Mystic River

26 Oct

“Mucha gente me recordará, si es que lo hacen, como un actor de películas de acción, lo cual está bien. No hay nada malo en ello. Pero habrá otro pequeño grupo que me recordará por las otras películas, aquellas en las que me arriesgué. Al menos, eso me gusta pensar.”

Clint Eastwood

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Mystic River

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Mystic River.

Año: 2003.

Director: Clint Eastwood.

Reparto: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishbourne, Marcia Gay Harden, Tom Guiry, Laura Linney.

Tráiler

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            Una vez conquistada por completo a la crítica con genialidades como Sin perdón, Un mundo perfecto o Los puentes de Madison, Clint Eastwood seguía alternando filmes alimenticios con obras más arriesgadas para dar forma así a una filmografía cada vez más compleja e interesante. Mystic River, una auténtica tragedia shakesperiana ambientada en Boston, encuadrada dentro de este segundo grupo de obras más personales y atrevidas artísticamente, supondría el segundo asalto del realizador californiano al Oscar como mejor director, esta vez infructuoso.

             “Matar a un hombre es algo despreciable: le quitas todo lo que tiene, y todo lo que podría llegar a tener”, reflexionaba con amargura el legendario cuatrero William Munny (el propio Eastwood) en Sin perdón. En Mystic River, el brutal secuestro y violación de un niño ejerce una función similar a la expuesta en esta idea. La conexión de tres adultos con su existencia absoluta e irreparablemente interrumpida, marcada o determinada para el futuro por un escabroso suceso de juventud, sirve para examinar la cara oscura de una sociedad norteamericana enajenada y sumida en su autodestrucción.

Elementos como la recíproca degradación económica y moral, la desestructuración familiar, la violencia como factor común en la realidad cotidiana, la hipocresía y el rencor enquistado por la ausencia de cualquier posibilidad de redención o de perdón componen entonces el caldo de cultivo idóneo para que el mal que se perpetúe irremediablemente a través de generaciones enteras, fustigadas por estigmas indelebles heredados por la sangre.

Como explicita la metáfora en forma de tatuaje en la piel del abatido padre que interpreta Sean Penn, los personajes de Mystic River son hombres que cargan cada uno con su propia cruz, señalados de por vida por sus acciones pretéritas, sean estas directas o indirectas –el horrendo trauma sufrido, la delincuencia y la estancia en prisión, el frustrante fracaso matrimonial-.

             Inspirada por la novela homónima de Dennis Lehane, quien ya había hurgado en las heridas de los bajos fondos de la ciudad americana y el horror de la pederastia en Desapareció una noche –llevada en 2007 al cine por Ben Affleck como Adiós, pequeña adiós-, Clint Eastwood, quien más tarde retornaría también a los crímenes contra la infancia en El intercambio, acentúa el dramatismo del argumento rodeándolo de una atmósfera turbia, desbordada por densas y pesadas sombras.

Con su más afinado instinto de cineasta clásico –el narrador invisible y de estilo sometido sin reservas al desarrollo y autenticidad del relato, tan solo perceptible por su delicada elegancia-, Eastwood gobierna con mano de hierro la abrumadora espiral trágica que se cierne, pavorosa e incontenible, sobre el escenario: un mundo desahuciado en el que el pasado cobra forma en el presente a través de una desgracia predestinada; un escalofriante infierno convulsionado por el miedo y la desesperación. Espurios padres de la duda ilegítima –en las que no se duda en implicar al propio espectador de manera un tanto efectista- y crueles puñales que infligen un castigo redoblado sobre unos seres desamparados ante las circunstancias.

              No por previsible, el desenlace resulta menos devastador. Las conclusiones físicas, morales y emocionales de Mystic River -suculentas guindas que culminan el soberbio trabajo interpretativo del reparto, reconocido con sendos premios de la Academia para Sean Penn y Tim Robbins y la nominación para Marcia Gay Harden-, escriben un aterrador remate para un filme que ya de por sí suponía un despiadado puñetazo en el estómago.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 8,5.

26 comentarios to “Mystic River”

  1. E. J. Castroviejo 26 octubre, 2013 a 15:24 #

    ¡Una gran película! Un espantoso retrato cargado de verdad. La trayectoria de Eastwood es impresionante, nunca ha dejado de crecer.

