El Hobbit: La desolación de Smaug

24 Dic

Después de retorcerme en la butaca como un mamón durante todo el primer capítulo (¿no podían haber cogido las águilas-taxi desde el principio?), prometí que esta peli me la iba a ahorrar… pero business is business. El Peliculista acude a visitar la Tierra Media con la boina, la cesta y la gallina.

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“Se trata de hacer dólares, así que cuando algo funciona, se repite la fórmula hasta la saciedad.”

Ernest Borgnine

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El Hobbit: La desolación de Smaug

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El Hobbit. La desolación de Smaug.

Año: 2013.

Director: Peter Jackson.

Reparto: Martin Freeman, Richard Armitage, Ian McKellen, Luke Evans, Evangeline Lilly, Aidan Turner, Orlando Bloom, Ken Stott, Graham McTavish, Stephen Hunter, Lee Pace, Stephen Fry, Manu Bennett, Benedict Cumberbatch.

Tráiler

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          Lo prometido es deuda. Con La desolación de Smaug, segundo capítulo de su nueva trilogía sobre la obra de J.R.R. Tolkien, Peter Jackson entrega su regalo de Navidad a los fans de la mitología de la Tierra Media a la vez que saca el antifaz y la bolsa con el símbolo del dólar para vaciar los bolsillos de los devotos del blockbuster y los espectadores casuales de las sagas populares en formato extra grande. Es el signo de los tiempos: dado que consumimos poco o nada, que al menos las veces que consumamos sea para darse un atracón. Lo mismo da que la panzada en cuestión se sirva sobre un soporte literario –en tres platos como la de Millenium y Cincuenta sombras de Grey; como festines inacabables en Crepúsculo y Los juegos del hambre-, que cinematográfico –valgan aquí los mismos ejemplos-.

Esta propensión al tamaño pantagruélico quizás sí tenía justificación a la hora de adaptar los tres volúmenes que componían El señor de los anillos. Algo que en modo alguno sucede con El Hobbit, relato ceñido a un única novela que abarca alrededor de 360 páginas, lo que equivale a menos de un tercio de las más de 1.500 que ostentan en cambio las hazañas de Frodo Bolsón. Y eso que, desde mi punto de vista, El Hobbit es una historia de idéntico planteamiento sencillo y maniqueo -característico de los cuentos tradicionales acerca del duelo entre el Bien y el Mal-, pero sin embargo más entretenida y emocionante en su espíritu aventurero.

No obstante, Jackson y sus acólitos prefieren no tomar nota de lo que les ocurre a un sinfín de los pobladores del libro, condenados a la locura y la desaparición por causa de la codicia desmedida. Su afán por desvalijar el oro de las cada vez más exangües taquillas es superior a cualquier tipo de contención dictada por la razón más elemental y los principios básicos de cómo hacer cine con amor y respeto.

          Cabe decir que La desolación de Smaug no sucumbe bajo la hipertrofia como le sucedía a la precedente Un viaje inesperado, cuyos guionistas no es que mostrasen carencias en cuanto a la realización del imprescindible trabajo de síntesis, sino que directamente se meaban en él. No sucumbe, decíamos, pero por los pelos. Sin duda, le favorece el hecho de que protagonistas y argumento ya se encuentren presentados de antemano, lo que le permite lucir una narración más equilibrada y centrarse en un desarrollo más dinámico y fluido de la acción épica contenida en el texto original.

Los avatares del hobbit y el grupo de enanos con más potra de toda la Tierra Media regalan entonces alguna escena que sí es digna de calificarse de espectáculo, caso la huida de la ciudadela élfica a bordo de barriles. Pese a que el cineasta neozelandés insiste en desencadenar esa caterva de fantasmadas inverosímiles que son marca de la casa desde la batalla del abismo de Helm, esta divertida secuencia y la agitada lucha contra las arañas del Bosque Negro –donde Jackson recupera de King Kong la útil repulsión que produce la aracnofobia-, gozan de esa mínima claridad expositiva que tanto habían echado en falta las farragosas escaramuzas de Un viaje inesperado, donde el uso del piloto automático era obvio.

