Señoras y señores

15 Oct

“La commedia all’italiana consiste en tratar argumentos dramáticos en términos cómicos, irónicos y humorísticos. Esto es lo que hace a la commedia all’italiana distinta de todas las demás.”

Mario Monicelli

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Señoras y señores

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Señoras y señores.

Año: 1966.

Director: Pietro Germi.

Reparto: Gastone Moschin, Virna Lisi, Gigi Ballista, Alberto Lionello, Olga Villi, Nora Ricci, Franco Fabrizi, Beba Loncar, Quinto Parmeggiani, Gia Sandri, Virgilio Scapin, Patrizia Valturri, Moira Orfei.

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            Pietro Germi no hace comedias. Pietro Germi hace dramas desgarradores en los que uno se ríe por no llorar. Pietro Germi hace películas de terror en los que el absurdo enciende con absoluta mala fe unas macabras chispas de humor. Señoras y señores es el cierre de esa trilogía satírico-costumbrista completada por las anteriores Divorcio a la italiana y Seducida y abandonada; tres películas que proceden a desnudar a la sociedad italiana en su conjunto a través de sus siempre traumáticas e insatisfactorias relaciones de pareja.

Señoras y señores introduce no obstante cambios respecto a los dos títulos precedentes, como la ambientación norteña en sustitución de la Sicilia atávica y racial y el contexto más urbano y contemporáneo del escenario, el cual, a ritmo de pop, compone el retrato de la pujante Italia de los sesenta, encaramada ya al progreso económico que deja atrás de una vez por todas esas penurias de posguerra tan crudamente retratadas en el Neorrealismo.

Ahora, la miseria pertenece al ámbito de lo moral.

            La película queda estructurada en tres capítulos, con dos pequeñas farsas –una fiesta de ‘matrimoniadas’, la parte más envejecida del filme, y otro ácido encuentro colectivo con una prostituta menor de edad de por medio-, destinadas a flanquear un episodio central más voluminoso. Es en éste donde se halla la trágica víctima la función, la cual además será ahora un hombre, el contable Osvaldo Bisigato (Gastone Moschin), prácticamente único personaje inocente de la función: un tipo pusilánime asfixiado por la tiranía de su mujer y en busca de una liberadora e imposible vía de escape con su amor verdadero, una bella cajera de dudoso pasado (Virna Lisi).

            A pesar de las sonrisas y carcajadas que propicia su malicioso y frenético argumento y su pícara forma de jocoso entretenimiento ligero, la lectura de fondo que presenta Señoras y señores no puede ser más cáustica. La maraña de hipocresía, maledicente rumorología, pacatería religiosa, machismo irredento, eterna supremacía de los privilegiados y dictadura de las apariencias, aprisionada toda ella en los estrechos confines del pueblecito del Véneto donde el flagelado individuo sufre sus desventuras, revela una sociedad condenada a la inmovilidad e impermeabilidad frente a cualquier tipo de evolución debido de sus recalcitrantes pecados, parte misma de su idiosincrasia.

Por desgracia, basta con asomarse a su televisión –o a la nuestra- para comprobar la pasmosa vigencia de estos corrosivos vaticinios.

            Germi no tiene clemencia con sus criaturas, perversos arquetipos de la burguesía del ‘Belpaese’. Espoleando el filme para obtener un tempo alocado y engañosamente festivo, el cineasta genovés no cesa de propinar sangrientas pullas que por un lado convierten las más honestas y nobles intenciones en un suplicio descorazonador, condenado a sufrir un inapelable castigo, mientras que, por otro, descubren la grotesca máscara que recubre el sucio rostro de la nueva y lustrosa clase media-alta italiana.

            Galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, ex aequo con la francesa Un hombre y una mujer, Señoras y señores está considerada la última gran obra de su autor.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

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2 comentarios to “Señoras y señores”

  1. antoniomartingarcia 15 octubre, 2013 a 23:24 #

    Me lo pasé genial viendo esta película y por ello decidí incluirla en el blog el 17 de junio, acompañando al término ADULTERIO. No sólo es la última gran película de su realizador sino que, con casi toda seguridad, es el último gran título de la nueva comedia italiana de los sesenta. Estoy de acuerdo contigo, visto hoy en día el primer segmento es el que más chirría pero los otros dos son extraordinarios. Y Gaston Moschin está inconmensurable.

    • elcriticoabulico 16 octubre, 2013 a 02:08 #

      Quién lo iba a predecir ese espíritu romántico y honesto del mismísimo Don Fanucci (cuántos actores de El padrino se encuentra uno en esta trilogía). Tengo debilidad por Germi, disfruto mucho con sus “comedias”. Echaré un vistazo ahora mismo en adulterio, ese gran tema del costumbrismo satírico italiano.

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