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Llueve sobre mi corazón

22 Jun

“Coppola es el más independiente de todos los directores. Siempre lo fue y su corazón estuvo siempre ahí, a contracorriente. Lo malo es que a la vez que es independiente le gusta pintar grandes lienzos. Ese es su punto fuerte y su punto débil. Siempre piensa a lo grande, y eso asusta.”

Al Pacino

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Llueve sobre mi corazón

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Llueve sobre mi corazón

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Año: 1969.

Director: Francis Ford Coppola.

Reparto: Shirley Knight, James Caan, Robert Duvall.

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            Advertido ya como uno de los rostros más reconocibles del revolucionario Nuevo Hollywood, Francis Ford Coppola entregaba Llueve sobre mi corazón –mutación pastelosa del lírico The Rain People del título original-, la confirmación de un autor en ciernes gracias a la Concha de Oro obtenida en el Festival de San Sebastián y último filme antes de marcar un hito de referencia en el séptimo arte con El padrino.

            Nos encontramos ante una película pequeña, íntima y realista, que gira sobre sentimientos intensos pero a ras de tierra, vertiente que el autor norteamericano cultivaba en sus primeras obras –incluida La conversación, situada entre las dos primeras partes de la saga de la familia Corleone- y que, esquinado luego en una independencia radical, ha venido recuperando durante sus espaciados estrenos de las últimas dos décadas, con escaso éxito de crítica y público.

Una tendencia artística enfocada a la producción de cintas más modestas y personales que, aunque de resultados irregulares, es tan identificable en Coppola como sus arrebatos más megalómanos, donde pese a las acusaciones de esteticista y excesivo cabe hallar algunas de sus obras maestras –la trilogía de El padrino, Apocalypse Now, Drácula-. Aunque precisamente La conversación también puede demostrar lo contrario.

            Así las cosas, Llueve sobre mi corazón ofrece una road movie de huida hacia ninguna parte en la que se cruzan los caminos de una mujer desorientada y aterrorizada por su futuro de esposa, madre y ama de casa (Shirley Knight), y un inocente jugador de fútbol americano con discapacidad intelectual (un acertado James Caan).

La alienación y la desorientación, la soledad, el fracaso afectivo y la decepción con el devenir de la existencia figuran entre los fotogramas de un melodrama tan pesimista como el cambio de década entre los sesenta y setenta estadounidenses.

            Rodada con presupuesto parco y por ello con las técnicas que caracterizarían este cambio en el cine de Hollywood -con ejemplos como el empleo de sonido ambiente, el uso de escenarios naturales y cierto tono experimental en el empleo de la cámara-, la película saca a relucir las ambiciones de su director, así como la imperfección que aun entonces aquejaba su realización.

Dentro de su montaje expeditivo, destaca la interesante y expresiva introducción de los flashbacks y ciertas escenas de poderosa y arriesgada composición, mientras que, por el contrario, las contenidas pretensiones poéticas de la obra quedan en buena parte insatisfechas.

            Más tibia, desaborida y plomiza en su desarrollo de lo que trata de aparentar, obstaculizada por la antipatía que despierta su protagonista y concluida con forzado dramatismo, Llueve sobre mi corazón apunta maneras y aptitudes, pero todavía evidencia demasiadas carencias.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 4,5.

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