El gran combate

25 Sep

“Es difícil encontrar un personaje en el cine que represente a los nativos americanos con honestidad. Hasta ahora en el cine se les ha tratado pobremente. En Hollywood se les representa como salvajes o cualquier otro término que hayan usado para describirlos.”

Johnny Depp

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El gran combate

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El gran combate.

Año: 1964.

Director: John Ford.

Reparto: Richard Widmark, Carroll Baker, Ricardo Montalbán, Dolores del Río, Gilbert Roland, Sal Mineo, Karl Malden, Patrick Wayne, Edward G. Robinson, George O’Brien, James Stewart, Arthur Kennedy, John Carradine.

Tráiler

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            De nada vale que prevalezcan y se propaguen desde ciertos sectores opiniones tan infundadas como maliciosas. No hay nada como acudir a la obra para juzgar a su autor. Si incluso desde sectores del propio Hollywood no dudaron en imponerle destempladas etiquetas de ultraconservador, racista y misógino, un vistazo a la obra de John Ford sirve para desmontar cualquiera de estas ilícitas acusaciones.

Cineasta de incorruptible humanismo, muchas veces asociado, sí, a la religión y la familia tradicional como representación ideal del colectivo, la feroz independencia de Ford, establecida en firme contra la industria y el sistema en su conjunto al mismo tiempo, descubre que el más grande director del western, aquel que trasladara un género de entretenimiento infantiloide a la categoría de arte universal, sería también uno de los pioneros en reconocer en su justa medida la figura del indígena norteamericano: un hombre, dotado por tanto de sus virtudes y defectos, digno de idéntico respeto que el heroico invasor blanco.

Una tarea que, hasta los subversivos sesenta y setenta, tan solo correspondía a auténticos ‘outsiders’.

             La acidez crítica y el sincero respeto que traslucía Fort Apache, la hostilidad de escenas como la presuntamente valerosa carga de caballería contra mujeres y niños de Centauros del desierto, la ferocidad del retrato contrapuesto de la “salvaje” sociedad comanche y la “civilizada” sociedad occidental en Dos cabalgan juntos. Retazos de extensión variable pero idéntica intensidad, furibundos puñetazos que componen unas contundentes cargas de profundidad en contra del orgulloso colono, insaciable bestia depredadora.

             Sería ya en el crepúsculo de su carrera, definida por la agria y desmitificadora revisión de las leyendas del Oeste, desde donde el viejo maestro, impelido acaso por una deuda moral, entonaría el debido canto épico a la nación india: El gran combate, relato sobre el éxodo de la tribu cheyenne emprendido entre 1878 y 1879.

Por desgracia, el resultado será una película un tanto acartonada en lo cinematográfico y bastante plana en su vertiente de denuncia, donde la que la expresión dual de la actuación de los Estados Unidos respecto al indio –genocidas y codiciosos asesinos por un lado, honrosos y sufridos defensores por otro- queda encaminada en definitiva hacia un final complaciente y redentor.

             Cinta irregular y abotargada en su exceso de metraje –poco claro debía de verlo Ford si decidió incrustar un inesperado y desequilibrante entremés en el que James Stewart y Arthur Kennedy se lo pasan como niños interpretando a unos caricaturescos Wyatt Earp y Doc Hollyday-, el guion de El gran combate tiene a caer en desafortunadas tretas que terminan por socavar sus loables intenciones primigenias.

Aparte de hechos residuales y licencias dramáticas casi inevitables en su tiempo como que ningún nativo americano encarne los principales personajes cheyennes –latinos como Ricardo Montalbán o Dolores del Río, en el mejor de los casos- y que estos alternen su idioma natal con el inglés para expresarse incluso entre ellos, sobresale en el debe del filme que el acto de mayor iniquidad recaiga sobre los hombros de un alto mando foráneo, el capitán Wessels (Karl Malden), amparado en su infamia, como tantas otras veces en la obra de Ford, por la obediencia a una etérea autoridad supraindividual y por tanto deshumanizada. Como espeta en lo posterior el ministro de interior encarnado por Edward G. Robinson, otro gallo hubiera cantado si la gente, el pueblo llano comprensivo y solidario, hubiera conocido con rigor los padecimientos del pueblo cheyenne.

Cabe preguntarse no obstante si la germanización de Malden responde a los paralelismos históricos previamente establecidos en el libreto entre el genocidio indio, la esclavitud negra y, en especial, el exterminio de la población polaca por parte de los terribles cosacos –cámbiese el siglo XIX de la acción por la barbarie nazi o incluso soviética del más reciente siglo XX-.

