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La noche de los gigantes

19 Sep

“En el Oeste el problema esencial era sobrevivir, y la mujer es un obstáculo para la supervivencia”

Sergio Leone

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La noche de los gigantes

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La noche de los gigantes.

Año: 1968.

Director: Robert Mulligan.

Reparto: Gregory Peck, Eva Marie Saint, Noland Clay, Robert Forster.

Tráiler

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            Seis años después de escribir sus nombres con letras de oro en la memoria colectiva del cine y la cultura gracias a Matar a un ruiseñor, el productor Alan J. Pakula, el director Robert Mulligan y el actor Gregory Peck reencontraban sus caminos en un nuevo proyecto, La noche de los gigantes. Perteneciente a los dominios de ese animal acorralado que es el western crepuscular de finales de la década de los sesenta, La noche de los gigantes participa del tono cansado pero colérico, tormentoso y desencantado, de este género cada vez más taciturno y mutante.

            En la que sería su única incursión en el cine del Oeste, Robert Mulligan decide experimentar con variaciones propias sobre sus códigos tradicionales. El resultado será una propuesta atípica, que sustituye el movimiento y las acciones continuas por un peregrinar en duermevela. Es la huida, transformada en pesadilla, de un explorador de la caballería en viaje a su retiro en un añorado pero desconocido rancho (Peck) en la extraña compañía de una mujer cautiva del apache durante ocho largos años (Eva Marie Saint) y su hijo, único fruto de su atroz secuestro.

Tres personajes que comparten su lejanía hacia cualquier tipo de sociedad, con la piel cubierta de cicatrices desconocidas e imborrables, y hostigados por un perseguidor implacable: Salvaje, sanguinario forajido apache, esposo a la fuerza y padre respectivamente de estos últimos.

             La parquedad de acciones y el silencio con el que se expresan y establecen sus relaciones los extraños pobladores del relato –el otoñal solitario en destino a ninguna parte, la mujer devastada por el trauma, el niño hermético y anónimo, el joven explorador mestizo con atuendo vaquero y taparrabos indio-, favorecen la abstracción del relato.

El resultado es una atmósfera enrarecida e hipnótica, definida por sugerentes notas oníricas e incluso de terror donde sus desplazados personajes tratan de burlar una amenaza que cobra tintes cada vez más sobrenaturales cuanto más próximo se siente su aliento –indetectable, incansable, sin rostro, sin voz, de una crueldad sádica- y que, en cierto modo, equivale al resurgimiento de los ecos de ese pasado turbulento e incógnito que se niega a abandonarlos, enquistado y opresivo aun en el presente.

Quizás cabría establecer aquí ciertas similitudes con el aliento fantástico que Clint Eastwood impregnará a sus primeras incursiones en el western. En particular, es curioso que El fuera de la ley también establezca un esquema de huida-persecución con sutiles rasgos irreales y protagonizado por una improvisada y heterogénea familia formada sobre el polvo del camino.

             De realización urgente y un tanto correosa en ocasiones, La noche de los gigantes ofrece al espectador un western diferente, engrandecido por el esforzado protagonismo de Peck y el sorprendente contrapeso expresivo de Forster desde su rol secundario –algo más plana en su perpetua congoja parece en cambio Saint, aun con todo magnética-.

             Si bien no es una obra del todo redonda, se trata de una película sumamente interesante.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 7,5.

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