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Niebla sobre San Francisco

1 Jul

“Me casaría de nuevo si encontrara a un hombre que tuviera quince millones de dólares, me cediera la mitad, y me garantizara que estaría muerto dentro de un año.”

Bette Davis

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Niebla sobre San Francisco

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Niebla sobre San Francisco

Año: 1934.

Director: William Dieterle.

Reparto: Margaret Lindsay, Bette Davis, Donald Woods, Hugh Herbert, Lyle Talbot, Irving Pichel, Arthur Byron, Robert Barrat.

Tráiler

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            Las películas de acción, destinadas a dejar sin respiración al espectador mediante la sucesión sin pausa de acontecimientos, no son hijas bastardas del cine contemporáneo, ni mucho menos. En mayor o menor medida, la década de los años treinta deja para la posteridad correosas y trepidantes, action movies de desbordada densidad narrativa y tempo desenfrenado, ambientadas en submundos turbios, repletos de peligros y amenazas, que ofrecen la cara oculta de la luminosa América del progreso y las libertades.

            Niebla sobre San Francisco, uno de estos ejemplos, comienza con la presentación de un argumento que bien podría preconizar ese cine negro aún en proceso de incubación. Organizado alrededor de un robo de títulos del tesoro que implica a la díscola heredera de una familia de banqueros (Bette Davis), una serie de personajes marcados por su naturaleza miserable debaten sus desventuras en torno a una trama en la que prima la traición, el más absoluto cinismo y la carencia total de escrúpulos.

Mujeres caprichosas que juegan a ser femmes fatales en su camino a la perdición, padres severos e insensibles, representantes del cuarto poder entregados con saña a la carroña, criados hipócritas e indiscretos, pardillos pusilánimes, policías comprados al precio de una caja de puros, hampones con sed de sangre y oro,… Una auténtica jungla humana en la que la única figura positiva, la inocente y bondadosa hermanastra de la heredera (Margaret Lindsay), se encuentra a merced de una jauría de depredadores de todo pelaje.

            Sin embargo, cuando por fin se precipitan de manera trágica las consecuencias de tan irrespirable ambiente, perpetuamente envuelto en la fría bruma de la ciudad californiana, Niebla sobre San Francisco enloquece y se convierte en un endiablado torbellino de giros de guion, persecuciones en coche, sucesiones de sospechosos, confesiones violentas, actos desesperados y ardientes pasiones encontradas. William Dieterle imprime desde la silla del director un ritmo frenético posibilitado por su hábil empleo del montaje y la extrema concisión de la narración, donde cabe agradecer unas logradas y en ocasiones maliciosas dosis de humor.

            En cierto modo, el filme sacrifica su hiriente negritud del comienzo -y de paso una buena parte de la verosimilitud del relato-, en aras de la acción administrada a raudales, la sorpresa impactante y el más difícil todavía. Prueba de ello es que, una vez llegado el desenlace, el libreto opte por insertar un final recapitulador y explicativo muy poco elegante.

            Una película dinámica y entretenida al fin y al cabo, pero que prefiere perdurar por su febril explosividad que por la contundencia de su relato.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 7.

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