La mujer y el monstruo

8 Jun

“Me gustan las mujeres. No las entiendo, pero me gustan.”

Sean Connery

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La mujer y el monstruo

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La mujer y el monstruo

Año: 1954.

Director: Jack Arnold.

Reparto: Richard Carlson, Julie Adams, Richard Denning, Antonio Moreno, Néstor Paiva.

Tráiler

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            Siempre a la sombra del estajanovista Roger Corman en cuanto a reconocimiento popular, Jack Arnold surgía en la década de los cincuenta como uno de esos hábiles artesanos capaces de montar una película de terror al más puro estilo MacGyver: con medio escenario demolido, un set de carpintería reusado, cuatro plantas de plástico, un poco de látex moldeable y, eso sí, una agradecida imaginación y ganas de contar una historia.

Aunque se retiraría pronto a los más cómodos espacios de la floreciente televisión, Arnold legaría para la posteridad un par de pequeños clásicos de serie B, como son Tarántula, El increíble hombre menguante y La mujer y el monstruo -también conocida por la traducción literal del título inglés, La criatura de la laguna negra-.

           Previa a las anteriormente citadas, La mujer y el monstruo rescata paradigmas clásicos del terror de pequeño presupuesto, codificados en este caso por la legendaria King Kong, a su vez reinterpretación del cuento tradicional La bella y la bestia: la localización foránea y exótica –el ignoto río Amazonas- y el conflicto entre lo salvaje, representado por la ineludible criatura, y la belleza, encarnada por la jugosa Julie Adams y sus modelitos más propio de un club de golf de cierta distinción que de exploradora tropical.

           Desde una visión actual y adulta, poco se más se le podía pedir al asunto aparte de que resultase un producto entretenido, con cierta credibilidad argumental y un monstruo carismático. Lo consigue. De hecho, la criatura de la laguna negra, un fósil viviente del Devónico, antropomorfo, verdoso, con escamas, branquias y cierta semejanza facial con Charles Laughton –encomiable trabajo de suit-motion, en definitiva-, aportará un nuevo morador al por entonces languideciente panteón de iconos del terror de Hollywood, refrendado más tarde, entre otras cuestiones, por su protagonismo en dos secuelas posteriores y el padrinazgo nominal de un auténtico anfibio prehistórico, el Eucritta melanolimnetes.

           Como a los más aguerridos boxeadores, a La mujer y el monstruo no le sobra ni le falta un solo gramo. Muestra de la solvencia narrativa de Arnold, la película contiene los planos exactos para garantizar una envidiable fluidez sin que la voluntad de impresionar a la audiencia –de aquella época- lleve a redundancias o excesos que pudieran entorpecer el ritmo. Además, cabe destacar la pericia a la hora de filmar escenas nocturnas y secuencias subacuáticas en el (sorprendentemente) cristalino río brasileño.

           Dejando de lado la curiosidad de su rodaje original en 3D, el filme aporta como rasgo de distinción una especial audacia en la expresión del poder magnético de la mujer, personaje positivo por excelencia más que florero para alegrar la función, centro gravitatorio alrededor del cual oscilan sin remisión la criatura y los dos trogloditas disfrazados de científicos en pugna por las atenciones de la joven.

Esta barbarización del orgulloso hombre civilizado queda de manifiesto –aparte de en la denuncia de la espectacularización mercantilista que prostituye a la ciencia- en una escena clave donde, a partir del tímido contacto del enigmático ser y la hermosa muchacha, cambian por completo las tornas entre cazador y presa: el monstruo aparece vulnerable y tierno, agredido en su propio hábitat sin misericordia ni justificación por dos antropoides deformados por grandes gafas de buceo, estrafalarios tubos y aterradores arpones.

           En definitiva, el resultado de La mujer y el monstruo es una cinta honrada, digna y disfrutable.

           Para finalizar con una anécdota, cuenta la leyenda que el sesudo y angustiado Ingmar Bergman se regalaba una proyección de La mujer y el monstruo por cada uno de sus cumpleaños.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7.

