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Llamad a cualquier puerta

15 Sep

“Bogart es vulnerable pero obstinado, injusto pero apasionado de la justicia, que hace su trabajo sin vergüenza ni orgullo a la vista de todos, siempre dividido entre la pena y la belleza.”

Albert Camus

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Llamad a cualquier puerta

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Llamad a cualquier puerta.

Año: 1949.

Director: Nicholas Ray.

Reparto: Humphrey Bogart, John Derek, Allene Roberts, Candy Toxton, George Macready, Barry Kelley.

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            El cine de Nicholas Ray pertenece a los marginales: seres líricos y frágiles que comparten un halo de fatalismo tan solo equiparable a la intensidad de su ímpetu romántico, un impulso suicida dado su naturaleza discrepante, condenada de antemano al rechazo y el fracaso. A través del inapelable carácter trágico de los mismos, Ray establece las líneas maestras de su obra más personal y auténtica, aquella que se opone a las producciones megalómanas en las que vestía la piel del artesano a sueldo. Una obra, decíamos, desbordada por la incurable melancolía, por el espíritu crítico hacia la sociedad estadounidense y por una postura frente a la condición humana determinada por la desesperanza.

            Después de debutar con Los amantes de la noche, una muestra de cine negro adelantada a su tiempo –y por ello devastada en la taquilla-, Ray proseguía con su andadura en el noir sumándose a esa corriente popularizada tras la Segunda Guerra Mundial que mezclaba el ambiente criminal, turbulento y ambiguo definitorio del género con una lectura comprometida con la realidad social presente.

            Llamad a cualquier puerta escribe la crónica del inicio y el final de la carrera delictiva de un bandido cualquiera, el joven Nick Romano (John Derek), narrada desde el marco temporal de su persecución y enjuiciamiento por el presunto asesinato a tiros de un policía.

Al igual que los protagonistas de la anterior Los amantes de la noche, estamos ante un rebelde con causa, hijo del ponzoñoso caldo de cultivo fraguado por las flagrantes fallas de una mal llamada justicia, la rampante desigualdad económica y la falta de oportunidades, la tendencia a atribuir etiquetas y prejuicios que ciegan la vista e imposibilitan cualquier salida de redención y la miseria moral y humana de un sistema consagrado al egoísmo y la mezquindad.

            El cineasta neoyorkino sienta en el banquillo de los acusados al mismo público, identificado en parte con el abogado defensor interpretado por Humphrey Bogart, tradicional miembro del ala de izquierdas de Hollywood, partícipe (y posterior desertor) de la fundación del Comité de la Primera Enmienda que protestara un par de años atrás contra la caza de brujas perpetrada bajo el pretexto de las acusaciones de propaganda e influencia comunista en la industria cinematográfica. Su influencia en la película es evidente desde su calidad de productor, intermediado por su compañía Santana Pictures.

            Todavía sorprendentemente combativa y corrosiva en ciertos aspectos –destaca el dudoso procedimiento con el cual la policía encausa a Romano-, Llamad a cualquier puerta sufre en su primera mitad el peso de los años, superada, ingenua y demasiado encorsetada por su discurso si se mira desde una perspectiva actual; meritoria y excepcionalmente valerosa si se tiene en cuenta su contexto cronológico y político.

En cambio, más dinámica e incluso efectiva en sus aspiraciones de denuncia resulta su vertiente judicial, respaldada también por el magnetismo que genera la mayor presencia de Bogart. Encargado de insuflar vida a un personaje que combina su cierta postura paternal con las profundas deudas morales hacia su defendido, a él corresponderá declamar el furibundo alegato que condensa los principios ideológicos defendidos por el filme, así como la asunción del veredicto final en representación del ciudadano medio estadounidense, contundente golpe dramático destinado a dejar sin asideros al espectador –un ente con especial deleite por los espectáculos truculentos, si hacemos caso a las masas que aparecen en el filme- y agitar de una vez por todas su adocenada conciencia.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

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