After Earth

9 Nov

“Siempre soñé con tener el estilo de vida que se refleja en la serie Dallas, donde todos se mantenían unidos trabajando alrededor del negocio familiar.”

Will Smith

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After Earth

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After Earth.

Año: 2013.

Director: M. Night Shyalaman.

Reparto: Jaden Smith, Will Smith, Zoë Kravitz, Sophie Okonedo.

Tráiler

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            De vez en cuando, si me porto bien, mis sufridos progenitores tienen el detalle de regalarme películas por mi cumpleaños. A Jaden Smith le sucede lo mismo: su padre Will le regala películas. No para que las vea una y otra vez recluido en su cuarto, sino que las protagonice él mismo y de esta manera construya su propia vida de estrella de Hollywood. Primero fue el ‘remake’ de Karate Kid, luego su primera aventura de ciencia ficción postapocalíptica, After Earth.

No obstante, poco debe confiar el bueno de Will en el potencial de su hijo si en este caso ha decidido arropar a su primogénito acompañándolo con su presencia en la pantalla, sólido baluarte para la taquilla y posible tutoría artística sobre el escenario –cometido paralelo al de su personaje, una especie de conciencia en holograma como el Jor-el de Supermán-. A ello se le suma la adjudicación del encargo a M. Night Shyamalan, otrora gran esperanza del cine fantástico y de misterio y ahora cineasta a la deriva en medio de una reciente trayectoria errática a causa de la cual no le conviene hacer ascos en modo alguno a una cinta alimenticia y con, en principio, buenos augurios de cara a la recaudación.

            La premisa que vertebra el argumento es un clásico del cine adolescente: el rito de paso de un niño que se reivindica ante la ausente figura paterna y ante sí mismo por medio de la superación de sus traumas e inquietudes infantiles. Es significativo que, para acabar con el terrible monstruo que lo acosa, Jaden Smith deba aprender a superar el miedo, debilidad de la que precisamente se alimenta la bestia.

Es decir, que se trata de la versión épica de atreverse a dormir con la luz apagada, ni más ni menos.

            After Earth cuenta con un elaborado diseño de producción, pero el entusiasmo que despierta en el espectador es casi nulo. Ni siquiera un decorado de fondo apasionante para un servidor, el de los sorprendentes caminos de la evolución en una Tierra después del hombre –recomiendo aquí la estimulante serie documental Futuro salvaje-, o la igualmente atractiva aparición de Zoë Kravitz, consiguen poner un punto de estímulo o distinción que eleve a la película por encima de la categoría de espectáculo intrascendente o mero vehículo de lucimiento de su estrella en ciernes.

Will Smith, contenido y sutil en sus gestos, realiza un encomiable esfuerzo en su actuación, meta interpretativa deseable para un chaval al que, por el contrario, todavía le faltan unas cuantas tablas.

             Ni emocionante, ni particularmente aburrida, After Earth simplemente pasa sin molestar ni dejar huella ninguna.

 

Nota IMDB: 5.

Nota FilmAffinity: 4,5.

Nota del blog: 5.

13 comentarios para “After Earth”

  1. E. J. Castroviejo 9 noviembre, 2013 a 16:57 #

    Pues uno de esos chavales de los 90 que suele pasárselo bien con papá Smith (ya sea en los hombres de negro (la tercera no la he visto) o en Soy leyenda (en plan dramático (?)). Salvo con el muermazo de Mohamed Alí (y mira que me interesa el personaje) rara vez termino la peli insatisfecho. Esta estaba en “pelis pendientes”. Estaba casi seguro del buen rato (aunque los niños en las pelis rara vez me gustan como protagonistas o coprotagonistas). Lamento que haga un trabajo deficiente el muchacho. Entonces, al final, ¿es un rollo?.