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20 comentarios to “La mujer y el monstruo”

  1. uraniaenberlin 8 junio, 2013 a 18:08 #

    Ya que citas esta peli fantástica de Jack Arnold, me viene a la memoria la que mejor recuerdo (sobre todo por reciente) El Increíble hombre Menguante. Estamos hablando de cine de los cincuenta y no vamos a pedir peras al olmo en cuanto a efectos especiales, pero vamos para la época estaban muy logrados (ahora nos aburren hasta la exasperación). Realmente me encantó esa atmósfera opresiva del protagonista, su angustia interior y el tono existencialista final…Como su mundo exterior se va agigantando y él empequeñeciendo. Narrada con la misma solvencia que aquí citas para esta Mujer y el Monstruo. Ya sé…un off-topic…pero no puedo decir mucho más porque esta no la he visto. Ando un poco “out” últimamente con el cine clásico…Saludos

    • elcriticoabulico 8 junio, 2013 a 19:35 #

      El increíble hombre menguante todavía la tengo pendiente de visión. De todas maneras, respecto al asunto de los efectos especiales, en estas cintas clásicas sucede lo mismo que en las actuales: cuando son una herramienta son gratos y sugestivos, cuando son el protagonista, no hacen demasiado gracia, más aún dado su envejecimiento. Recuerdo haber visto aquella Doctor Cíclope -donde también se reducía a los personajes- y me pareció una cinta con muy poca sustancia, destinada solo a lucir la espectacularidad de sus efectos visuales y su colorido. Como en las superproducciones de ahora, vamos.
      Un saludo. Y aquí, off-topics todos los que quieras, faltaría más.

  2. uraniaenberlin 8 junio, 2013 a 20:00 #

    Remarcando un poco lo que dices sobre los efectos especiales, pues darte la razón en el sentido de que cuando son puestos a disposición del espectador como objeto “embaucador”…mal asunto. Citas la para mí archidesconocida Doctor Cíclope, pero yo pondría otra de ambientación “estelar”, Planeta Prohibido, también de la cincuentena del siglo pasado que me pareció eso…un lucimiento en technicolor para engatusar al personal, pero un tostón para aburrir al más pintado. Una sosería gris para olvidar y encima con Leslie Nielsen haciendo de serio (eran otros tiempos) y tirando a mal actor.

    Yo sólo he encontrado cuatro películas realmente interesantes en lo que es el cine de ciencia ficción cuyo leit motiv es el espacio exterior: las entretenidas y dinámicas La Guerra de las Galaxias (I y II), la inquietante Alien (la primera) y la sobria pero tensa La Amenaza de Andrómeda de Robert Wise (1971), película científicamente agradecida.

    Salu2

    • elcriticoabulico 8 junio, 2013 a 20:13 #

      Vale que el cine como tal nace a modo de espectáculo de barraca de feria, pero hombre, no somos aldeanos analfabetos a los que engañar con un par de fuegos de artificio… Vamos, creo yo.
      Hay que exigir más. Quizás ahora menos, pero desde hace un par de años hacia acá con aquello del 3D parece que se ha encontrado la excusa perfecta para contar lo mismo o contar menos y tratar de vender más (y más caro, porque vaya precios…). Pan para hoy y hambre para mañana. Luego dirán que todo es la piratería (que parte de culpa tiene, pero no tanto como dicen).

  3. Dessjuest 8 junio, 2013 a 22:29 #

    Esta no la he visto, pero la crítica es colosal, con alguna frase brillante de cojones, digna del autor claro.

    Decir que “El increíble hombre menguante” sí que me la vi y me gustó bastante, incluso ví un documental sobre cómo se hicieron los “efectos especiales” y eso me hizo apreciar aun más la peli.

    Y, ya que estamos de offtopics, de ciencia ficción hay una serie, no estrenada en España, pero que es una maravilla, “Firefly”.

    Abrazos.

    • elcriticoabulico 9 junio, 2013 a 16:03 #

      Hay que reconocer que aquí la mejor frase no es mía, sino de Sean Connery…

  4. ALTAICAaltaica 10 junio, 2013 a 00:56 #

    Hace décadas que no la he vuelvo a ver, pero “Planeta prohibido” la recuerdo como un auténtico clásico maravilloso, que en su pequeñez, pretensión y misterio comparada con la saga de La Guerra de las Galaxias, la elijo sin lugar a dudas. No obstante, es que a mi la saga esa, desde que la vi con 12 años siempre me pareció una auténtica gilipollez, con perdón para los que les guste semejante cuento de princesas, espadas, bichos que producen risa y el mal y el bien, con, esos sí, efectos a diestro y siniestro que, por ejemplo, no le llegan a la altura de la zapatilla a 2001, que estaba realizada una década antes. Ya estoy deseando ver Planeta prohibido y su atmósfera única. Una pequeña joya.

