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Los hermanos Rico

6 Ago

“Muchos de los italoamericanos que vienen al país tienen un sentimiento profundamente patriótico. Les alienta la posibilidad de que si se trabaja duro y se desea algo con fuerza, uno puede triunfar en lo que se proponga.”

Francis Ford Coppola

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Los hermanos Rico

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Los hermanos Rico

Año: 1957.

Director: Phil Karlson.

Reparto: Richard Conte, Dianne Foster, Larry Gates, James Darren, Kathryn Grant, Argentina Brunetti, Paul Picerni, Lamont Johnson, Harry Bellaver.

Tráiler

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            Las imposiciones moralistas no le sientan nada bien al cine. En la década de los cincuenta, periodo de esplendor del anticomunismo activo y de la defensa en Hollywood de los valores definitorios de la nación por medio del inefable código Hays, un buen puñado de producciones quedarían heridas de gravedad por la pacatería dominante en la industria cinematográfica, imagen proyectada de la sociedad estadounidense en su conjunto.

Los hermanos Rico, adaptación de una de las más conocidas novelas del belga Georges Simenon –fuera de la popular serie del detective Maigret-, encuadrada dentro de la etapa americana del escritor, será una de estas películas en las que, tras su visionado, uno tan solo puede sentir lástima por lo que pudo haber sido el resultado y lo que finalmente es.

            Con el apoyo en el guion de Lewis Meltzer y Dalton Trumbo –éste operando bajo el seudónimo de Ben Perry a causa de su inclusión en las famosas listas negras del maccarthismo-, el director Phil Karlson, consumado especialista en noir de serie B, es el encargado de llevar a la gran pantalla el angustioso drama de un hombre en la encrucijada, atrapado por los deberes para con sus dos familias: la mafia neoyorkina, de la que trata de alejarse construyéndose una nueva vida como empresario honorable –una lavandería, metáfora explícita como pocas-, y su familia de sangre, sus dos hermanos buscados incesantemente a causa de los rumores de posible traición a ese mismo crimen organizado al que ellos aún sí pertenecen.

            De inicio, la traducción al fotograma respeta el tono y el lenguaje de su original literario, impulsado por el buen hacer de Karlson tras las cámaras y la habilidad del guion para plantear y desarrollar la atmósfera amenazadora que, desde esa apertura idílica y feliz, se cierne de nuevo, poco a poco, sobre un individuo que ilusoriamente se creía redimido, independiente y a salvo de su propio pasado (Richard Conte, acertada elección dado su aspecto amable).

La acción y el movimiento continuo, agilizado por la concisión narrativa del director, sustituyen en lo siguiente a la turbulenta introspección que proponía Simenon en su obra sin que el atractivo de la trama quede deslucido en demasía, no obstante. En cambio, la acentuación de la ingenuidad del protagonista hasta forzar en ocasiones el límite de lo creíble –en el libro aparece solo como la breve y endeble excusa de quien se niega a ver y aceptar esa terrible realidad que sabe cierta-, desvirtúa en gran medida el desolador dilema de Eddie Rico, la atronadora fuerza trágica del fatalismo al que apuntaba sin remedio el argumento.

            Es el precio a pagar por la despreciable censura bienpensante; una cuenta que acaba por saldarse definitivamente con la impostación de un desenlace improvisado y blandengue que el relato –tanto en su original en papel, como hasta entonces en celuloide- en modo alguno merecía.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 7.

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