Caníbal

19 Nov

El cine español sí muerde… y devora carne humana con amantísima devoción. En El Peliculista.

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“El canibalismo es uno de las manifestaciones más evidentes de la ternura.”

Salvador Dalí

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Caníbal

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Caníbal.

Año: 2013.

Director: Manuel Martín Cuenca.

Reparto: Antonio de la Torre, Olimpia Melinte.

Tráiler

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         Aunque durante cuatro extensos minutos de frío plano general no lo parezca, desde el mismo comienzo de la obra el espectador adopta el punto de vista de su protagonista: un antropófago que asesina y devora sistemáticamente a aquellas mujeres que de manera casual o intencionada conquistan sus apetitos románticos.

          Caníbal es una aproximación a la figura del asesino en serie en la que se prescinde de raíz de toda clase de mecanismo de suspense, acción, truculencias sanguinolentas, análisis psicologistas o aspavientos moralistas. El espectador se encuentra solo y desarmado, frente a frente, contra un individuo desquiciado que sin embargo pasaría desapercibido en cualquier localidad del país o en cualquier otro tipo de drama gracias a su estilo de vida ascético, conmemorado con meticulosidad de artista a su trabajo de sastre y a sus rutinas diarias, en apariencia complacido con su monótona y tranquila soledad.

          Manuel Martín Cuenca construye una película desnuda, filmada con un estilo formal elegante pero contenido que sumerge con delicadeza al espectador, a través de tomas sutiles y cuidadas, suaves elipsis y tempo sereno, en la realidad cotidiana de un monstruo de modales calmados, tan solo perturbada por la invasiva dulzura de su vecina, una seductora chica de origen rumano, y su más apocada hermana.

De este minimalismo formal y argumental emana el tremendo impacto que produce observar cómo uno puede encontrar numerosos puntos de identificación con ese ciudadano común, perfectamente reconocible, que consume con reverente ceremoniosidad pedazos de carne humana con desasosegante semejanza visual unos los prosaicos filetes de cerdo.

Por otro lado, esta misma sencillez deriva a su vez en un hermetismo un tanto exigente, si bien no cuesta interpretar la antropofagia del personaje como una sincera, devota y desde luego mal entendida expresión de amor. Es decir, una manifestación romántica tortuosa, efímera e insuficiente por naturaleza, destinada a parir de forma inapelable un atormentado conflicto ético y sentimental que quedará expresado siempre a escala íntima, a juego con el tono de una película en la cual se pueden identificar reminiscencias de aquella vertiente más costumbrista del subgénero de la que Claude Chabrol se servía en El carnicero para arremeter de nuevo contra la decrépita burguesía francesa.

Paralelamente, el director andaluz sugiere por medio de la realización una serie de lazos metafóricos entre el acto caníbal, registrado casi como si una liturgia se tratase, y la eucaristía cristiana. Un punto de conexión religiosa que cabría también aplicar a esas níveas y tersas mujeres preparadas para el sacrificio, auténticas tallas sacramentales.

             Por desgracia, Martín Cuenca no consigue sostener durante la totalidad de la propuesta esa sorprendente intensidad que había logrado exprimir en su atrevida presentación. El filme, aunque todavía muy enigmático e interesante en conjunto, evoluciona de más a menos, por lo que pasada la mitad del metraje -algo alargado en suma- se ve obligado en diversos tramos a aferrarse en exceso al sólido trabajo interpretativo de Antonio de la Torre, consagrado como uno de los mejores actores del panorama nacional, y Olimpia Melinte, quien ofrece un excelente contrapeso de vulnerabilidad.

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Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 7,5.

4 comentarios para “Caníbal”

  1. Tania M 19 noviembre, 2013 a 18:49 #

    Aún no he podido verla pero no seguirá pendiente por mucho tiempo. Además, solo la imagen que escogieron me pareció magnífica.
    Un saludo.

    • elcriticoabulico 19 noviembre, 2013 a 23:34 #

      El cartel es una maravilla estética y además capta a la perfección la esencia de la película: la mirada de De la Torre, la delicada pose y apariencia del cuerpo femenino. Anímate pronto porque no creo que aguante mucho más en las salas, porque ha funcionado bastante peor de lo que se esperaba. Por Ávila fue visto y no visto. De hecho me extrañó que llegase.

  2. altaica 4 mayo, 2014 a 22:48 #

    Perfecta crónica con la que coincido en su integridad. Claramente de más a menos, y se observan algunas costuras no suficientemente bien cosidas del propio protagonista que le restan credibiliad. No obstante, una película interesante aunque algo liviana. Por cierto, que lúgubre, lluviosa y fría se ve mi hermosa Granada.

    • elcriticoabulico 5 mayo, 2014 a 00:45 #

      Me dio la sensación de que la película llega a un punto en el que Martín Cuenca no sabe exactamente qué hace con ella. Aunque la cierra bien en mi opinión, flaquea un poco en los momentos previos al desenlace. He de decir que encuentro dificilísimo sacar fea a Granada, de todas maneras.

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