Ninotchka

11 Jun

“Cada chiste es una pequeña revolución.”

George Orwell

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Ninotchka

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Ninotchka

Año: 1939.

Director: Ernst Lubitsch.

Reparto: Greta Garbo, Melvyn Douglas, Ina Claire, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Bela Lugosi.

Tráiler

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            “¡Garbo ríe!”, proclamaban los carteles publicitarios. Una vez sorteada la barrera del sonoro pese a su rotundo acento sueco –“¡Garbo habla!” dijeron entonces-, la diva del silente, uno de los primeros y más perdurables mitos eróticos del cine, abordaba por primera vez el reto de mantener su estatus etéreo y divino desde el quebradizo terreno de la comedia.

Lo haría con la tupida red de seguridad que suponía contar con el respaldo de Ernst Lubitsch, coloso del género, y en un papel que se ajustaba a la perfección tanto a su agreste y cálida dicción como a las inquietudes del maestro, siempre con la risa puesta al servicio de la disección más afilada de la sociedad de su tiempo.

            Premonición del inexorable duelo de la Guerra Fría, Ninotchka encauza a través de una screwball comedy el conflicto y las contradicciones entre capitalismo y comunismo, concentrado en el romance imposible, intermediado por el pleito por una partida de joyas desposeídas a la aristocracia zarista, entre un decadente conde francés (Melvyn Douglas) y una adusta e integrista comisaria política bolchevique, la Ninotchka que da título al filme (Garbo), enfrentada a los peligrosos lujos y frivolidades de París, ciudad de la luz, ciudad del amor.

            El deshielo cómico de la diva converge con el deshielo humanizador de la diplomática rusa en una película que se erige como una auténtica loa a la joie de vivre y el amor frente a las irrelevantes insignificancias de los rígidos ideales políticos, los patriotismos y las teorías socioeconómicas.

Lubitsch, que no se casa con nadie, deja por el camino frases humeantes de veneno a propósito de los desmanes totalitarios del marxismo soviético, de los vicios y excesos del indolente capitalismo occidental (menos, dado el origen de la producción) y de la humanidad en general. Algunos, como la enconada conversación durante la velada entre Ninotchka y la condesa rusa en el exilio, resultan despiadadamente sangrantes aun dichos entre sonrisas.

            La combinación entre sutileza y cáustico descarnamiento del guion lo sitúan fuera del alcance del común de los escritores de cine, aunque por otro lado cabe decir que la mala baba aparece más espaciada y de manera un tanto más obvia y predecible de lo que se podría esperar de un cineasta que pocos años después, en plena Segunda Guerra Mundial, arremetería sin compasión contra el monstruo nazi en Ser o no ser, también basada, por cierto, en un texto original de Melchior Lengyel.

Quizás por estar en parte posteriormente reinterpretada (y mejorada) por Billy Wilder –heredero de Lubitsch y aquí parte del equipo de guionistas- en la osada Uno, dos, tres, musicalizada en La bella de Moscú y readaptada en -da pudor decirlo- Danko: Calor rojo, a Ninotchka se le ve venir en ese choque y adaptación desde el estricto y falaz adoctrinamiento soviético hasta la libertad y goce del Occidente hedonista.

            Pero claro, el problema corresponde a las elevadísimas expectativas que el arte y la mordacidad de Lubitsch es capaz de generar porque, en sí misma, Ninotchka compone un saludable, lúcido y muy divertido ejercicio de humor en torno al cuento de hadas entre una gélida y obtusa moscovita y un encantador y despreocupado playboy francés, sustentado también en gran medida sobre la química que la Garbo -cuyas variaciones en el gesto y en el porte desde su rigidez inicial a su candor último revelan un enorme trabajo de interpretación- despierta en pantalla.

            ‘La divina’ salía airosa, e incluso reforzada en su aura, de su primer lance con el humor. Su segunda comedia, La mujer de las dos caras, estrenada al año siguiente, se saldaría con un notorio fracaso que a la postre conduciría a la estrella a su retirada definitiva de las pantallas.

 

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 8,1.

Nota del blog: 7,5.

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5 comentarios to “Ninotchka”

  1. Dessjuest 11 junio, 2013 a 18:34 #

    Habrá que verla, me da que esta me gustará.

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 21:12 #

      Elegante y divertida. Creo que Lubitsch podía haberle sacado más jugo, pero aún así se disfruta.

  2. ALTAICAaltaica 11 junio, 2013 a 19:32 #

    Es una de las más famosas del maestro, pero para mi nunca me llegó como algunas de las que ya hemos hablado y recomendado. Sin duda una buena comedia, que como bien dices no tiene la brillantez de otras y que resulta algo obvia y estereotipada en ese choque demasiado previsible. Inteligente siempre y muy divertida, pero creo que el notable que le das de valoración es el correcto. Coincido plenamente, así como en la notable superioridad de Uno, dos, tres. Y puestos a decir estupideces, por aquello de las absurdas comparaciones, para mi siempre será superior Wilder al genio Libitsch, y mira que adora algunas de las películas del último, pero… Billy es para mi un dios.

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 21:22 #

      Quizás la apreciemos menos porque conociendo de lo que es capaz el tándem Lubitsch-Wilder, se le exige mayor genialidad. Creo que Ninotchka daba para más. Entre Wilder y Lubitsch… como decía Joaquín Reyes en su testimonio de Tim Burton a propósito de las tetas y los culos: “¿es que hay que elegir?”

  3. ALTAICAaltaica 11 junio, 2013 a 22:03 #

    Por eso hablaba de estupideces y absurdos.

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