Kinatay

26 Sep

“Las imágenes y los sonidos provocan más emociones que los diálogos.”

Nicholas Winding Refn

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Kinatay

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Kinatay.

Año: 2009.

Director: Brillante Mendoza.

Reparto: Coco Martin, John Ragala, María Isabel López, Jhong Hilario, Julio Díaz, Mercedes Cabral.

Tráiler

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            La producción cinematográfica de regiones lejanas como Tailandia o Filipinas y próximas pero desconocidos como Rumanía –por citar algunas-, tiende a llegar cada vez con más frecuencia, aunque todavía de manera minoritaria, a las salas españolas, intermediados por su selección por parte de los festivales especializados al amparo en muchos casos de modas exóticas y elitistas que, sea como fuere, ofrecen la única válvula de escape para la expansión y el reconocimiento –no siempre justificado y frecuentemente cuestionado- de estos otros cines a la espalda de la industria, en ocasiones dueños de una particular sensibilidad y de una mirada fresca y renovadora.

            En el citado caso de Filipinas, destaca la voz de Brillante Mendoza, cabeza visible de una nueva hornada de realizadores Raya Martin, Pepe Diokno y Sherad Anthony Sánchez, señalan expertos autorizados- que comienza a sacar del anonimato la filmografía del país surasiático, en este ejemplo particular gracias a películas como Foster Child, Servicenominada a la Palma de Oro en Cannes-, Lolaa concurso en el festival de Venecia, su primera obra estrenada en España- o Cautivapresentada oficialmente en la Berlinale y también exhibida en nuestro país-.

            Realizada entre estas dos últimas, Kinatay –que significa algo así como descuartizado-, presenta un ejercicio de intriga nocturno y agreste, con la suficiente intuición y talento artístico como para hacer de la pobreza virtud.

El argumento se reduce mínimo para favorecer la abstracción del relato: el bautismo de fuego de un aspirante de policía alistado por sus corruptos superiores para colaborar en el secuestro y extorsión de una prostituta a causa de sus deudas de droga. Es decir, un tremebundo ‘tour de force’ interior del joven, su experiencia directa con la realidad más abominable, su debate entre el bien y el mal, su descenso a los infiernos de los apocalípticos pero tangibles bajos fondos de Manila.

            Mendoza impone un estilo hiperrealista para describir la jungla cotidiana de la ciudad: un hormiguero desquiciado, abrumador e inquietante aun a la luz del día en el que un intento de suicidio es capaz de igualarse con un concierto infantil o una boda colectiva por medio del ensordecedor caos del tráfico. Con el plano a merced de las irregularidades de una cámara en libertad de movimientos, el sonido ambiente procede a invadir la escena, sumergiéndola en un desconcierto a ratos onírico, a ratos desasosegante, acentuado este último a medida que las atroces acciones de sus personajes van derivando la trama hacia una intensa incursión en un terror sordo pero espeluznante en su legítima credibilidad.

La aparente parsimonia del tempo narrativo se torna entonces tensión, mientras que la violencia, rodada en su mayor parte mediante el fuera de campo, prescinde con audacia de todo subrayado o énfasis dramático, lo que la confiere una fisicidad que revuelve el estómago, así como una pavorosa y tremendamente perturbadora frialdad.

Lástima que en su último tercio la película pierda enteros a causa de las concesiones al gore que hacen acto de aparición dentro del contexto esa escalada de brutalidad, mucho menos sutiles e infinitamente menos impactantes a pesar de encontrarse también filmadas con osadía, de manera cruelmente desapasionada, a juego con el tono del conjunto.

             Obtendría una nominación a la Palma de Oro y el premio al mejor director en el festival de Cannes. En cambio, sería despachada con nefastas críticas en España.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 7,5.

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4 comentarios to “Kinatay”

  1. Sergio 26 septiembre, 2013 a 15:02 #

    La vi en Sitges, unos días antes de casarme con similar discreción a la que se muestra en la película, lo cual me hizo mucha gracia. Posteriormente prometo que no participé en el secuestro de ninguna prostituta. El parecido entre la película y mi vida acaba en la secuencia de la boda, jeje.

    Saludos de humor negro, está francamente bien este título, bromas aparte.

    • elcriticoabulico 26 septiembre, 2013 a 16:02 #

      Jajaja tampoco es mi idea favorita para llevar a cabo en la luna de miel. Kinatay es una película sorprendente, sin duda.

  2. plared 30 septiembre, 2013 a 01:27 #

    la voy a buscar mientras dure lo de la tibia y la calavera. Me ha interesado la peli. Cuidate

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