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¡Rompe Ralph!

16 Jul

“Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.”

Charles Baudelaire

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¡Rompe Ralph!

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¡Rompe Ralph!

Año: 2012.

Director: Rich Moore.

Reparto (V.O.): John C. Reilly, Sarah Silverman, Jack McBrayer, Jane Lynch, Alan Tudyck, Ed O’Neill.

Tráiler

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           Por lo general, el cine de animación infantil tiende a describir dos caminos moralizantes hacia la felicidad: el del patito feo que descubre mediante el esfuerzo y los valores éticos que en realidad es un cisne, y el del patito feo que descubre que siempre será un patito feo pero que aprende a aceptarse y quererse como tal a través de un proceso de maduración personal.

¡Rompe Ralph! decide no elegir por uno u otro. ¡Rompe Ralph! apuesta por dar dos ejemplos. Una entente cordiale entre el decepcionado villano del arcade, que desea dejar de ser el sempiterno malvado para hacer el bien, redimirse y ser amado, y el maltrecho error de programación que aspira a conseguir la copa de campeón mundial de las carreras que en su fuero interno siente que le pertenece.

           A pesar de esta apuesta doble, la película comienza con poca viveza. Más que contenido clasicismo disneyniano, se trata de una caída en la sencillez que aleja al filme de algunas de las últimas e irreverentes maravillas concebidas por Pixar, ahora parte del mismo entramado corporativo que la más longeva -aunque recauchutada- Disney Animation, responsable de la presente.

De inicio, el humor proviene entonces no tanto de la acidez o la agudeza del guion, sino de la imitación del lenguaje visual y la subversión de los códigos típicos de los videojuegos -el singular universo pixelado en el que se ambienta el filme, con una miríada de guiños a la nostalgia de los mayores de la sala, ratas de recreativo-. Es tan solo la mitad de lo que proponía y hacía experimentar un posible referente, la genial Toy Story, confirmación de que la fantasía soñada por todo niño es cierta: sus juguetes poseen vida propia. Una imagen que, dada la finitud de los mismos, no siempre fue feliz.

            La original y abrumadora imaginería del escenario, la solvente autonomía de la simpática trama secundaria y el carisma de algunos personajes como la encantadora e irritante Vanellope (la encantadora e irritante cómica Sarah Silverman en el doblaje original), van sosteniendo la función hasta que, por fin, ésta se llena de sentimiento mediante una maniobra arriesgada. ¡Rompe Ralph! potencia notablemente el aura de fatalismo de los personajes y, con ello, la amargura de ciertas escenas climáticas para más tarde contrarrestarlo con una conseguida y eficaz dosis de dulzura.

Y, de este modo, la cinta logra alcanzar una nada desdeñable emotividad y ternura que la elevan definitivamente sobre esa sospecha de película menor e incluso anodina que de manera peligrosa comenzaba a cernirse sobre ella.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7.

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