Blow-Up (Deseo de una mañana de verano)

25 Ago

“Antonioni seguro que es un gran director, un gran artista. Pero en lo que a mí se refiere, soy incapaz de mantenerme despierto.”

Billy Wilder

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Blow-Up (Deseo de una mañana de verano)

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Blow-up

Año: 1966.

Director: Michelangelo Antonioni.

Reparto: David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles, John Castle, Peter Bowles, Jane Birkin, Gillian Hills.

Tráiler

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            Siempre se plantea la misma discusión ante ese tipo de cine intelectualizado, próximo al arte y ensayo, rico en alegorías e interpretaciones y parco en respuestas, críptico, denso y circunspecto. ¿Es una pose elitista, una pretenciosidad vacía? ¿Está reñido con el viejo y desprestigiado arte de contar una historia atractiva? ¿Está justificado su frecuente ritmo moroso, su estilo ensimismado, su exigencia desafiante? ¿Por qué no expresar con mayor claridad esas ideas en un ensayo literario en vez de excusarse con ligereza en la necesidad de la participación del espectador cinéfilo?

La filmografía de Michelangelo Antonioni, adalid del vanguardismo, la sofisticación estiística y la independencia radical del autor, quizás podría concitar muchos de estos debates. Blow-Up, película en la cual trasladaba sus indagaciones teóricas y estéticas al Swinging London, ofrecería un claro punto de referencia en la polémica.

             Inspirada en el relato corto Las babas del diablo -campo de juegos en el que el escritor argentino Julio Cortázar experimentaba, entre tantas cosas posibles, con la intromisión de la creatividad en el espectro cotidiano, la interferencia entre realidad y ficción y la función de la obra artística como nueva perspectiva para medir el mundo-, Blow-Up toma prestada la figura protagonista del fotógrafo para dar pie a una película en la que se reproducen algunas de las cuestiones citadas y otras muchas nuevas fruto de la inquieta sensibilidad del realizador italiano.

En el filme, el artista, cronista de su universo particular -una figura polimórfica que desarrolla su actividad demiúrgica con fruición sexual, hosquedad altiva, modos autoritarios, maneras de estrella y otras mil variantes distintas-, explora el mundo escogiendo como punto de partida la sugerencia de su propia obra, un ente amorfo que, mediante el análisis y la relectura, arroja poco a poco asideros, ciertos o ilusorios, que le servirán para interpretar la realidad.

Una realidad que, en este caso, se corresponde con un supuesto asesinato desentrañado a través de la ampliación de una serie de fotografías tomadas al azar, por el instinto primario e impetuoso de su olfato creador. Sombras en el papel que, como el monolito de 2001: Una odisea espacial, pueden significarlo todo o pueden ser nada.

            A partir de esta base autorreflexiva y fuertemente teórica, sustentada sobre una breve anécdota argumental, Antonioni, un cineasta que por lo general escasa atención dedicaba al tempo del filme, se las ingenia para estirar –”sumar capas a”, dirán otros- lo que hubiera sido un interesante, hipnótico y enigmático cortometraje -más didáctico por su carácter asequible, al menos en lo que al esfuerzo de paciencia se refiere-, en una película con el metraje inflado a golpe de presuntuosas divagaciones, investigaciones formales y narrativas, escenas de apariencia trascendente que tratan de disimular su verdadera naturaleza de relleno y un sinfín de símbolos y metáforas envueltos en pedante hermetismo que, en su mayor parte, quedarán por el camino ante la mezcla de desinterés y hastío que produce un conjunto aburrido porque sí.

Es entonces cuando uno se acuerda de El fotógrafo del pánico, otra cinta de la Inglaterra de los sesenta también de pronunciado contenido metalingüístico, y constata que para sentar exposiciones y debates teóricos no es imprescindible anestesiar o irritar a la platea.

            Galardonada con la prestigiosísima Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1967.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 4.

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11 comentarios to “Blow-Up (Deseo de una mañana de verano)”

  1. Dessjuest 25 agosto, 2013 a 18:07 #

    Esta la vi, mejor dicho, intenté verla, un peñazo mayúsculo, yo seguramente me ponga simplista, pero considero que el cine debe entretener, esta no lo logra ni de lejos.

    • elcriticoabulico 25 agosto, 2013 a 18:58 #

      Yo creo que el entretenimiento no tiene por qué estar reñido con un contenido que invite a la reflexión, que proponga un debate intelectual o que exija escurrirse un poco las meninges. Con lo que no trago es que te traten de meter un peñazo en toda regla y que se excusen en que es un producto intelectual y para intelectuales. Si el resultado es un tostón insufrible, significa que el encargado de ello algún defecto tiene como creador de cine.

