Christine

13 Dic

Segunda colaboración de un servidor para el especial John Carpenter (vol. 1) de Cine Archivo.

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“Conducir es como hacer el amor. He hecho tanto el amor con mis coches que deben sentirse como putas.”

Jackie Stewart

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Christine

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Christine.

Año: 1982.

Director: John Carpenter.

Reparto: Keith Gordon, John Stockwell, Alexandra Paul, Harry Dean Stanton, Robert Prosky, William Ostrander, Robert Blossom.

Tráiler

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            En cierto modo, jugar en las grandes ligas de Hollywood equivale a pactar con el diablo. El acceso a presupuestos mastodónticos y, en muy contadas ocasiones, a una cierta libertad artística con la que poder disfrutar de ellos, exige a cambio una compensación más o menos cuantiosa, según la suerte o el talento de cada uno. A John Carpenter, rodar La cosa le conduciría posteriormente a aceptar un par de encargos estrictamente alimenticios, Christine y Starman, considerados dos pasos atrás que interrumpen la trayectoria cinematográfica ascendente del cineasta.

            Christine es la adaptación de la novela homónima de Stephen King, quien por entonces gozaba una popularidad tal que la producción del presente filme había comenzado antes incluso de la publicación del propio libro. Las muestras de afinidad entre el texto y la sensibilidad de Carpenter son obvios: en buena medida, el argumento sigue los patrones de un thriller con asesino perturbado -este caso con las formas de un bonito Playmouth Fury del ’58, la Christine epónima, en cuyos engranajes se ha instalado el mismísimo Satán-, ambientado en un contexto de terror adolescente susceptible de acoger experimentos con arquetipos y códigos tradicionales.

Sin embargo, a pesar de este punto de partida favorable, se echará de menos la capacidad transgresora del cineasta, su impronta valiente y desinhibida cristalizada por su característica y mutante mezcla de torrencial amor cinéfilo y fina ironía.

            A pesar de la filiación demoníaca del argumento, Christine no pasa por ser hermana de El diablo sobre ruedas, sino que se emparenta más con otras cintas como la australiana Los coches que devoraron París o la posterior Crash, parábolas acerca de la devoción norteamericana (occidental por extensión) por el automóvil, degenerada en auténtico fetichismo sexual –valga recordar un clásico de la TDT: el capítulo de Mi extraña adicción protagonizado por un señor enamorado de Chase, su Ford rojo-. Una máquina deificada que, por otro lado, a modo de extrapolación realista de ese subrayado carácter maléfico, supone una de las principales causas de mortandad en los países desarrollados –surge en el libreto una levísima alusión a su carácter contaminante y a los riesgos de la conducción temeraria-.

Retomando la idea de su paralelismo cinematográfico con Crash, no cuesta esfuerzo imaginar a David Cronenberg explayando su obsesión por la Nueva Carne a partir de la posesiva relación entre Christine y Arnie, un ‘nerd’ de manual que, en virtud de un refrito de contrato fáustico con este Mefistófeles mecánico, tendrá acceso a terrenos anteriormente vedados o prohibidos para su persona: el sexo, por supuesto. Pero claro, del mismo modo que la seminal La noche de Halloween penaba el pecaminoso sexo adolescente con la muerte a cuchilladas, la infracción de este orden moral y social establecido conllevará aquí asociado un castigo de idénticas proporciones -rebelión sangrienta y de tintes sobrenaturales emprendida por el estudiante marginal y humillado que, por cierto, resulta fácil relacionar con Carrie, la opera prima del novelista de Maine, trasladada al cine siete años antes por Brian de Palma con gran éxito popular-.

Para expresar las consecuencias de este pacto tácito, Carpenter dibuja la progresiva transformación de Arnie (Keith Gordon, bastante desorientado) tanto en su aspecto físico –supresión de las gafas de empollón, la postura más erguida y desafiante-, como emocional –su lenguaje más resuelto, orgulloso y egoísta hasta lo ofensivo- e incluso de vestuario –aspecto en el que, avanzando en este proceso de fusión, asimila la tonalidad roja y negra de Christine, al igual que su estética cincuentera-.

            No obstante, la contradictoria “personalidad” de Christine –primero confiere valor a su dueño para seducir al pibón del instituto, luego desarrolla una intolerante fijación romántica por él- y la sucesión de unas cuantas trampas de guion respecto a la autoría de los crímenes le resta fuerza y coherencia a esta lectura argumental.

Junto con el desequilibrio que provoca una presentación de personajes en exceso prolongada –sobre todo siendo estos tan anodinos- y el irregular ritmo e interés de la trama, esta serie de defectos terminan por mermar el impacto de otros detalles verdaderamente reivindicables, como son el encantador empleo del rock&roll para “hacer hablar” a los coches, el poder visual de Christine envuelta en llamas y dando rienda suelta a su cruenta venganza o la habilidad como realizador de Carpenter para, en otra escena magistral, trastocar el punto de vista con el que se mira a la diabólica máquina. Su violenta destrucción por parte de unos abusones inspira más compasión que alivio: a ojos del espectador, Christine se convierte en una dama indefensa y ultrajada.

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 5.

7 comentarios to “Christine”

  1. Dessjuest 13 diciembre, 2013 a 23:52 #

    Mira que la novela me gustó, mucho, luego vi la peli y no me dij nada, siempre pensé que por saber qué iba a pasar.

    • Walder Messin 14 diciembre, 2013 a 02:21 #

      Ya somos dos.

    • elcriticoabulico 14 diciembre, 2013 a 05:49 #

      Yo la verdad es que no he leído la novela, pero se intuye desde el principio qué va a pasar y la película tampoco me dijo gran cosa.

      • Dessjuest 14 diciembre, 2013 a 12:05 #

        Yo me acuerdo perfectamente porque fue la primera novela de King que leí, luego estuve una temporada devorándome todas las que podía, me solía pasar, me pasó igual con Poirot y Miss Marple, antes con “El pequeño Nicolás” y demás 🙂

        • elcriticoabulico 14 diciembre, 2013 a 16:29 #

          Reconozco que nunca he leído nada de Stephen King… y no sé por qué me da que no lo haré. En principio, no me atrae demasiado el muchacho.

  2. bellezacorazon 14 diciembre, 2013 a 14:51 #

    Que pases un feliz fin de semana, este escrito es un aviso para todos los que estáis en mi blog, por favor contestar. Saludos. Disculpa las moletias
    http://bellezadecorazon.wordpress.com/2013/12/13/aviso-por-favor-si-o-no-gracias/

    • elcriticoabulico 14 diciembre, 2013 a 16:32 #

      No es molestia por supuesto. Contesto en seguida. Muchas gracias por pasarte.

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