Las brujas de Zugarramurdi

7 Oct

Para leer el original original, acudan a El Peliculista.

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“Por supuesto, ser mujer hace que tenga un poco de bruja. O que tenga el ingenio de una bruja, algo por el estilo…”

Monique Parent

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Las brujas de Zugarramurdi

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Las brujas de Zugarramurdi.

Año: 2013.

Director: Álex de la Iglesia.

Reparto: Hugo Silva, Mario Casas, Carolina Bang, Carmen Maura, Jaime Ordóñez, Macarena Gómez, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, Enrique Villén, Santiago Segura, Carlos Areces, Manuel Tallafé.

Tráiler

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          Sublimación de los inescrutables misterios que para el hombre entraña el género femenino en su conjunto (dueño de la vida, dueño del amor, dueño del desamor; salvación y perdición, hechizo y condena), la figura de la bruja resulta un símbolo irresistible para las comedias de guerra de sexos, ya que además permite dar cabida a la posibilidad de desarrollar otra vertiente humorística paralela basada en el derribo de los cánones del cine fantástico y de terror.

Ahí quedan obras como Me casé con una bruja -¿es el peinado que luce Carolina Bang un homenaje al innovador estilismo de Veronica Lake, siempre con un ojo sensualmente oculto tras su lustrosa melena rubia?-, Me enamoré de una bruja o Las brujas de Eastwick: auténticos combates entre opuestos irreconciliables que en un principio alaban el legítimo poder de la mujer liberada pero que, finalmente, hacen que ésta sucumba (o se someta) a los redentores encantos masculinos o que, en el mejor de los casos, se equilibre la balanza entre ambos antagonistas.

          Sea como fuere, dejando para el comentario pos-película las eventuales interpretaciones sexuales, Las brujas de Zugarramurdi es la inmersión de estas premisas en el particular e intransferible universo de Álex de la Iglesia. Un cineasta un tanto irregular, cierto, pero a su vez una de las personalidades más arriesgadas, honestas y estimulantes del cine español.

En su esperado regreso al humor gamberro, el mismo tipo que encontraba el horror más absoluto en rincones cotidianos e insospechados como el Madrid cañí (El día de la bestia), las bambalinas de la televisión (Muertos de risa), una escalera de vecinos (La comunidad) o las carpas del circo (Balada triste de trompeta), traslada ahora su mirada tétrica y satírica a la Navarra profunda, enclave tradicional de la brujería en tierras ibéricas.

          Es de nuevo un Álex de la Iglesia en forma, con los músculos tonificados, guasón, tremebundo y macarra. Las brujas de Zugarramurdi no da tregua. Desde el desopilante atraco a un Compro Oro de la Puerta del Sol -imagen diáfana de la España actual que no duda o solo le queda subastarse por cuatro duros-, la cinta arranca con desenfreno llevándose por delante chistes, espectáculo palomitero y cine de terror.

Aparte de gozar de una excelente técnica, de la Iglesia conoce al dedillo los códigos de este género popular, sabe cómo expresarlos y, por supuesto, cómo subvertirlos para conseguir el adecuado efecto paródico como solo un amante devoto y talentudo es capaz de hacer. Los entonados Hugo Silva y Jaime Ordóñez –ya iba mereciéndose un papel en la gran pantalla- y el un pelín menos convincente Mario Casas, con un personaje menos lucido, peores líneas de diálogo y escasa vocalización, componen una alianza de machos que, en su torpeza e indefensión, despierta una enorme simpatía a lo largo de su patético enfrentamiento contra el “sexo débil”, encarnado por actrices colosales como Carmen Maura y Terele Pávez, la explosiva Carolina Bang o unas señoronas con forzado (y graciosísimo) acento vasco y los rasgos de Carlos Areces y Santiago Segura.

          Hay que reconocer que el desenlace resulta menos inspirado debido a que la acción frenética prima demasiado sobre esas dosis de alivio cómico que, con su tono desquiciado y su ritmo rabioso, tan buenos momentos había proporcionado durante el metraje anterior –los hilarantes destellos del sufrido señor que va a Badajoz, por ejemplo-.

No obstante, tampoco se trata de un desequilibrio tan pronunciado como el que padecía Balada triste de trompeta, una genial ocurrencia que el realizador bilbaíno no supo cómo cerrar con la misma fortuna. Es lógico pensar que la recuperación de Jorge Guerricaechevarría para la escritura del libreto supone un factor decisivo en el hecho de que esta ligera bajada de intensidad no termine por influir de manera en exceso negativa en la gratificante sensación de haber disfrutado de un par de divertidas y desintoxicantes horas de cine.

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Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

18 comentarios to “Las brujas de Zugarramurdi”

  1. selene 7 octubre, 2013 a 14:38 #

    ¿Aprenderá algún día Mario Casas a vocalizar? Tengo ganas de ver esta película, a ver si tanto bombo y platillo que la han dado concuerda con el resultado de la cinta.