         Gracias a ambos factores, el agotamiento por sobredosis de metraje, superficiales criaturas fantásticas y decorados megalómanos tarda en aparecer un buen lapso de tiempo más respecto a la primera. Lástima que para la anunciada aparición de Smaug, un personaje –sí, personaje- atractivo y cuyo diseño manifiesta una notable similitud con el monstruo de El dragón del lago de fuego, la paciencia haya empezado ya a sufrir una evidente erosión.

De ahí que el final, puro ‘cliffhanger -ni siquiera tienen la generosidad de componer un cierre parcial acompañado de su correspondiente clímax-, desluzca cualquier posibilidad de que la película pueda albergar una entidad propia e independiente, lo que hace retornar de nuevo a aquellos oscuros pensamientos acerca de la sensación de deshonestidad desalmada que impregna toda esta segunda trilogía hobbitiana; fría, muy fría.

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Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 5,5.

22 comentarios to “El Hobbit: La desolación de Smaug”

  1. Walder Messin 24 diciembre, 2013 a 16:55 #

    Uff la primera me pareció un tostón aun a pesar de ser un fan de Tolkien y toda su obra literaria, pero vamos que Jackson se cargo mucho de lo bonito de la trilogía y del libro original con tanto CGI y elfo amanerado. Eso si Gollum impecable lo mejor de la película. Sin duda la magia vista en el 2003 con la guerra del anillo se ha perdido ya. Bendita ignorancia.

    Esta la veré seguramente, pero mas como un simple
    “Blockbuster” sin esperar demasiado.

    • elcriticoabulico 24 diciembre, 2013 a 18:46 #

      Lo malo es el tufillo a sacacuartos hecho con el piloto automático, sin respeto por el original y sin respeto por el espectador (aunque luego vende entradas como ninguna). Ésta, de hecho, introduce y alarga la vida de personajes para que todo tenga un extraño regusto a las películas El señor de los anillos, con esquemas, arquetipos y desarrollos épicos bastante similares.

  2. kaldina 24 diciembre, 2013 a 17:00 #

    Awww… Que mal… había estado esperando mucho ésta peli. Los libros me encantan.

    • elcriticoabulico 24 diciembre, 2013 a 18:47 #

      En general han gustado, no hay más que ver las puntuaciones que ostenta en IMDB y FilmAffinity. Habrá que ir a comprobarlo, Kaldina.

  3. tony kanapes 24 diciembre, 2013 a 19:40 #

    Tu critica me ha hecho reafirmarme en lo que pensé después de ver la primera: Peter Jackson sufre elefantiasis fílmica. Creo que esta vez paso.

    • elcriticoabulico 25 diciembre, 2013 a 20:07 #

      No sé, ya te digo. No me gusta cómo está concebida esta trilogía y tampoco demasiado cómo está resuelta. Poderoso caballero es Don Dinero.

  4. manuelhborbolla 25 diciembre, 2013 a 22:18 #

    Coincido. Una trilogía forzada cuya finalidad última es vender, más que contar una historia. De ahí las escenas laaaaaargas que vuelven cansina a la película, los personajes de relleno que nada aportan a la trama. Lo más rescatable, es la inmensidad que nos transmite el despertar de Smaug. Pero incluso esta maravilla se viene abajo con un diálogo largo y cansado con el hobbit, así como la lucha contra los enanos. Ahí perdió el encanto. La metáfora perfecta para describir esta trilogia forzada de Jackson.

    • elcriticoabulico 26 diciembre, 2013 a 01:21 #

      Lo de la primera película me pareció algo imperdonable. 40 minutos hasta que salen de casa. Alargar por alargar, hacer por hacer. Una repetición empechante, un canto a la desmesura plastificada.