    • elcriticoabulico 9 noviembre, 2013 a 20:30 #

      A ver, uno también ha crecido con El príncipe de Bel-Air e incluso tiene en buena estima a Smith como actor. En cuanto a su hijo, no es que el chaval sea un horror, pero todavía le faltan cola-caos y claro, si te lo tratan de imponer como estrella, pues hombre, como que se le va a acoger siempre con cierto escepticismo. La película no es un tostonazo propiamente dicho, pero no atrapa, no emociona, no molesta, no aburre mucho, no entretiene demasiado. Un canto a la intrascendencia en todos los sentidos.

      • E. J. Castroviejo 9 noviembre, 2013 a 21:20 #

        Nepotismo y cine. Con lo bien que sale la operación en las series juveniles españolas de la tele 😉

        • elcriticoabulico 9 noviembre, 2013 a 21:38 #

          Claro. Will tenía que haber introducido a su hijo poco a poco, desde una serie de instituto o similar (aunque es cierto que lo fogueó durante seis episodios de una serie de su creación, ‘All of Us’).

  2. altaica 9 noviembre, 2013 a 22:35 #

    Me alegra mucho lo que cuentas sobre el director, pues yo jamás entendí su flamante éxito. Obviamente no es que me alegre que su carrera haga aguas, pero cuando “El sexto sentido” fue tildada por algunos como una de las obras capitales del cine reciente, me llevé las manos a la cabeza pensando lo que había sufrido el pobre de Alan Parker al realizar “El corazón del ángel” y la riada de críticas relativas a lo tramposo del guión, cuando todo en la película de Shyamalan es engaño y timo. Por cierto, bastante previsible, y no es que yo sea especialmente inteligente. Lo digo por aquellos críticos que se quedaban sorprendidos con su sorprendente final.

    No me atrae demasiado esta película de la que nos dejas hoy tu segura y certera crónica, pero sí aquello que indicas del decorado en el que se muestran los sorprendentes caminos de la evolución. Y por seguir con el “brillante” director, hoy por encargo, decir que ni “El protegido”, “Señales”, “El bosque” (probablemente la peor de su carrera, pese a que es aclamada por muchos en su nuevamente sorpresivo desenlace, final igualmente anunciado incluso para los poco inteligentes como yo), “La joven del agua” o “El incidente”, que son las que he podido ver. Y ¡ojo!, que no es que todas sean malas películas, pues algunas tienen su aquel e incluso pulso narrativo indiscutible o personalidad inconfundible de autor. Pero es que cuando lo tildaban como un nuevo mago creador en el mundo del cine, la postura de los que no lo veíamos así se hacía igualmente excesiva o remarcada en la discrepancia. Creo que posiciones desacertadas en ambos casos.

    • elcriticoabulico 10 noviembre, 2013 a 16:42 #

      Nunca creí que Shyamalan pudiera ser el nuevo genio del cine fantástico, aunque le reconozco el atractivo de propuestas como El sexto sentido -que con diez minutos menos sería mucho mejor-, El protegido e incluso creo recordar que El bosque. Luego ya Señales o El incidente me resultan bastante flojitas pero tampoco hacían prever semejante descalabro de un directo que en su tiempo, si bien irregular, sí había sido capaz de dar muestras de talento y una nada desdeñable influencia en el género.

  3. Dessjuest 9 noviembre, 2013 a 23:55 #

    Pues yo me voy a permitir discrepar de Altaica, “El Bosque” me gustó mucho, el final es tramposo cierto, pero es de las veces que un final tramposo da sentido al resto de la peli, el cómo ese final se usa como gran metáfora de lo que siempre ha hecho el ser humano, usar el miedo, lo sobrenatural, el coco, para tener al mundo atado y bien atado y que nadie ose ir un poco más allá.

    En ese sentido me parece una peli más que aprovechable, aunque Bruce Willis esté muerto 🙂

    Abrazos.

    • elcriticoabulico 10 noviembre, 2013 a 16:44 #

      No me acuerdo de ella tan al detalle como para determinar si el giro que toma la película me convenció o no. Al menos no lo recuerdo con demasiado desagrado, a lo mejor incluso sí me pareció justificable.

