Gravity

17 Oct

George Clooney, Sandra Bullock y El Peliculista. Ménage à trois que lo llaman los franceses. La versión original, en OcioÁvila.

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“Debes controlar la técnica, no que ella te controle a ti.”

Martin Scorsese

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Gravity

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Gravity.

Año: 2013.

Director: Alfonso Cuarón.

Reparto: Sandra Bullock, George Clooney.

Tráiler

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          No es necesario un barco y una isla perdida en medio del mar para hacer una película de náufragos. Basta tan solo con exponer al minúsculo y vulnerable individuo ante la hostilidad del universo. Un contexto sobrecogedor y amenazador al mismo tiempo que sitúe en su justa dimensión al orgulloso ser humano, un ente insignificante frente a la poderosa naturaleza terrestre o cósmica. Nada mejor pues que trasladar al infortunado náufrago hasta la última frontera: el cosmos inabarcable e incognoscible, la conjugación de la abrumadora belleza de donde procede la vida y el espeluznante silencio del vacío donde no puede existir vida alguna.

          En este sentido, es admirable la indefensión y la angustia que es capaz de transmitir Gravity, un torbellino de fotogramas majestuosos y turbadores. Impacta el estómago que se requiere para permanecer en todo momento sosteniendo la mirada a la muerte sin rendirse, conmueve el heroico aplomo de quien afronta su extinción cierta, se comparte la claustrofobia de quien se encuentra caminando sin red sobre un alambre invisible.

Sensaciones del todo creíbles e identificables pese a la abismal lejanía del escenario. La inconmovible indiferencia del universo y la sugerencia metafísica de su infinitud construyen entonces el entorno perfecto para que el hombre se encuentre cara a cara consigo mismo y con lo trascendente, como ya habían experimentado genios del cine con mayúsculas como Stanley Kubrick en 2001: Una odisea del espacio o Andrei Tarkovski en Solaris –en cuyo fallido remake participaría precisamente Clooney-; viajes asombrosos e introspectivos a los lugares más recónditos del interior del ser humano.

          Escrita a cuatro manos por Alfonso Cuarón, a su vez realizador de la cinta, y su hijo Jonás, quizás sea en este aspecto más intimista donde Gravity, una cinta cuyo componente humano se restringe a dos únicos personajes, no afine sus pretensiones con tanto acierto. Además de que no se comprende bien la conexión entre su labor médica y su desempeño como astronauta –no es que importe mucho tampoco-, la vuelta a la vida de la doctora Stone (una sólida Sandra Bullock), cuyas profundas cicatrices emocionales simbolizan la finitud de la existencia también en la realidad más prosaica y cotidiana, describe un desarrollo dramático demasiado escueto y plano, que supedita demasiado su intensidad a la imponente atmósfera que forja la refinada y contundente factura visual del filme.

Una excesiva simplicidad que no se encuentra por tanto a la altura del audaz ejercicio formal del director mexicano, un cineasta con talento para integrar la cámara en el relato con absoluta precisión y obtener con ello unos portentosos réditos expresivos. Así lo demuestran logros como ese plano secuencia inicial tan extenso como natural e impresionante –un recurso que Cuarón ya había llevado a la categoría de arte en la excelente Hijos de los hombres-, el empático empleo de los puntos de vista, las elocuentes metáforas sobre el citado renacer de la protagonista –esa cuerda de salvación que ejerce casi de cordón umbilical, la posición fetal en una nave transformada en cálido y tranquilizador útero- o el embriagador hipnotismo de esas imágenes alrededor de un planeta distante y cercano, impasible y absorto en su eterna rutina.

          Aunque claro, la mayor parte de sus virtudes se ligan indefectiblemente a su visionado en 3D. Así, para que sirva advertencia, el formato bidimensional en el que la vio un servidor determina en consecuencia y de manera decisiva la nota que figura en el blog.

Atrevida e interesante película.

 

Nota IMDB: 8,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 6,5.

6 comentarios to “Gravity”

  1. Belén Soto 17 octubre, 2013 a 18:47 #

    Me apetece un montón ver esta, creo que me va a gustar… no he visto nada de Alfonso Cuarón pero me voy a arriesgar. Saludos

    • elcriticoabulico 17 octubre, 2013 a 20:56 #

      Procura hacerlo en tres dimensiones si es posible. En este caso, sí merece la pena dejarse un par de euros más. Aun así, de Cuarón prefiero Hijos de los hombres, que saldrá por el blog en la próxima entrada. Un saludo.