  5. bellezacorazon 26 diciembre, 2013 a 11:26 #

    Este mensaje es para todos igual, los que estais en mi mundo. o lo dejo porque quiero que veais esto.
    http://bellezadecorazon.wordpress.com/2013/12/26/daros-un-premio-a-vosotros/

  6. Dessjuest 26 diciembre, 2013 a 13:35 #

    Pues la primera la vi, pero me da que ni esta ni la siguiente, me pareció tan “putamierda” que mejor las dejo para otro con más predisposición 🙂

    Feliz año mozo.

  7. Ki___wi 26 diciembre, 2013 a 17:42 #

    Los dos mejores momentos de la película tienen nada o poco que ver con el libro original. A partir de ahí, y siendo un entretenimiento más que digno (con sus defectos), yo aplaudo que sea una trilogía. Y es más, que hagan después otra con el Silmarillon. Libro no es igual a cine, ni cine igual a libro.

    Saludo.

    • elcriticoabulico 26 diciembre, 2013 a 23:00 #

      No, no pretendo que una cosa sea la misma que la otra. Lo que exige es que se conserve el espíritu del original. Creo que aquí, sepultado por la megalomanía, la avaricia y los arrebatos épicos que caracterizaron a la anterior adaptación, este espíritu se pierde. Eso es lo que me parece condenable, porque además disfruté el libro bastante. Un saludo y gracias por pasarte.

      • Ki___wi 26 diciembre, 2013 a 23:21 #

        Lo que pretendo decir es que todas las debilidades que tiene ‘el Hobbit’, delirios de grandeza, excesos de CGI, frases grandilocuentes, casualidades o estirar la tensión demasiado, son propias de la saga al completo y no exclusiva de ‘el Hobbit’, por lo que estas no son debidas a adaptar el libro en tres partes o a ser poco fiel, si no más bien a el sello Jackson.

        En cuanto a hacer dinero, desde ‘la comunidad del anillo’ esta concebida como una superproducción y diseñada para arrasar en taquilla.

        Obviamente es mi particular punto de vista, un saludo y gracias a ti por escribir.

        • elcriticoabulico 26 diciembre, 2013 a 23:31 #

          Nada, hombre, faltaría más. Lo que yo digo es que, aunque parte de la misma mitología, El hobbit y El señor de los anillos no tienen el mismo espíritu -la primera es, en cierto sentido, más pura, ingenua y gozosamente aventurera- y que, en su versión literaria, El señor de los anillos no es una continuación de El hobbit en sentido estricto (o eso creo yo). Por eso esta nueva trilogía no debería tratar de imitar a toda costa los patrones de la anterior. Algo así.

      • Walder Messin 28 diciembre, 2013 a 18:07 #

        “Lo que yo digo es que, aunque parte de la misma mitología, El hobbit y El señor de los anillos no tienen el mismo espíritu” allí le has dado.

        • elcriticoabulico 28 diciembre, 2013 a 20:22 #

          Claro. Una de las cosas que menos me gusta de la nueva trilogía es que pretende unificar las seis películas en una misma cosa. Y opino que no es lo correcto.

  8. Dessjuest 15 abril, 2014 a 01:58 #

    Pues lo he intentado, en serio, 45 minutos he aguantado y todo 🙂 venga no me jodas, si al final de la primera tenían la montaña esa a la vista, qué puto cachondeo, ahora resulta que está a tomar por culo y vuelven otra vez los orcos, las arañas, ahora los elfos malos…

    Nada, lo intenté pero no puedo, me supera.

    • elcriticoabulico 15 abril, 2014 a 22:36 #

      ¡Y eso que es algo más dinámica que la primera! Creo que ni has llegado a cuando sale Evangeline Lilly, que al menos alegra un poco la vista frente a tanto enano barbudo y narizotas.

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