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Crónica de una fuga

10 Ago

“Nosotros sobrevivimos, pero treinta mil personas no se pudieron escapar y hoy siguen desaparecidas.”

Claudio Tamburrini

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Crónica de una fuga

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Crónica de una fuga

Año: 2006.

Director: Adrián Caetano.

Reparto: Rodrigo de la Serna, Nazareno Casero, Lautaro Delgado, Matías Marmorato, Pablo Echarri, Diego Alonso Gómez, Martín Urruty.

Tráiler

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            Un puñado de jóvenes, confinados en un cuartucho sucio y desnudo de una antigua mansión abandonada, sometidos a todo tipo de vejaciones y torturas en nombre de una idea difusa, delirante e inhumana que solo a un perturbado le podría servir como justificación de nada.

No es la última alucinación sádica de uno de los inefables reyes del torture porn, sino la recreación de un episodio real y reciente, sucedido en un país civilizado y moderno como Argentina. Un hecho, además, que no se encuentra aislado: forma parte natural del día a día de la dictadura militar que gobernó el país con mano de hierro entre 1976 y 1983. Un (otro) capítulo bochornoso de la historia contemporánea y cuyas heridas aún se encuentran sin cerrar en muchos casos.

            La noche de los lápices, una de las producciones más populares y exportadas del cine argentino durante la década de los ochenta, como esta Crónica de una fuga inspirada en el relato de sus supervivientes, ya describía el horror que la brutalidad irracional del régimen castrense podía infligir a sus ciudadanos, especialmente los más jóvenes, considerados sin distinción, dada su característica propensión al idealismo, individuos sospechosos, subversivos y peligrosos.

Un tema lacerante y descorazonador que había sido retomado también por otras cintas como la espinosa Garage Olimpo.

            En Crónica de una fuga, el realizador uruguayo Adrián Caetano parte de las memorias de Claudio Tamburrini para reconstruir los crímenes contra los derechos humanos perpetrados en la inefable Mansión Seré de Buenos Aires, centro de detención clandestino del aparato de contraterrorismo que operaba ante la ignorancia o consentimiento velado o atemorizado de la sociedad argentina. 

A partir de este firme sustrato de denuncia, Caetano construye una trama en la que se entremezclan a su vez rasgos más ajustados a los parámetros de la fuga carcelaria, al mismo tiempo más convencionales y que provocan que la película no sea tampoco fundamentalmente reflexiva (ni tediosa, todo sea dicho) en su discurso dramático. No obstante, un suceso tan terrible como el que se reproduce, desencadenado por el absurdo sentido arbitrario, cíclico y sistemático del proceso, bien vale por sí solo para dar voz alta y clara a un mensaje con impacto y contundencia.

            La lóbrega y áspera atmósfera, bien compuesta, recorrida por una cámara nerviosa que registra la acción mediante colores crudos y desvaídos, invadidos por sombras penetrantes, se complementa con acierto con la tensión y el músculo propio del thriller.

A ello se suma un reparto conjuntado y creíble en su cometido a pesar de la superficialidad en el retrato de los torturadores, caracterizados con la imagen arquetípica del matón mononeuronal del terrorismo de Estado –que también podría extenderse a un filme ambientado durante el franquismo, como Salvador (Puig Antich), a propósito de los cuales escuche en su momento la frase “es que eran así”-.

Interesante.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

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