobre todo si se presenta como una película extremadamente realista, y también de educar y sensibilizar al público sobre lo que está viendo, además de no ofender tan descaradamente a ningún colectivo como lo ha hecho Kechiche cuando lo que encima se cree que está abanderando es todo lo contrario.

        • elcriticoabulico 27 mayo, 2014 a 01:09 #

          Insisto, creo que eso del reclamo es más un prejuicio tuyo que otra cosa. Y si fuese verdadero reclamo, sería una estrategia del todo equivocada, sobre todo en una obra que no es Mentiras y gordas, que no está destinada a arrasar en taquilla atrayendo a jóvenes para que se manoseen. No sé si el punto de vista es machista (no me lo parece, y no considero que ser un tío hetero invalide mi opinión sobre el asunto), ni veo que cosifique a la lesbiana. Aunque en fin, veo que insistes mucho en esta idea y que te esfuerzas en difundirla en todas las plataformas posibles pero que tampoco haces mucho caso a otros argumentos distintos, por lo que no sé si merece la pena alargar más la discusión.
          Un saludo, Paula, gracias por tus comentarios.

  11. Zinedin Zinedon 26 mayo, 2014 a 20:59 #

    Nos movemos, Paula, en las dudas, en los complejos, en la ignorancia, sobre todo los que hemos padecido una castrante y represiva educación y también sexual. Si tu percibes nítidamente esa manipulación de la película me parece oportuno que así lo denuncies y de esa forma tan contundente, pero es que a mí me ha parecido ver otra película, y para mí, muy buena. Por otra parte, el director está en su derecho de contar una historia interpretándola del modo que considere oportuno, luego, los espectadores responderemos en consecuencia, y tú, en conciencia, así lo has hecho.

    • elcriticoabulico 27 mayo, 2014 a 01:12 #

      Comprenderse, sus argumentos se comprenden y están razonados. Pero también hay que en cuenta el hecho de que uno puede estar equivocado en su percepción. O que puedan existir argumentos distintos con igual, menor o mayor justificación lógica.

  12. altaica 25 junio, 2014 a 18:22 #

    No sé si es una película donde podamos entrar en demasía en el mundo de los argumentos, que también, pero más en el de las percepciones. Y tengo que darle la razón a Abúlico, pues es una película absolutamente memorable bajo cualquier punto de vista. No solo es una gran película de su año, lo es también de cualquier año.

    Contada con un ritmo prefecto (es de las veces en las que el metraje adquiere una dimensión más justificadora que nunca, pues todo sucede a ritmo de vivencia, de la más clara necesidad de tomarse su tiempo para dar a la veracidad protagonismo estructural y existencial), analiza una relación (coincido plenamente en que la misma sea lésbica es puramente anecdótica) de forma memorable, hermosa, inteligente, progresiva, madura en la concepción fílmica, veraz y siempre sincera. Para mi es una película perfecta.

    Y el peso recae sobre dos actrices jóvenes cuya capacidad interpretativa es para quitarse el sombrero, para no parar de aplaudir, para quedar absolutamente deslumbrados. Pero claro, todo ello arropado con una dirección portentosa en tanto que todo está filmado desde una inteligencia digna de elogio, pues cuando quiere es digna de Tavernier, pero otras es digna del más exquisito y lírico cineasta, donde los sentimientos, las miradas, los asomos son formidables. Todo, absolutamente todo rezuma una veracidad primorosa y nos depara un ejercicio de cine de máxima altura. Una historia de amor sencillamente prodigiosa, maravillosa y finalmente tristísima, si bien uno ya sabe que jamás dejarán de estar unidas para siempre. Una película para las estanterías del séptimo arte. Otra recomendación perfecta relativa a una película perfecta, que únicamente juega en un escenario fácil al apoyar todo en dos mujeres demasiado jóvenes y demasiado hermosas.

    • elcriticoabulico 26 junio, 2014 a 03:30 #

      Suscribo cada coma, es imposible expresarlo mejor. Lo de la hermosura de las chicas, bendito pecado. Yo quedé prendado de Adèle Exarchopoulos, imagino que la mayor relevancia de Lea Seydoux se debe a que su nombre es más fácil de transcribir… Seguiré muy atento su carrera, a ver si el talento se debe a que es un personaje pegado a su piel o a que la chica de verdad sabe ser tan auténtica.

