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Hunger

27 Sep

“Nuestra venganza será la risa de nuestros niños.”

Bobby Sands

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Hunger

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Hunger.

Año: 2008.

Director: Steve McQueen.

Reparto: Michael Fassbender, Liam McMahon, Stuart Graham, Brian Milligan, Liam Cunningham.

Tráiler

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             Recuerdo que, en su estreno, La pasión de Cristo levanto encendidas polémicas a propósito de su agresivo hiperrealismo, descalabrado en el puro gore con el presunto fin de retratar con la mayor crudeza posible el calvario de Jesucristo. En mi opinión, el problema de la película no era su delectación morbosa con una bestialidad gratuita e hipertrofiada, sino que esa misma realización sanguinolenta y sádica enmascaraba en realidad un desolador vacío de contenido: la figura del mesías cristiano quedaba huérfana de cualquier trascendencia.

Todo ideal, todo análisis íntimo de tan decisivo personaje, quedaba sometido a un superficial y epatante espectáculo ‘grand gignolesco’.

            Hunger, elogiado debut del británico Steve McQueen, creador polifacético interesado en el comienzo de su carrera por la imagen filmada como objeto de ensayo artístico, me inspira una sensación parecida. Recreación de la huelga de hambre de 1981 llevada a cabo por los prisioneros republicanos irlandeses y encabezada por el miembro del IRA Provisional e icono revolucionario Bobby Sands (Michael Fassbender), paso siguiente a las bautizadas como Protesta de la Manta y Protesta Sucia, las características del filme se aproximan peligrosamente a las de un imprecedente ejercicio de estilo.

Matizada con ligereza por tibios apuntes de guion destinados a otorgar un mínimo contexto histórico y personal al relato, todo en Hunger parece encaminado a la experimentación visual, al desarrollo y ejercitación por parte de McQueen de una técnica formal depurada, de notable refinamiento estético.

Pero a la hora de la verdad, Hunger tiene poco que aportar y casi nada que decir tanto sobre el género carcelario en general, como sobre el cruento conflicto norirlandés en particular.

             Abundancia de planos estáticos y de extensión desafiante –la escena central consiste en un diálogo sostenido durante 17 minutos a lo largo de una sola toma-, cierta tendencia al tratamiento esteticista de la miseria física y moral que sufren los prisioneros en su inhumano confinamiento, empleo del hiperrealismo escatológico como principal material de impacto.

Virtuosismo en la realización que no encuentra correspondencia en la construcción de un fondo consistente o siquiera con la transmisión de unas emociones o estados de ánimo que transformen su parquedad argumental en, cuanto menos, una experiencia sensorial fundamentada sobre el poder de la imagen.

             A excepción del apunte inicial a la equivalencia en la vida de los individuos a uno u otro lado de las rejas –un conflicto en eterno retorno en el que solo hay víctimas, con el miedo como única realidad cotidiana- y de la rememoración de Sands en presencia del sacerdote, Hunger no se molesta en elaborar un trazado psicológico o político de una mínima capacidad incisiva, lo que finalmente condena al resto de virtudes que pudiera presentar el conjunto. 

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,5

Nota del blog: 5,5.

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