    • elcriticoabulico 26 octubre, 2013 a 21:13 #

      Un grande Clint. Y lo que se metían con él cuando empezó…

      • E. J. Castroviejo 26 octubre, 2013 a 21:15 #

        ah los críticos 😉

        • elcriticoabulico 26 octubre, 2013 a 21:17 #

          Lo decía mucho Godard, que siempre ha sido un listillo. Orangután le llegó a llamar al pobre Clint. Los críticos también le dieron lo suyo, sí. Sobre todo en Francia, que son más snobs.

          • E. J. Castroviejo 26 octubre, 2013 a 21:24 #

            Más de uno se estará comiendo sus palabras, ocultando la pluma en quién sabe dónde. Fue un crítico quien se refirió a aquella generación de pintores como “esos impresionistas”, poniendo celo en que la palabra sonara despreciativa. El tiempo pone a casi todos en su sitio. Ahora mismo la obra de este señor es objeto de culto indiscutible..

      • ¡Hagan Sitio! 28 octubre, 2013 a 12:28 #

        No sabía que había dicho éso mi Clint, qué grande 🙂
        Y sí, menudo snob el Godard…

        • elcriticoabulico 29 octubre, 2013 a 00:30 #

          Clint es como Ford, un intelectual de independencia absoluta que no necesita andar alardeando de ello. Cosa que Godard, por ejemplo, sí trata de hacer.

  2. Triste Sina 26 octubre, 2013 a 15:46 #

    Me gusta casi todo lo de Eastwood director y sin embargo reconozco que esta no supe por donde pillarla. Recuerdo perfectamente el lugar y las circunstancias: salí de la sala sin enterarme de lo que había sucedido. Ante tal crítica, me prometo firmemente volver a verla. Me sucedió con “alpha dog” de Nick Cassavetes, no era simplemente el momento. Saludos.

    • elcriticoabulico 26 octubre, 2013 a 21:16 #

      Alpha Dog está lejos de ser un peliculón, pero me dio la sensación cuando la vi que todo ese aire ridículo de trama y personajes era aposta. Es decir, que pretende que el espectador se de cuenta de que esos tíos son cuatro peleles malcriados jugando a ser gángsters de videoclip de la MTv. Y oye, eso sí lo conseguía. Poner por ahí a Justin Timberlake no era casualidad. Un saludo.

      • Triste Sina 26 octubre, 2013 a 21:59 #

        Pero por supuesto era eso; eso y nada más. Mi problema fue que traté de encontrarle más substancia. Después de haber visto “She’s so lovely” (una patada) e incluso la otra con Denzel Washington aunque más convencional, llevaba altas las expectativas. Tonto que es uno.

        • elcriticoabulico 27 octubre, 2013 a 15:47 #

          No tiene mucho más que eso, no. Ya te digo, está lejos de ser un peliculón.

  3. Belén Soto 26 octubre, 2013 a 21:32 #

    A mi personalmente esta película me encantó y me sigue pareciendo extraordinaria, es tremendo como maneja a los actores, gran interpretación de Tim Robbins y genial Sean Penn, vamos que me gustó!!
    Un abrazo.

  4. Dessjuest 26 octubre, 2013 a 22:23 #

    Precisamente el otro dia escribí para el blog sobre esta peli, aunque tardará un tiempo en salir, es mi favorita de Clint, y mira que me gustan mucho varias de sus pelis, pero esta tiene un encanto especial oscura y reflexiva como pocas, joder, si hace buenos actores a gente que nunca me gustó 🙂

    • elcriticoabulico 27 octubre, 2013 a 15:48 #

      No entra en mi podio personal, pero sí entre lo más selecto del tito Clint. Densa y oscura como pocas.

  5. altaica 27 octubre, 2013 a 02:47 #

    Pues me temo que estoy entre los que no les gustó este excesivo y exagerado dramón trágico que no me creo en absoluto. Ya sé que para muchos, la mayoría, está entre las magistrales obras del autor, pero me resulta un cuento moral recargado, de densidad inverosímil y patológica con una espiral de vueltas de tuerca melodramáticas.