  2. ALTAICA 25 agosto, 2013 a 21:37 #

    Que educado es el maestro Wilder, pero al mismo tiempo sincero, y que benévolo el titular de este blog con ese 4 que sabe a regalo, pero el mismo tiempo inflexible.

    Crónica espléndida que desnuda el abuso que algunos cometen con el cine, sí esa forma de expresión artística utilizada a veces a mayor gloria de bastardas intenciones. Hermetismo que esconde en realidad verdaderas limitaciones para contar o saber contar historias o lo que en ellas pretende suceder. Y no significa esta crítica que no quepa, faltaría más, la innovación o búsqueda de formas distintas de plasmar en el celuloide búsquedas o reflexiones, pero en muchos casos se demuestra sencilla y evidente incapacidad. Incapacidad que quedó reflejada en su cine, que como muchos han dicho quedó estancado en su concepción y, sobre todo, recursos.

    Uno de los cineastas más insoportables de la historia del cine, en unión de Pasolini, que curiosamente ambos eran intelectuales que nada aportaron, desde mi punto de vista, al cine. Es curioso que aquellos que los defienden o defendieron, son precisamente algunos de los que suelen ver en la obra de Almodóvar, de todo menos intelectual, reflexiones, materias y símbolos, que sencillamente no existen y son más objeto de invención o especulación que realidad plasmada. Qué lástima que no entendieran el cine como el maestro Éric Rohmer.

    • elcriticoabulico 26 agosto, 2013 a 01:15 #

      No soy un gran seguidor del cine de vanguardia, ni del experimental, pero tampoco tengo prejuicios ni desinterés a la hora de apreciar sus innovadoras propuestas. Pero claro, en ocasiones me da la impresión de que se trata de envolver la nada en un halo de pretenciosa intelectualidad que no es más que eso, un disfraz el cual, por cierto, muchos estudiosos toman prestado para analizar dichas obras. Me ocurre mucho con Godard, que me da la impresión de que en demasiadas ocasiones se refugia en ese estilo improvisado e intuitivo porque, en realidad, tampoco debe de tener demasiada idea de hacer películas. Pierrot el loco, pondría como ejemplo de ello.
      Por cierto, ya lo discutimos alguna otra vez: a mí Pasolini suele gustarme mucho.

  3. Sergio 25 agosto, 2013 a 23:52 #

    Los que defienden el cine de Antonioni como genial porque es “cine intelectual” son…¿me da confianza el propietario para hablar con confianza?…sencillamente tontos. A mi Michelangelo Antonioni me parece un puñetero genio que hace tiempo me aburría pero con los empezó a fascinarme hasta la adicción. Creo que el break se produjo con la desaparición del personaje de Anna en la isla de “La aventura”, que siempre digo que me recuerda a la de “Psicosis”, de hecho hay en otras películas algunas concomitancias con Hitchcock. Los dos me parecen cineastas visuales, deseosos de desprenderse del lastre de la literatura, deseosos de pulir y alcanzar una forma de expresión puramente visuales. Antonioni dilata el tiempo siguiendo lo que había empezado a hacer Rossellini, juega con la arquitectura con los actores como figuras y no como personajes (como Resnais en Marienbad). “Blow up” también tiene un soplo Hitchcock. La pena es que es un cineasta al que los culturetas se han cargado a base de prepotentes estupideces despreciativas con quienes no entraban en su cine, algo posible que no deja en mal lugar a quienes no lo admiran, pero os aseguro que algunos amamos sus películas de forma emotiva y sincera.

    • elcriticoabulico 26 agosto, 2013 a 01:21 #

      Yo aún espero que se me de esa epifanía con Antonioni. Hasta ahora, solo he conseguido tragarme obras pastosas, pesadas y aburridas. Seguiré intentándolo, no obstante. Como no he visto aún La aventura y la tengo por ahí a mano, me animaré a ello. Blow-Up empezó resultándome hipnótica, con un atractivo especial, pero el paso de los minutos se fue ralentizando hasta criar una obra un tanto insoportable y a mi parecer bastante más vacía de lo que se pretende hacer creer. El caso es que sí puede apreciarse talento artístico en ella, el uso de las composiciones y el color que tanto fascinaban a Antonioni, como dices, un autor que condecía un enorme peso al lenguaje visual (lo que, es cierto, diferencia al cine de la literatura, como señalas). Son elementos fascinantes sí, pero considero que introducirlos en el marco de un relato atractivo, que cautive también por su acción, no es ninguna traba, ni algo que deba despreciarse, sino que más bien podría contribuir a para potenciarlos o henchir aún más su significado.