  13. karma 24 noviembre, 2014 a 18:03 #

    Esta es la película más machista que he visto en mi vida… Además de ser un bodrio de película, aburridísima, interminable, deshilvanada y absurda, tiene la desfachatez de frivolizar hasta extremos increíbles con las relaciones homosexuales entre mujeres. Toda ella me parece una predecible y tópica fantasía masculina además de perversa, tanto ella como sus intenciones, porque me parece repugnante cómo se abusó de estas dos actrices jóvenes por parte de un director ávido de morbo. Creo que no hacía ninguna falta mostrar tantísimo sexo y que si se hizo así fue únicamente para buscar polémica y audiencia, que se cargaron una novela original extraordinaria en función solo de la búsqueda de esta fantasía masculina heterosexual, que si hubieran sido dos hombres los protagonistas no habrían ido tan lejos las escenas de cama y tampoco la película habría sido tan alabada ni tan premiada y que de hecho si fue así fue porque los críticos (hombres heterosexuales, recordemos, en su mayoría) la valoraron más con los genitales que con el cerebro, ya que objetivamente es una historia bastante mediocre que no aporta nada.
    Sobre ella se ha discutido mucho sobre que si no es pornográfica, que si las escenas sexuales son gratuitas o no, que la historia original fue escrita por una mujer lesbiana y un hombre heterosexual se ha encargado de degradarla (cosa en la que estoy de acuerdo), que si en realidad está mostrando la realidad de cualquier relación, no sólo homosexual, blablablá. Pues que nadie se lleve a engaño, puesto que como suele decirse, “la respuesta más obvia es siempre la correcta”: la película puede parecer pornográfica y tener escenas gratuitamente morbosas, pero ES realmente una película pornográfica y gratuitamente morbosa.

    • elcriticoabulico 25 noviembre, 2014 a 16:08 #

      Hola, lo primero mis disculpas porque no sé por qué el mensaje estaba en la lista de spam y he tenido que recuperarlo. Ya, entrando en materia, como puedes leer en los comentarios anteriores, esta discusión ya ha tenido lugar y de manera exhaustiva. Mi opinión es que, de no haber sido una preciosa y absorbente historia de amor, no hubiera aguantado tres horas mirando una pantalla en busca de ver un par de chicas guapas teniendo sexo. Uno, porque no suelo tener paciencia con las películas largas a menos que cautiven mi atención (lo que requiere verosimilitud, emoción, capacidad de identificación y otras virtudes aquí presentes) y dos, porque pertenezco a esa generación que ha tenido acceso universal, gratuito y constante a la pornografía de internet. Es decir, que para ver lesbianas en pelotas (un espectáculo sexual sobrevalorado, por mucho que suela decirse), ni pago siete euros de entrada, ni subo hasta el cine en pleno diciembre, ni además aplaudo la función. Sigo en mis trece: La vida de Adèle no solo no es porno, sino que además es una magnífica película sobre la relación entre dos personas.

  14. ContraLavidadeAdèle (@ContraVidaAdele) 16 febrero, 2015 a 16:51 #

    ¿Por qué tantas lesbianas estamos en contra de esta película? Aquí enumeramos las razones:
    – Fomenta tópicos machistas y morbo gratuito.
    – Vulgariza impunemente la maravillosa obra original, ‪#‎Elazuleselcolormascalido‬, de ‪#‎JulieMaroh‬, y la sexualiza convirtiéndola en basura.
    – Reduce la imagen de las lesbianas a mera pornografía para hombres y la relación entre ellas a una frívola fantasía machista.
    – Cosifica y explota a las actrices, ‪#‎LeaSeydoux‬ y ‪#‎AdeleExarchopoulos‬, para hacer de ellas simples objetos masturbatorios.
    – Ningunea todos los temas profundos del cómic original, así como su buen gusto y sensibilidad, sacrificando su importancia para centrarse únicamente en la explicitud de unas larguísimas escenas sexuales totalmente innecesarias para la trama.
    – Intenta convencer al espectador de que estas escenas son imprescindibles para entender la vida de la protagonista, y en cambio no se regodea ni la décima parte con las escenas de cama heterosexuales (también supuestamente importantes para entender la vida de la protagonista y su evolución).
    – Convierte la visibilización y normalización lésbica en puro morbo para voyeurs y pajilleros.
    – ‪#‎AbdelatifKechiche‬ demuestra una total falta de respeto hacia la idea original concebida por la autora.
    – Es una película mediocre premiada y alabada injustamente sólo por su reclamo sexual, sin el cual la historia no destaca por nada y habría pasado completamente desapercibida.
    – Es ofensiva para las lesbianas, utilizadas una vez más para lo mismo de siempre: la consecución del placer masculino.
    – Toma por idiota al espectador queriendo venderle una supuesta gran historia de amor que no es más que vulgar pornografía.
    – Desaprovecha un fantástico material original y lo que podía haber sido una valiosa y memorable obra de referencia queda reducida al reclamo fácil y comercial.
    – Todo lo anterior se corrobora también con las eróticas fotos promocionales y la sexualizada campaña de publicidad.

    • elcriticoabulico 16 febrero, 2015 a 17:40 #

      Bueno, el comentario estaba en spam y no por culpa mía. Lo rescato inmediatamente, que no se diga que este sitio no es plural, faltaría más. Yo, que soy plural pero también un poco perezoso para las discusiones repetitivas (y un poco obtusas), me limito a remitirme a comentarios anteriores.

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