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Giro al infierno

28 May

“Jennifer López perjudicó mi carrera.”

Ben Affleck

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Giro al infierno

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Giro al infiernoAño: 1997.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Sean Penn, Jennifer López, Nick Nolte, Powers Boothe, Billy Bob Thornton, Joaquin Phoenix, Claire Danes, Jon Voight.

Tráiler

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            Con frecuencia, el desconcierto producto de la abrupta mezcla de géneros provoca la incomprensión o el repudio de películas atípicas, sobre todo por parte de los devotos del sota, caballo y rey. No me refiero con ello a obras maestras contraculturales o desconocidas cintas de culto, sino a películas apreciables que acaban injustamente relegadas al menosprecio general.

Es posible que Giro al infierno pertenezca a esta clasificación. No es éste un thriller hijo bastarda y malformado de Perdición y Crimen perfecto, sino una farsa alocada más próxima a la revisión de aquella extenuante pesadilla humorística que era ¡Jo, qué noche! con gotas de la ultraviolencia lisérgica y sicótica de la precedente obra de Oliver Stone, Asesinos natos. Y como tal es un filme que, aunque sufre la tremenda irregularidad característica de su autor, también goza de momentos muy divertidos.

            Si en ¡Jo, qué noche! un billete de veinte dólares volando por la ventanilla del taxi acorralaba a Griffin Dunne en una pavorosa odisea a lo largo y ancho del Soho neoyorkino convertido terrenal averno, un manguito sobrecalentado será el instrumento empleado por el karma para atrapar sin remedio a un despreciable ratero de poca monta (Sean Penn) en un remoto pueblo de Arizona, insospechado de escenario de su sádico vía crucis particular.

Subyace en el patético calvario el eterno conflicto entre el urbanita y el entorno rural -deformado éste en el recóndito y decadente sur hostil, palurdo y endogámico-, ambiente inquietante, tórrido y opresivo potenciado además por las proposiciones indecentes, cruzadas y homicidas del mal avenido y contranatural matrimonio de Nick Nolte y Jennifer López y la amenaza cierta de la mafia rusa en busca de recuperar un botín perdido que, por momentos, convierten al protagonista en una víctima con reminiscencias de Solo ante el peligro.

           Son todos ellos hilos que el Destino bufón, titiritero y verdugo de ese individuo cobarde, traidor y pagado de sí mismo, maneja con una cruel mezcla de provocación y frustración que le reduce, a su pesar, a un pelele pasivo e impotente, sometido a una sádica sucesión de coitus interruptus que se materializan incluso de manera literal.

           Stone, decíamos, se aleja de sus estudios sobre el poder, como en la inmediatamente anterior Nixon, y recupera el tono alucinado, febril y violento de la citada Asesinos natos dotando a la cinta de una atmósfera resudada, sofocante y sexualizada, regida por un montaje agresivo y taquicárdico repleto de esos flashes marca de la casa que, complementados con un estridente registro sonoro y la estimable banda sonora de Ennio Morricone, revelan el estado mental o vaticinan el inquebrantable hado de sus personajes.

           Cabezas de un reparto sumamente interesante, Penn y Nolte, prominentes actores de carácter, actúan en consecuencia con el cariz del asunto: histriónicos, cómicos, festivaleros. De Jennifer López sabemos de antemano que no es una gran actriz –y lo demuestra una vez más-, pero hay que reconocer que es capaz de engatusarle a uno más fácilmente para matar a su marido que otras intérpretes más dotadas como Barbara Stanwick, toda vez que, además, Stone se dedica a regalar al espectador masculino generosos planos de sus proverbiales posaderas.

           Aunque en el tramo final la trastornada mixtura de neonoir, western delirante y comedia negra pierde fuelle y empacha por momentos dado su carácter hipertrofiado y burlesco, Giro al infierno se mantiene en conjunto como una propuesta insólita, entretenida y bastante más aprovechable de lo que de ella se dijo en su estreno.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7.

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