Asesino implacable

1 Ago

“Adoro a los ingleses. Tienen el código de inmoralidad más estricto del mundo.”

Malcolm Bradbury

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Asesino implacable

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Asesino implacable

Año: 1971.

Director: Mike Hodges.

Reparto: Michael Caine, John Osborne, Ian Hendry, Petra Markham, Geraldine Moffatt, Terence Rigby, Dorothy White, Bryan Mosley, Alun Armstrong, Britt Ekland.

Tráiler

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            Haciendo caso al análisis que Adrián Esbilla realiza en su imprescindible blog, si América tenía a Frank Bullitt, Francia a Jef Costello y Japón a Goro Hanada, Jack Carter será la personificación y referencia ‘cool’ del cine negro en territorio británico.

            Asquerosas moquetas, horrendo papel pintado y pegajoso olor a mantequilla en la cocina, edificios de ladrillos enmohecidos, calles de asfalto permanentemente húmedo, herrumbre, cochambre, lodo, suciedad, cielos plomizos y el viento que no cesa. Un universo sin ética ni ley en el que solo tienen cabida putas y maleantes. Es el norte donde Jack Carter, impasible sicario de un gángster de medio pelo, ha de regresar para saldar la venganza de su hermano asesinado. La vuelta al hogar.

            Carter, un villano sin paliativos al que las circunstancias del argumento le atribuyen un rol que en otro caso podría pasar por tener cierto carácter heroico -o como poco antiheroico-, maneja dicho concepto de venganza como un deber ineludible.

Una reacción mecánica que nada tiene que ver con impulsos sentimentales como el amor o la ira, con convicciones morales extraviadas o con una concepción taliónica de la justicia. Ni siquiera la figura de su hermano parece despertar en él (o haber despertado en el pasado) emoción alguna. De hecho, el único vestigio de su relación queda definida por terceras personas, quienes rescatan por su parte la única apreciación del fallecido al respecto de su vengador: “es un hijo de puta”.

            En un soberbio trabajo, el por entonces emergente Michael Caine dota al personaje de una mirada de acero que asusta más cuanto más gélida e inescrutable permanece. La fuerza amenazadora de su omnipresencia, su implacable brutalidad y su ocasional crueldad gratuita -imposible de ocultar mediante su pose impertérrita y sus trajes elegantes-, se reconocen y mimetizan a la perfección en esa Newcastle cutre y decrépita, reflejo mugriento y enturbiado de un país en decadencia, fabrilmente atareado en su sorda pero manifiesta autodescomposición.

No es casual que John Osborne, uno de los creadores y líderes intelectuales de aquellos belicosos Angry Young Men que habían denunciado en literatura, teatro y cine las miserias del Reino Unido posimperial, sea quien reciba el cometido de encarnar a uno de los múltiples ‘malos’ en escena.

            Mike Hodges plasma con convencimiento en pantalla un filme criminal de estética tan desapacible como el entorno que describe; tan seco, contundente y correoso como su protagonista, embarcado con psicótica frialdad y determinación en su meticuloso e inacabable cometido de reventar todo ese cúmulo enmarañado de degradaciones delictivas que abarrotan la trama.

Narrada con ritmo tenaz e intensidad y agresividad progresiva, Asesino implacable define y ejemplifica el concepto de thriller a ojos del cine británico, al mismo tiempo que constituye una película que exuda furia contenida y carisma desbordado.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 8.

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2 comentarios to “Asesino implacable”

  1. adrián esbilla 1 agosto, 2013 a 19:16 #

    Es una de esas películas que cuanto más veo más me gustan. La primera vez, hace diez años o algo más por insistencia de un amigo mío que la grabó de Cinematk, me dejó un poco bah… cómo que no era para tanto. Hoy, en cambio, es una película que me obsesiona. Ando detrás de la novela, que sé que fue publicada en sudamérica y se comercializó por aquí. Pero me parece que será más fácil comprarla en inglés, que ya la tengo fichada muy baratita en Iberlibro. Ahí me compré hace poco un libro excelente sobre Mike Hodges, por cierto.

    • elcriticoabulico 1 agosto, 2013 a 22:48 #

      Yo no tengo claro cómo y por qué llegué a ella en su día, pero en cambio recuerdo que me impresionó su atmosfera, su corrosiva y pesimista fiereza y Michael Caine (siempre he sido muy fan), aunque también que me perdí un poco en esa trama embrollada en la que no había ningún bueno y sí una inagotable caterva de malos. Es sin duda una peli criminal de esas en las que se percibe algo distinto que la hace especial.

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