  4. ALTAICA 26 agosto, 2013 a 01:35 #

    Para el empleo de palabras como tontos, puñetero o culturetas no creo que deba de autorizarle el titular de este blog, así que nada de lo que has escrito está fuera de lugar, a mi modesto entender, sin ser yo el titular, obviamente, del mismo. En todo caso el titular del blog podrá reprobarnos, pero no creo que autorizarnos, pues en el segundo caso implica criba y en el primero, tan solo, reprimenda a lo ya cometido. Y no, no es lo mismo.

    Interesantes tus planteamientos y que comprendo perfectamente o imperfectamente que estés hastiado de esa vinculación casi irrompible entre Antonioni y lo intelectual. Pero no pretendas a estas altura de mundo que Antonionio no quiso jugar a ser innovador, en el menor de los casos, o a ser el más listo de su clase en este mundillo del séptimo arte. Por otro lado, pasto en el que sí se han atrevido muchos eruditos de escaso cubicaje a jugar o arriesgar, pues parece que la literatura u otras formas de expresión artística eran/son más respetadas. Tal vez, seguro, ninguna de las dos.

    Si fue por motivos intelectuales o experimentales, de exploración animal o ilustrada, o frustraciones personales, nos debería de dar igual, exactamente igual. Yo solo puedo opinar que ver alguna de sus películas es lo más aproximado a contemplar la incompetencia, la más mínima noción de contador de historias o el dislate de lo que los clásicos llamaron armonía. Si el maestro Rossellini deambuló en los límites de la expansión, su negado alumno no supo ver que ahí estaban esos límites, y cuando el todo o las partes se supeditan a un premisa, el final lo único que genera es la impostura (actores como meras figuras sin basamenta personal o de personaje, guión no al servicio de la historia y su desarrollo, el cual queda amputado de origen, y sí al servicio de precisamente ese origen). El origen en sí, el propio planteamiento no puede por más que estar confeccionado en base a los instrumentos que van a permitir darle carta de naturaleza, y ahí estriba el grave error, pues desde sus instrumentos se llegará a confeccionar un argumentario y no desde el argumentario utilizar mediante el abandono de los segundos la pretensión o el cuento moral, intelectual o de divertimento.

    No sé si el genio inglés pretendía o no liberarse de la literatura, en cualquier caso me da exactamente igual, lo único que sé es que el cine de incompetente italiano está en las antípodas del primero, pues uno es brutal divertimento y el segundo es hastío y plomo a partes iguales. Si queremos expresiones puramente visuales podríamos poner muchos ejemplos sin necesidad de cansancio o narcosis. En cualquier caso mis respetos a tu defensa del cineasta y mi admiración por ver donde otros, como yo, no llegamos.

  5. ALTAICA 26 agosto, 2013 a 01:44 #

    Solo decir que aún me parece peor Pasolini que Antonioni, con lo que te podrás imaginar. Pero como le digo a Sergio, bienaventurados los amplios de miras, y que os aproveche el manjar como diría mi abuelo cuando nos veía comer, en este caso ver cine.

    • elcriticoabulico 26 agosto, 2013 a 12:44 #

      Por lo general, a los que aspiran a ser los más listos de la clase suelo ponerles alto el nivel de exigencia. Si uno pretende ser un genio, hay que medirlo como tal. Con Pasolini no veo tanta ambición, sino que percibo que emplea el cine como una nueva manera de dar salida a su particular sensibilidad artística (es un creador polifacético), haciendo algo propio aunque sin querer sentar las bases de nada en ningún momento. Encuentro muchas de sus películas muy atractivas y conseguidas, otras puede que no tanto, pero el caso es que a grandes rasgos me suele interesar lo que propone. Sí, le disfruto sin repartos. De igual modo considero que Antonioni puede ser un realizador muy, muy sugerente si uno logra conectar adecuadamente con su cine (no lo descarto en un futuro, como le sucedió a Sergio, a quien considero un cinéfilo de fiar). Más allá de que su obra pueda parecer fallida o perfecta según cada cual, no se puede negar que es un autor original, distinto y de vocación exploradora (hecho que tampoco se puede ponderar en base a los resultados, sino que es un rasgo del todo apreciable en sí mismo).
      Un saludo.

  6. Manuel Jim 26 agosto, 2013 a 20:45 #

    Sigo el blog con asiduidad, me encantan las críticas que haces, aunque en ocasiones no haya visto la película. Parecen hechas con rigor, independencia y también concisíón. Son estupendas también las aportaciónes de los contracríticos, y me encanta la razonable discrepacia, aun siendo apasionada y vehemente.
    Saludos

    • elcriticoabulico 26 agosto, 2013 a 22:51 #

      Muchas gracias por tus palabras, uno trata de hacerlo lo mejor posible. Obviamente, la colección de analistas invitados que hay por aquí ayudan mucho a que esto luzca más. Siéntete como en casa y no dudes en aportar comentarios, que siempre serán bien recibidos. Un saludo.

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