    • elcriticoabulico 7 octubre, 2013 a 20:30 #

      Creo que si vocalizara, al menos se le respetaría un poco más como actor. Es que así es difícil decir hasta que punto es bueno o malo en su oficio.

  2. Dessjuest 7 octubre, 2013 a 15:37 #

    Esta tengo unas ganas tremendas de verla, al ver retornar a su guionista habitual, su ausencia se notó y mucho, la de la balada es un truño de dos pares, y mira que de Alex me gusta casi todo lo que ha estrenado.

    • elcriticoabulico 7 octubre, 2013 a 20:32 #

      Yo ya te digo, pasé un buen rato viéndola. Le sucede un poco como a Balada triste de trompeta, hacia el final se descompone un pelín, pero no obstante, los resultados son bastante mejores. Se acerca más a El día de la bestia -el conjunto es de hecho parecido- que a la anterior.

  3. E. J. Castroviejo 7 octubre, 2013 a 18:14 #

    La tengo ganas. ¿El guionista es el mismo de La comunidad? Para mí esa es la mejor película de Alex de la Iglesia.

    • elcriticoabulico 7 octubre, 2013 a 20:34 #

      Coincido: La comunidad es la obra más redonda de Álex de la Iglesia. Y sí, como en aquella, aquí también forma tándem con Guerricaechevarría, que bien se le ha echado de menos en las últimas películas del bilbaíno.

  4. plared 8 octubre, 2013 a 05:33 #

    A ver si la veo, este tipo suele hacer o bodrios insufribles o genialidades con las que te ríes con ganas. En fin,, parece que esta es de la segundo. Cuidate

  5. E. J. Castroviejo 19 octubre, 2013 a 03:27 #

    Oye me ha encantado. Qué buen rato. El arraque brutal.

  6. E. J. Castroviejo 19 octubre, 2013 a 03:27 #

    arranque

    • elcriticoabulico 19 octubre, 2013 a 15:36 #

      El arranque es un prodigio de realización, sin duda. De la Iglesia es un crack para estas cosas. Me alegra que te haya gustado, hombre. Es una cinta fresca, bien hecha y muy divertida. Un buen rato de cine, en definitiva.

  7. Dessjuest 19 marzo, 2014 a 13:59 #

    Pues me ha gustado y mucho, desde luego más que la balada, de principio a final, la trama casi es lo de menos, lo que más me gusta es cómo reparte el tema entre los protas y los secundarios, grandes secundarios, esos contínuos guiños, el de las novelas de Marcial Lafuente Estefanía por ejemplo.

    Evidentemente no es un peliculón, pero aguanta el tipo, muy entretenida y divertida, espectacular a ratos, hasta el Casas me ha gustado, pero me quedo con el señor de Badajoz, impagable 🙂

    • elcriticoabulico 19 marzo, 2014 a 15:24 #

      ¡El señor de Badajoz es un crack! La película no deja de ajustarse al esquema del cine de De la Iglesia, pero yo me eché unas buenas risas y no me aburrí en absoluto. No se le va cayendo la cosa a pedazos, como pasa en Balada triste de trompeta.

  8. altaica 5 enero, 2016 a 11:26 #

    Sí, efectivamente alberga momentos divertios e incluso secuencias propias de un notable, a veces, Álex de la Iglesia, pero dentro de un resultado desenfadado hay mucha carnaza y línea gruesa, desajuste horario, exceso de aquelarre y, sobre todo, altibajos aquí y allá que la lastran en exceso. Lo que sí queda claro es que es un cineasta absolutamente personal, que está configurando una obra personalísima y brillante, y que entremezcla guiones extravagantes y cuentos tragicómicos con trasfondos peculiares, véase Balada triste de trompeta (las dos Españas) y la que nos ocupa (tour de force intergéneros), que analizados fríamente pudieran resultar frívolos, pero que atesoran desde el esperpento sabia enjundia. Dentro del despiporre nigromántico o circense me quedo con el último, al ser una película muchísimo más negra y oscura. Un gran abrazo.

    • elcriticoabulico 6 enero, 2016 a 16:03 #

      Yo me quedo con ésta. Balada triste de trompeta, aparte de que tiene elementos que ya había empleado en Muertos de risa, me parece todavía más descompensada. A De la Iglesia parece pasarle en ocasiones que encuentra un planteamiento magnífico y atractivo pero luego no termina de encontrar la forma de proporcionarle continuidad a su desarrollo y su conclusión. Un abrazo, Altaica.

  9. ALTAICA 7 enero, 2016 a 00:02 #

    En ocasiones no, casi siempre. Pero al final es muy personal. Su balada es claramente mejor que la brujas, a salvo de pécoras dudas . Tan solo te faltan para corroborar mis teorías algo de senectud. Pero claro eso es discutible. Cuídate

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