Rififi

18 Jun

“De la peor novela que he leído, Dassin hizo la mejor película de cine negro que yo haya visto nunca.”

François Truffaut

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Rififi

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Rififi

Año: 1955.

Director: Jules Dassin.

Reparto: Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel, Jules Dassin, Marie Sabouret, Janine Darcey, Marcel Lupovici.

Tráiler

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           Si la expansión del nazismo por Europa condenaba a muchos de los más hábiles hombres de cine del viejo continente a emigrar a Hollywood, las bochornosas listas negras del maccarthismo forzaban a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta a emprender el camino contrario a un buen puñado de artistas estadounidenses. Jules Dassin –nacido Julius-, firmante de películas tan poderosas como Fuerza bruta, La ciudad desnuda, Mercado de ladrones o Noche en la ciudad, formará parte de este grupo.

El establecimiento de su residencia en Francia, previo paso por Reino Unido, permitirá a Dassin continuar su obra con Rififi, cine negro de sensibilidad indiscutiblemente norteamericana pero ambientado en los bajos fondos de París, la gran urbe de su país de acogida, equiparable a la mastodóntica y hostil Nueva York o a la sórdida y heterogénea San Francisco.

Un paso más en el afianzamiento del noir en el lugar donde precisamente había sido bautizado como tal y que, andando el cine, cultivaría asimismo su propia versión del género, el polar.

           Dassin deshacía su maleta, llena de sombras, dudosos pactos de honor y deudas de sangre, de traidoras femmes fatales, de ciudades envueltas en mugre en la cara oculta de su luminosa monumentalidad, de planes de fugaz enriquecimiento y de destinos de miseria inquebrantable.

Un microcosmos sucio y desencantado en el que tipos de turbio pasado –expresado por el magnífico guion siempre a través de frases sueltas, detalles inconexos, miradas y reacciones- e inexistente futuro tratan de elevarse sobre la inmundicia a costa de un puñado de diamantes.

           Cimentado a partir del tópico del atraco perfecto –ya explorado en otras cintas de éxito como La jungla de asfalto-, Rififi, pese a lo que la desafortunada sonoridad de su título sugiere, es un filme hosco que desde una sensación de profundo pesimismo, mezclado con una inusitada rabia y agresividad, agarra por las solapas al público y no deja de agitarlo hasta su conclusión.

La mil veces imitada secuencia del robo -32 minutos sin diálogos y de respiración contenida- supone uno de los más grandes ejemplos de tensión narrativa del cine, producto de una inteligente planificación y, en especial, de un soberbio uso del montaje, que extiende sus aceradas garras a lo largo de las dos trepidantes horas de película.

            La ausencia en Francia del moralista código Hays permite que Dassin descerraje sin paños calientes su estilo naturalista -inspirado en el neorrealismo italiano y herramienta introductora de concienciados tintes sociales, parte indisociable de sus filmes criminales- para retratar con total crudeza el submundo del hampa parisina en el que se desarrolla el relato. Los guiños sexuales, la presencia de la drogadicción y sobre todo la despiadada violencia estallan en plena cara con sequedad y sin adornos, ya sea fuera de campo o ante los ojos atónitos del espectador, atrapado sin remedio por la vorágine.

            Impresionante película, viga maestra difícilmente igualable de todo un subgénero.

 

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 8,1.

 Nota del blog: 9,5.

2 comentarios to “Rififi”

  1. plared 19 junio, 2013 a 17:57 #

    Impresionante película. Desde luego el cine negro francés no tiene nada que envidiar al americano. Y en muchos casos como son las peliculas de esta época, lo supera o lo iguala.

    Particularmente me gusta mas la suciedad que imprimen los franceses, ese realismo que el cine americano o no quiere o no sabe conseguir. Cuidate

    • elcriticoabulico 19 junio, 2013 a 23:53 #

      Bueno, yo creo que Dassin aún no había renunciado a ser estadounidense, pese a sus raíces a su vez inmigrantes. En cualquier caso, los franceses, desde esa mezcla habitual de hieratismo, abstracción y realismo descarnado, conseguirían hacer un cine negro la mar de interesante, en eso estamos de acuerdo.

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