    Sinceramente creo que en varios momentos la película bordea el ridículo folletinesco en su desarrollo de personajes y con un broche final a modo de giro provocado e inconsecuente para mayor gloria de lo imprevisible. Algo por cierto de lo que está trufado el cine de las últimas décadas.

    Película muchísimo más tramposa de lo que una primera apariencia muestra, con un notable problema de concepción de guión y argumental, especialmente falso. Todo respira un burdo malabarismo dramático que está a años luz de conceptos como veracidad o credibilidad, orquestado en un supuesto juego negro pretencioso en lo introspectivo, efectista en su retorcido contorsionismo.

    Como toda obra que afronta un trauma o la visión de un micromundo opresivo y turbio, conlleva captaciones y apreciaciones tan personales que no me extraña generen gloria o indiferencia como es mi caso. Por no hablar de un guión que cojea con numerosas trampas a modo de ladinos giros en el desarrollo de la trama que desde antaño se vinieron en llamar “sacar conejitos de la manga”, y yo para esos juego ya no estoy. Y mejor dejar para otro día cierto o evidente tufillo.

    En fin, que no es que la considere una película menor en su filmografía, es que directamente la considero una mala obra, que de no estar rodada por el bueno de Clint, de albergar a algunos grandes actores norteamericanos y de cierto presupuesto, yo la vería como el típico telefilm de sobremesa que suele abusar de dramas recargados, curvos y retorcidos, no auténticos y sí artificiosos. Una vez más me siento un bicho raro, pero es que no me la creo desde el comienzo, el intermedio y, menos aún, en su final.

    • elcriticoabulico 27 octubre, 2013 a 15:55 #

      No la percibo nada exagerada o, al menos, no más que cualquier otro drama del estilo y la temática. De hecho, para tratarse de un punto de partida tan escabroso, es poco amarillista. Fuerza un poco las insinuaciones sobre la culpabilidad de Robbins y la resolución del caso puede que no sea la más redonda del mundo, pero el resto del argumento me parece sólido, consecuente, duro y lógico.

  6. Dessjuest 27 octubre, 2013 a 12:36 #

    Yo creo que el final no es nada tramposo, no es “Seven”, ni cualquiera otra del estilo, la conversación está ahí desde el principio, la investigación apunta siempre al verdadero culpable y no al cabeza de turco, otra cosa es que veas la peli y no repares, pero me parece, en ese aspecto, una peli bastante sincera.

    Abrazos.

    • elcriticoabulico 27 octubre, 2013 a 15:49 #

      Te predispone un poco a culpabilizar a Robbins y de manera un poco efectista, como digo en el texto, pero el resto lo pone la suspicacia y el prejuicio de uno.

      • Dessjuest 27 octubre, 2013 a 16:03 #

        Sabes que hizo algo “malo” y algo “malo” hizo, pero lo dicho, lo que es tangible, la llamada, el arma, todo apunta donde debe apuntar en todo momento, no es “The Killing” 😀

        • elcriticoabulico 27 octubre, 2013 a 19:28 #

          En ese sentido sí. Otra cosa es que alguien puede decir que es mucha coincidencia que tantas cosas malas sucedan a la vez en un mismo tiempo, espacio y círculo de personas.

  7. jacobolozanoliteratura 27 octubre, 2013 a 20:55 #

    Una de mis favoritas 🙂

  8. antoniomartingarcia 28 octubre, 2013 a 22:56 #

    Coincido con Triste Sina, no supe por dónde cogerla. Quizás fuí a verla con demasiadas expectativas (la promocionaban como una obra maestra) y reconozco que me decepcionó. Tampoco voy a cargármela como hace el amigo Altaica, pues creo merece una segunda oportunidad, pero recuerdo que la encontré poco creíble, imbuida por un dramatismo excesivamente forzado y rimbombante. Insisto, debería volver a verla para valorarla en su justa medida, pero no me pareció una película tan digna de elogio, sobre todo viniendo de un tipo que ha concebido joyas del calibre de “El jinete pálido”, “Sin perdón”, “Los puentes de Madison” o “Million dolar baby”, entre otras.
    Un abrazo.

    • elcriticoabulico 29 octubre, 2013 a 00:32 #

      No te quito la razón, pero mira que yo soy un tío escéptico hacia temas tan desgarrados como el que expone la película y aquí Clint me convence de sobra en su negrura. Un abrazo.

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