  2. altaica 17 octubre, 2013 a 22:00 #

    Una crítica con la que coincido plenamente. Yo también la vi en 2D, pero realmente no creo que su visionado en 3D modifique mi opinión sustancial sobre esta buena película. Y digo buena, pues en su conjunto resulta un ejercicio complejo en su desarrollo, pero no solo técnico, más aún en la dificultad que supone conducir a buen puerto un concepto argumental tan sencillo en su planteamiento.

    Hay momentos realmente espléndidos que hacen pensar que Cuarón es un superdotado en el manejo técnico y de desarrollo, pues entre ésta e Hijos de los hombres, nos ha dejado algunos de los momentos más impresionantes de la historia del cine, no ya solo reciente. Sigo pensando que los dos planos secuencia de Hijos…, son apabullantes y de estudio obligado en cualquier escuela de cine. En Gravity, el inicial es superlativo, pero como bien dices, no se nota y es tan natural y fluido que se muestra espontáneo en su malabarismo.

    Secuencias imborrables en la memoria, movimientos de cámara alucinantes, trabajo de planificación complejísimo, planos subjetivos espléndidos (hay una secuencia que comienza desde el exterior mostrando a la protagonista, para sin darnos cuenta introducirnos sin cambio de plano en su casco y pasar en perfecta continuidad a ver un plano subjetivo, con cambio obviamente de sonido del exterior al interior, ¡increíble!), ausencia de flashback (hubiese sido un recurso fácil y, por otro lado, lógico para narrar el tortuoso pasado de la protagonista a nivel emocional, pero que su ausencia hace a la obra más capaz y, sobre todo, no traiciona el concepto inicial de todo su desarrollo en el espacio, probablemente condición conceptual sine qua non) … Pero…

    Ese guión tan escueto se deja notar en demasía, pues asistimos a la reiteración continua de problema-angustia-solución en tantas ocasiones que produce cansancio y, lo que es peor aún, llegando a pensar que tantas “suertes” no son posibles. El personaje de Clooney se me antoja demasiado impostado en su perfección emocional y de casi manual de autoayuda, que ni tan siquiera su vinculación cómica lo dibuja creíble. Incluso su aparición alucinógena en la mente de Bullock, no solo rompe un momento muy especial de la película en la que ella reflexiona sobre la finitud y el terrible drama al intuir su indefectible cercanía, más se me antoja una necesidad de guión para compensar minutos de aparición de un primera línea como Clooney, y que, por otro lado, vuelve a convertirse en el referente o motor cansino de la capacidad de superación (homilía del protagonista abusiva).

    En este viaje de superación personal, más interior que física, creo que la única solución posible a partir de media película, hubiese sido un crecimiento interior de personajes, mejor personaje, que queda solo hermosamente esbozado en algunas secuencia, para continuar de forma ya innecesaria hace más prodigios técnicos que ya habían quedado majestuosamente puestos de manifiesto. La secuencia de ella en postura fetal, como indicas, es magistral y debería de haber entendido Cuarón que una vez demostrado tal despliegue técnico, solo cabe el camino de la muerte de la protagonista, mostrarnos su angustia ya no física y si filosófica, así como demostrar que el viaje de la superación debe de estar ajeno al resultado, convirtiéndose en una suerte de periplo en sí mismo.

  3. altaica 17 octubre, 2013 a 22:22 #

    Se me olvidó comentar, que si bien no tienen nada que ver, 2001 era un viaje hacia el exterior con el objeto de encontrar una suerte de respuesta original, frente a Gravity que desde el exterior busca una suerte de respuesta que solo puede encontrarse en uno mismo, en el interior personal. Viajes inversos que en el fondo buscan lo mismo, pues a fin de cuentas no dejamos de explorar el universo para encontrar respuestas interiores. Y creo que ese guiño de Cuarón con Bullock en postura fetal frente a la ventana circular de la nave, refleja esa inversión conceptual entre ambas.

  4. altaica 17 octubre, 2013 a 22:23 #

    Obviamente frente al feto de 2001.

    • elcriticoabulico 18 octubre, 2013 a 00:34 #

      Como siempre, impecable comentario que deja poco espacio para añadir cualquier cosa. Como ya te comenté en su día, me convence poco el giro emocional de Bullock, por repentino y arbitrario. Aprecio la buena técnica, pero soy amante de los argumentos y los guiones. Creo que la historia podía dar más de sí, acompañada por tan soberbia realización, y que el desenlace que tú sugieres sería un camino ideal para ello. Ahí falta cierta osadía, si es que no sobra cierto desinterés. Kubrick, en cambio, sí sabía que la estética y el plano se subordinaban a aquello que había que contar. Por eso 2001: Una odisea del espacio es un clásico de la ciencia ficción con mayúsculas y ésta, a mi juicio, no lo será. Un abrazo.

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