    La que citas y es motivo de esta crítica, pues una películas muy, muy entretenida que tenía un encanto especial como bien indicas. Ejecutada con el oficio de su director, y con la ingenuidad propia de su época. Por cierto cuando veas Planeta prohibido espero que compruebes cuantas películas beben en ella. Un abrazo y no dejes de buscar El increíble hombre menguante, que te recomienda Urania, pues es una maravilla.

    • elcriticoabulico 10 junio, 2013 a 10:17 #

      Aunque se ambienten en el espacio, 2001 y La guerra de las galaxias son cosas totalmente opuestas… Me gustan las dos, encuentro a la primera trilogía galáctica muy entretenida de ver.
      Procuraré echar mano de Planeta prohibido, a ver de qué lado me decanto en este caso.

  5. ALTAICA 10 junio, 2013 a 12:23 #

    Eso sí, es una película serie Z de aquella época de hacer cine con dos pesetas y en el ambiente de ciencia ficción meor que posteriormente 2001 elevó a la categoría de género mayor. La Guerra de… , pues eso una de aventurillas en el espacio. Al igual que la saga esa de Star Trek, que no puedo llegar a entender como ha tenido tantísimo éxito cuando es para llorar.

    • elcriticoabulico 10 junio, 2013 a 14:27 #

      A Star Trek nunca he llegado, lo reconozco. Y no es un tema que me atraiga mucho, la verdad.

  6. ALTAICAaltaica 10 junio, 2013 a 16:27 #

    Y encima siempre fue chapucera, con unos decorados de plástico o cartón, con maquetas de naves que no dan la talla y un argumentario pues…

  7. ALTAICAaltaica 10 junio, 2013 a 23:07 #

    Una secuencia para los anales de la historia del cine, por su apasionante acción, calidad en la ejecución, eficaz credibilidad y maestría en la realización. Y hay que pensar que la primera película es de 1979

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 12:37 #

      Están ahí a la par la elipsis del simio y la nave espacial y ésta. Joyas relucientes.

  8. kaldina 11 junio, 2013 a 01:56 #

    Genial!! La amé!! Muchas gracias!! Esa pelí me parece bellísima!! voy a ver la de Tarántula, me interesa mucho. En cuanto la vea te escribo.

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 12:45 #

      No es tan buena, pero sale Clint Eastwood haciendo de piloto de caza en uno de sus primeros y minúsculos papeles. Ese mismo año ya había debutado en otra de Jack Arnold, La venganza del monstruo, precisamente secuela de La mujer y el monstruo.

  9. ALTAICAaltaica 11 junio, 2013 a 19:22 #

    Puede que no llegue al nivel de la famosa elipsis de espacio y tiempo, pero sí es superior a la escena lírico-poético-plástica de Blade runner cuando muere el replicante en la terraza y se libera la palomo de sus manos en una metáfora …. Sobre todo lo que es genial, apabullante y vertiginoso es el golpe de kárate galáctico que le da al lagarto astral.

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 21:15 #

      Diré que antes de mi etapa de hacer críticas habré visto dos o tres veces Blade Runner y siempre me ha gustado mucho. Incluido, por supuesto, el monólogo del replicante.

  10. ALTAICAaltaica 11 junio, 2013 a 22:00 #

    Somos muchos los que consideramos que esa secuencia de la magistral Balde Runner es para los anales de la historia no solo del cine, también de un siglo o de siglos. Pero tendremos que concluir igualmente todos que la secuencia del monstruo híbrido entre lagartija y humano y su lucha de artes marciales con el comandante es algo tan grande que posiblemente no exista en la historia del cine nada igual de bello, hermoso y excitante. Debería ser de obligada visión en todas las escuelas de cine como ejemplo de realización magistral, sobre todo el lanzamiento de piedras siderales y lo bien que es amortiguada por los pectorales del lagartohombre.

    • elcriticoabulico 11 junio, 2013 a 23:09 #

      Yo sigo con la duda ante tal comparación, aunque atendiendo a tus razones quizás te de la razón y el abrazo compartido entre Shatner y Gorn contenga encerradas y palpitantes más emociones que todo aquello de las naves en llamas más allá de Orión y las puertas de Tannhauser…
      De todas maneras, ni la plana mayor de Cahiers podría llegar a una conclusión unánime.

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