Las consecuencias del amor

4 Dic

“Hay que luchar. Cuando se lucha se consiguen cosas.”

Bertrand Tavernier

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Las consecuencias del amor

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Las consecuencias del amor.

Año: 2006.

Director: Paolo Sorrentino.

Reparto: Toni Servillo, Olivia Magnani, Adriano Giannini, Antonio Ballerio, Vincenzo Vitagliano, Vittorio di Prima.

Tráiler

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            Durante los títulos de crédito al completo, un hombre se deja arrastrar sin oposición por una cinta mecánica –o por la existencia- mientras él mismo arrastra tras de sí, penosamente, una pesada maleta. Aunque no es él quien aparece en este extenso plano fijo, la imagen simboliza la esencia del protagonista del relato, un enigmático señor cuyo único detalle frívolo es su nombre, Titta di Girolamo, y que, enclaustrado en un hotel-burbuja de la Suiza italianoparlante, emplea la muerte en vida como inamovible estrategia de supervivencia.

Más tarde, otra escena sirve para definir el devenir dramático del relato. Enmarcado por la mirada seria, solemne y desapasionada de Di Girolamo, encaramado en su habitación-torre, un hombre avanza por la calle sin inmutarse hasta que el culo de una muchacha le hace girar la vista. En consecuencia, su cabeza distraída choca estrepitosamente con una farola y la densa música electrónica interrumpe sus acordes a causa del abrupto retumbar metálico del impacto. Es decir, la mujer que, en virtud de su seductor poder de tentación, oficia como funesta intermediaria del absurdo que domina toda existencia. Sin excepción.

            Las consecuencias del amor narra la rebelión de un hombre contra su condena impuesta, la reivindicación de su derecho a sentir, a ser libre, a amar. Una partida sordamente épica emprendida contra un destino que juega con las cartas marcadas y la mesa comprada. Una desnivelada lid en la que, obviamente, el protagonista tiene todas las de perder.

El filme describe el proceso de deshielo de un hombre-témpano inducido por el calor invasivo de una femme fatale involuntaria, el nado a contracorriente en busca de tierra firme de un náufrago que se había resignado a abandonarse a su suerte. Una maniobra arriesgada de exposición, el fin a voces de un secreto inconfesable, un farol llevado al extremo.

            Paolo Sorrentino confirmaba y superaba los buenos augurios que la crítica había pronosticado en base a su anterior L’Uomo in più, largometraje de debut que le había servido para captar la atención del público especializado y para contactar con parte de un equipo de trabajo que sufrirá pocas variaciones a lo largo de sus obras posteriores, con el actor Toni Servillo al frente del reparto.

La realización pausada en el tempo y de elaborada estética en el tratamiento de la geometría y el color –escenarios cuadriculados, de cromatismo apagado-, así como la interpretación de Servillo, pura máscara, configuran y extrapolan el estado mental de un individuo ascético, imperturbable y metódico hasta en sus persistentes adicciones. Sin embargo, las abruptas incisiones del humor, la extravagancia de los moradores del hotel, detalles de dirección como el montaje que se relaciona a las secuencias del turbio trabajo del protagonista -dispuesto con un ritmo más típico de cine de acción, contradictorio con el estancamiento del personaje-, y la evolución del propio libreto van revelando la principal amenaza que se cierne sobre la suicida tentativa de Di Girolamo: ese citado absurdo que todo lo domina.

Después de ese extenso ritual de autopresentación –a la postre algo desequilibrado respecto al conjunto y seguido de un viraje en el tono que se pasa de impetuoso-, el argumento parece flaquear una vez resuelto los interrogantes que rodean al peculiar Di Girolamo y el tránsito posterior a una igualmente heterodoxa trama criminal. Aunque solo hasta que se descubre que esa renuncia a sus enigmas íntimos forma parte indisociable de esa misma sublevación. Entonces, la música aparece cada vez más clásica; Servillo, con el rostro maleable, a merced de sus reencontradas emociones.

             Sorrentino obtiene una película llena de personalidad aunque ligeramente irregular, la cual retuerce, juega y deforma a golpe de retranca los cánones de un cine negro que, de poseer idéntico fatalismo pero mayor sobriedad estética y circunspección argumental, no dudaríamos en calificar de melvilliano.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

2 comentarios to “Las consecuencias del amor”

  1. Baalita 22 octubre, 2014 a 01:29 #

    La vita, già di per sé noiosa e ripetitiva, diventa in mancanza di fantasia uno spettacolo mortale. ¿Cuáles crees entonces que son las consecuencias del amor?

    • elcriticoabulico 22 octubre, 2014 a 02:10 #

      Me da la impresión de que las consecuencias del amor estriban en determinar si el final del querido Titta di Girolamo es feliz o desdichado. Un saludo y bienvenida.

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