  4. altaica 10 noviembre, 2013 a 01:04 #

    No sé si he entendido mal amigo Dessjuest, pero tengo la sensación que has mezclado “El bosque” y “El sexto sentido”. Pero en el fondo da igual, pues ambas articulan su discurso sobre la premisa de que el final es el que da sentido a todo el desarrollo de ambas historias. Pero no dando un sentido de fondo, sino que cuando el final aparece ya todo lo demás deja de tener sentido y queda como un juego trilero y frívolo.

    El problema estriba en que el final se ve venir o mejor se sabe muy al comienzo de la historia y no habría el más mínimo problema si así estuviese establecido y querido por el director. Pero lo malo es que es todo lo contrario, esto es, el artificio está formulado sobre la premisa contraria de pensar que casi nadie se dará cuenta y su epílogo será sorprendente. Si te das cuenta de la trampa, todo el proceso queda hueco y vacío, mejor desnaturalizado, aflorando la sensación de treta o artimaña.

    Más aún, muchos pequeños detalles y giros tramposos están específicamente introducidos a lo largo de la historia, salpicándola para intentar evitar que el personal se dé cuenta del malabarismo efectista, aún a pesar de burlar según conveniencia la consistencia del guión. Pero es que en “El bosque” el discurso al que tú aludes como gran metáfora, es tan evidente que nada sustancial aporta, y si encima la historia intenta hacerte creer que todo son sucesos sobrenaturales, cuando ya sabemos que el coco es una impostura de los popes del clan para someter al grupo, entonces toda la historia muere en sí misma o cuando menos deja absolutamente de tener interés.

    Es por ello que no entiendo que aquellos mismos que ajusticiaron a Parker, ahora encumbren a Shyalaman sin el más mínimo pudor, cuando el mecano es el mismo, más aún, creo que en la de Parker es más difícil descubrir la treta. He de reconocer que a mi personalmente este tipo de veleidades me parecen intrascendentes de antemano y la prueba más evidente es que incluso sin ser descubiertas a lo largo de la película, imposibilitan volver a verlas pues quedan como banales juegos fatuos. Si encima lo ves venir a los diez minutos, pues ya te podrás imaginar. Saludos maestro.

    • elcriticoabulico 10 noviembre, 2013 a 16:47 #

      Por mi parte suelo tenerle manía a las sorpresas de última hora: en mi opinión son recursos destinados a camuflar de muy mala manera las carencias del guion precedente o de la imaginación de su creador. De todas maneras, hay gente a la que le encantan y se dejan impresionar por ellos. La trampa, como dices, también puede ser parte del juego. Recordemos que uno de los mayores tramposos del cine es Hitchcock y que por ejemplo Vértigo, que me encanta, es tramposa como pocas.

      • Dessjuest 11 noviembre, 2013 a 00:21 #

        O “Sospechosos Habituales”, que para mí es un peliculón.

    • Dessjuest 11 noviembre, 2013 a 00:20 #

      Hombre sí, la peli es tramposilla, pero al menos el final trampa da cierta cosa al resto de la peli, cosa que en la de Willis no veo por ningún lado, el gran problema de la peli es que el propio director la rodó como una peli de terror y misterio cuando en absoluto era así, aparte de tener un montón de cosas inexplicables, como la ciega guiándose por el sonido del río, ¿a la vuelta por qué se iba a guiar?.

      En fin, es de esas pelis que sabiedo que son un asco me gustaron, a lo que me refería con el final es a la idea en sí, que esté al principio, en medio o acabando es otro tema, pero la metáfora de engañar con muchos males y así evitar que se salga del nido me pareció buena.

      Abrazos a ambos.

      • elcriticoabulico 11 noviembre, 2013 a 01:01 #

        Sí, por lo general, las obras de Shyalaman solían tener una segunda lectura social. En esta era más que evidente (y no por ello desatinada).

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