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María Candelaria (Xochimilco)

17 Jul

“México, inquietante dualidad: un pueblo de máscaras y de total transparencia.”

Emilio ‘Indio’ Fernández

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María Candelaria (Xochimilco)

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María Candelaria (Xochimilco)

Año: 1944.

Director: Emilio ‘Indio’ Fernández.

Reparto: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Alberto Galán, Margarita Cortés, Miguel Inclán, Rafael Icardo.

Filme

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            A ojos del espectador europeo, Emilio ‘Indio’ Fernández quizás sea más conocido por su participación en pequeños pero significativos papeles en películas de su amigo gringo Sam PeckinpahGrupo salvaje, Pat Garret y Billy the Kid y Quiero la cabeza de Alfredo García-, a quien además ayudaba en tareas de filmado durante sus momentos de ‘dispersión’. Un cometido oscuro que no le era desconocido, puesto que ya había asistido anteriormente a John Ford durante su estancia en México merced al rodaje de El fugitivo.

Sin embargo, Emilio Fernández, antiguo revolucionario, formado artísticamente en los Estados Unidos y retornado a su país natal en la década de los treinta, es uno de los nombres clave de la denominada edad de oro del cine mexicano. Una etapa prolífica y exitosa, producida dentro de una organización de estudios estable y poblada por un star system propio como nunca había existido en el cine de habla hispana.

           María Candelaria (Xochimilco) supone una de sus consideradas primeras obras maestras. Una película en la que, desde su cometido de guionista y director, el cineasta coahuilense exponía muchas de las constantes características de su cine.

Hombre de tendencias progresistas, Fernández adopta las formas del melodrama, género estrella en el México del momento, para asociarlas a las corrientes campesinas e indigenistas del cine nacional. Es decir, que su acercamiento a las raíces legendarias del país, personificadas por el pueblo llano y en especial de sustrato indio, se realiza desde una visión romántica, mitificada y trágica que exalta su origen único y su orgullosa dignidad de raza inconmovible por el tiempo, por lo general inserto a su vez de una concepción pesimista y fatalista del ser humano.

Ejemplo palmario de estas premisas es María Candelaria, la mujer que da nombre al filme, concatenación de las excelencias estéticas de un linaje milenario y humilde –encarnadas nada menos que por Dolores del Río, “el rostro de México”-, repudiada y marginada por el pueblo de Xochimilco a causa de un inefable pecado heredado de su madre. Una existencia de desgracia que apenas se sostiene en vida gracias a su amor a tumba abierta con el joven labrador Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz, como del Río, actor fetiche del cineasta).

            Una obra todo desgarro, construida, como las historias de la tradición popular, a partir sentimientos y estereotipos sublimados, y en la que Fernández se rodea de su equipo de confianza, con del Río y Armendáriz a la cabeza del reparto, garantía de eficacia en el trabajo y la taquilla, y Gabriel Figueroa en el blanco y negro, un experto en explotar la belleza del escenario natural y en el manejo preciosita de la luz y la sombra en las composiciones de interior.

Curiosamente, todos ellos colaborarían más tarde en la citada El fugitivo a las órdenes de Ford.

            La indagación en el tópico de la belleza desgraciada, víctima de la envidia y el temor irracional de la masa -tema emparentable con la tradición mediterránea, italiana en particular; nada más ver las agrias comedias de Pietro Germi-, desarrolla ese homenaje a las virtudes y el martirio de una estirpe en vías de extinción contrapuestas a la mezcla de machismo, hipocresía, superstición, caciquismo y carestía también idiosincráticas y endémicas de la sociedad mexicana.

Un microcosmos que convulsiona bajo la mirada asombrada e incrédula de la encarnación del México moderno, el pintor que da entrada tanto al inicio de la narración como al violento drama del desenlace.

            La firme dirección de Fernández, barnizada con notas fordianas –la pequeña e íntima historia que se convierte su contenido en un gran relato universal, el sencillo pero hermoso lirismo de las imágenes, la apariencia virginal de María Candelaria en su penitencia y sacrificios impuestos-, apoyada a su vez en el atractivo y el buen hacer de su pareja principal, convierte a María Candelaria en una película lacerante y conmovedora. Al igual que su protagonista, dueña de una infausta belleza.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,4. 

Nota del blog: 8.

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