            Menos lírica y conmovedora de lo que apuntan sus pretensiones y de lo que se le supone al talento de Ford, los momentos de mayor agresividad y efectividad de El gran combate son fruto paradójicamente de referencias en absoluto sutiles al afán homicida del expansivo y avaricioso hombre blanco, a su querencia por la exageración calumniosa, a la responsabilidad de la construcción de la leyenda inspiradora en el equivalente descrédito de una raza inocente en la cultura popular.

Dardos certeros y envenenados que, sin embargo, reducen al pueblo cheyenne a la categoría de ente prácticamente pasivo en el transcurso relato, a merced una vez más de los vientos procedentes del Este caucásico.

             Sin necesidad de haber justificado su cine en modo alguno, el respeto de Ford por la vilipendiada nación india encontraría mayor fortuna en pasajes más afinados y en principio secundarios de sus obras precedentes.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 6.

13 comentarios to “El gran combate”

  1. Dessjuest 25 septiembre, 2013 a 17:04 #

    Es buena peli, sin duda, pero hecha un poco chapuceramente, la escena final, con los indios en las cuevas y tal, no sé, hay algo raro cuando muestran a los sitiadores, como en las pelis de tarzán, que ciertas escenas parecían rodadas delante de escenas añadidas de otra película o grabadas aparte, no sé explicarme, pero queda la cosa bastante cutre.

    Por lo demás me gustó, tiene todos los defectos que indicas, pero me entretiene, es de esos westerns que ves con agrado, sin ser una obra maestra.

    • elcriticoabulico 25 septiembre, 2013 a 19:45 #

      Sí, parece impropio de la época y del propio Ford que la superposición entre tomas de estudio y rodaje exterior tuviera un resultado tan chapucero. Quizás se le notase la edad: es su penúltima película.

      • Dessjuest 25 septiembre, 2013 a 19:46 #

        Bueno, al menos sé que no es cosa mía y que algo raro había en esa escena 😀

        • elcriticoabulico 25 septiembre, 2013 a 19:54 #

          Hombre, da mucho el cante. No es cuestión de ponerse pensar que uno llevaba las gafas sucias en ese momento o algo así jeje.

  2. antoniomartingarcia 26 septiembre, 2013 a 09:24 #

    Estoy bastante de acuerdo con lo que apuntáis. El verdadero canto del cisne de Ford es, sin lugar a dudas, “El hombre que mató a Liberty Valance”, por otro lado, una de mis películas preferidas de siempre…

  3. altaica 26 septiembre, 2013 a 21:41 #

    Guardo de esta película un gran recuerdo, pero también es cierto que hace mucho que no he vuelto a verla y es posible que todos esos aspectos discutibles que ponéis en evidencia, sean más que ciertos. Algunas de esas “chapuzas” o malas ejecuciones técnicas y formales que citáis, también se perciben en, por ejemplo, Centauros del desierto.

    La crónica muy bien argumentada y excelente como siempre. Coincido en tu valoración sobre la gran El hombre que …, y es, sin duda, la mayor obra de Ford, con permiso de El hombre tranquilo y, tal vez, La diligencia por su influencia en el género. Pero claro, hablar de las dos primeras es hablar de dos de las películas que más me han gustado en esto que llamamos cine en general.

    • elcriticoabulico 27 septiembre, 2013 a 12:34 #

      Aquí a lo mejor esos defectos son un poco más evidentes. Pero vamos, es una nimiedad sin importancia. Soy un devoto de Ford, pero esta vez no me ha convencido.

  4. plared 27 septiembre, 2013 a 03:58 #

    Gran película sin duda y la que tengo que volver a ver. También la tengo un poco olvidada en la memoria. En cuanto a la obra maestra de Ford. Pues en este caso diría que no es precisamente del oeste.

    Si tuviera que escoger alguna, sin duda El hombre tranquilo. Que quizás sea una de las diez mejores peliculas rodadas nunca. Solo quizás….Cuidaros

  5. Dessjuest 27 septiembre, 2013 a 07:22 #

    Deciros que ayer me ví “Que el cielo la juzgue”, con nuestra Gene haciendo de mala, me gustó, no sale tan guapa como otras veces, pero estuvo bien la peli.

    • elcriticoabulico 27 septiembre, 2013 a 12:41 #

      Atento, saldrá por aquí dentro de poco con Noche en la ciudad. Su presencia se reduce casi a lo testimonial, pero la película es magnífica y ella, obviamente, esta guapa hasta decir basta.

      • Dessjuest 27 septiembre, 2013 a 15:09 #

        A ver si mañana me acuerdo y me la voy encargando para verla 🙂

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