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Kes

11 Nov

“Prefiero el reflejo de la vida que la vida misma.”

François Truffaut

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Kes

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Kes.

Año: 1969.

Director: Ken Loach.

Reparto: David Bradley, Freddie Fletcher, Lynne Perrie, Colin Welland, Brian Glover, Bob Bowes

Tráiler

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            El cine de Ken Loach, situado siempre a ras de la sociedad, hunde sus raíces en un movimiento afín a sus ideales, el Free Cinema, el cual había virado las cámaras del cine británico hacia el retrato realista del Reino Unido postimperial y el compromiso con el progresivamente depauperado estamento proletario.

Desde la combativa e independiente BBC, Loach ya había hecho sonar su nombre gracias a Cathy Come Home, desgarrado documental que alertaba sobre la miseria radicada en el mismo núcleo de la nación y cuyo impacto llegaría hasta el punto de influir en la modificación de la legislación del país acerca de los sin techo. Esta acidez crítica, no exenta de una generosa porción de pesimismo entremezclado a su vez con la humanidad y la ternura hacia los protagonistas del relato, se trasladará también a sus primeros pasos en el largometraje de ficción.

            En este sentido, Kes, su segunda película tras su debut con Poor Cow, liga su argumento al contexto de la ciudad de Barnsley, prototipo de ciudad minera del norte de Inglaterra. Un pequeño cosmos oscuro e insalubre, en el que el denominador común de sus moradores población es ese tipo de pobreza que nunca logrará paliar el trabajo duro. Por ende, se trata de un entorno dominado por el fatalismo de la clase trabajadora, con el porvenir subastado a una industria agonizante y que se deja la salud partiéndose la espalda a cambio de un par de pintas de cerveza.

            No obstante, el aciago punto de vista de esta denuncia pertenece a un niño que, pese a su juventud, encara ya la fina línea que separa el fin de la etapa escolar del comienzo de su prolongada vida laboral mientras intenta encontrar un imprescindible reducto privado de ilusión, rebeldía y realización emocional a través de la crianza del cernícalo que da nombre al filme. Una pírrica vía de escape frente la amarga realidad que conecta con ese rabioso Free Cinema, el cual había arrojado ejemplos similares como el caso del atletismo para el muchacho de La soledad del corredor de fondo o las nimias conquistas de fin de semana de Sábado noche, domingo mañana.

Al mismo tiempo, Kes va dejando pistas clarificadoras sobre la presumible existencia del chaval: un hogar desestructurado por el desencanto, el desarraigo y el alcoholismo; la miseria y las desigualdades socioeconómicas como enfermedad contagiosa y crónica enquistada en el suelo del país. La ausencia de futuro, en conclusión.

            El paso de los años ha convertido a esta historia sincera y honesta en un tanto previsible. En su favor, la película cuenta con la extraordinaria naturalidad con la que se perfila la atmósfera y los personajes, lo que abarca desde el excelente oído del guion para captar con absoluta autenticidad unos tipos humanos muy característicos –el reconocible entrenador de fútbol, cristalización del patetismo de los sueños rotos, constituye un ejemplo impagable de esta idea- hasta la pulida dirección de actores –David Bradley da vida su papel con destreza de maestro-, pasando por supuesto por la fiel plasmación del léxico y acento idiosincráticos de la región –lo que a posteriori afectaría de manera notable su comercialización en los Estados Unidos-.

             Es posible que a su arquetípico esquema de cine social se le vea venir, pero Kes permanece aún como una película dotada de una envidiable sensibilidad y frescura.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7,5.

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