Juventud en marcha

16 Nov

“La imagen, ya sea fotográfica o cinematográfica, siempre refleja un sentido de pérdida, una cierta lucha contra la desaparición de las apariencias. Al hacer una foto o al rodar una película lo que se intenta es capturar el momento, porque aquello que está delante de la cámara se va a transformar o se va a ir inmediatamente después.”

Atom Egoyan

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Juventud en marcha

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Juventud en marcha.

Año: 2006.

Director: Pedro Costa.

Reparto: Ventura, Vanda Duarte, Beatriz Duarte, Gustavo Sumpta, Alberto ‘Lento’ Barros, Cila Cardoso, Isabel Cardoso.

Tráiler

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            Hay películas que no narran, sino que simplemente suceden. Juventud en marcha, por ejemplo, es una cinta que minimiza su argumento dramático para transitar sin ataduras por el arrabal lisboeta de Fontinhas capturando su realidad física y emocional, amalgamadas en un todo único por medio de la realización de Pedro Costa, la cual encuentra sustento en extensísimos planos fijos que condensan el sentimiento y el lirismo escondidos entre la prosa más cruda y cotidiana por medio del juego con la composición geométrica, la luz, la sombra, el color y la textura del escenario.

            Juventud en marcha es el retorno de Costa -autor dentro de una cinematografía, la portuguesa, en muchos casos oculta por la sombra del inmortal gigante Manoel de Oliveira– a un espacio auténtico pero consumido por la miseria y que ya había explorado en sus anteriores Ossos y En el cuarto de Vanda -personaje este que precisamente, ya rehabilitado de la droga y mudado a un aséptico piso de protección oficial, pasa a ser uno de los rostros secundarios de la presente obra-. Se configura entonces un tríptico íntimo que, en su conjunto, permite destilar gota a gota el paso del tiempo, inaprensible e inapelable.

En este capítulo, será Ventura, un anciano caboverdiano en busca de su dispersa prole –literal o figurada- y con unas lejanas intenciones de progreso en torno a uno de esos luminosos apartamentos estatales, quien ejerza de errático y espectral cicerone del espectador a través del depauperado Fontinhas.

            Dadas las particulares características que esgrime Juventud en marcha, conviene dejarse llevar por su atmósfera etérea y envolvente para disfrutar de su propuesta, en la que se advierten ecos de Yasujirô Ozu, Robert Bresson o Michelangelo Antonioni, exagerados y fusionados con el estilo verista y las historias mínimas de José Luís Guerín y Carlos Sorín.

No lo negaremos, el ritmo estanco -el cual también parece definir el propio entorno en el que se ambienta la cinta, ni siquiera perturbado por la paulatina remodelación arquitectónica-, así como el desafiante estatismo y duración de las tomas –desde mi punto de vista gratuita en algunas ocasiones-, se erigen como dos formidables adversarios.

No obstante, el hipnotismo, la melancolía y la desesperación impregnados en los fotogramas calan poco a poco en el espectador, con delicadeza, en un proceso que bien podría simbolizar el poso que va dejando en su insistente repetición ese poema hermoso y triste, incontenible pero nunca expresado en sentido estricto, que Ventura trata de imprimir en la mente analfabeta de uno de sus compañeros de vecindario, aunque a la vez destinado también a su propio y extraviado amor.

            Como es obvio, no se trata de un filme para todos los públicos, demanda mucha predisposición, pero el atrevimiento puede ser recompensado por la contemplación de una película especial, que escapa de fórmulas y reglas para, sencillamente, suceder.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

6 comentarios to “Juventud en marcha”

  1. Sergio 16 noviembre, 2013 a 16:58 #

    Qué gran personaje Ventura.

    • elcriticoabulico 16 noviembre, 2013 a 19:06 #

      Además, según he leído por ahí, Costa se limitó a dejarlo fluir, a juego con la película y con la barriada.

  2. Marta EP 17 noviembre, 2013 a 11:54 #

    Señor crítico abúlico, tenía muchas ganas de leer la crítica a esta película. Perfecta, no esperaba menos. Hipnotismo, melancolía, desesperación y dejar suceder, definitivamente muy portugués.

    • elcriticoabulico 17 noviembre, 2013 a 16:58 #

      Muchas gracias. Sí hay un poso cultural portugués muy evidente, con mucha saudade y melancolía. Aunque sobre ella también escuche en su momento que más que hipnotizadora, era sedante… Y puede que en muchos casos pueda ser del todo cierto.

  3. plared 18 noviembre, 2013 a 05:45 #

    Otra joya que me descubres. Según la describes el tipo de película que me gusta. Apuntada queda……Cuidate

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