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El Norte

27 May

“En el futuro habrá una nueva cultura, una mezcla de lo latino y lo anglosajón, una cultura bilingüe. El futuro de Estados Unidos será latino.”

Gregory Nava

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El Norte

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El Norte

Año: 1983.

Director: Gregory Nava.

Reparto: David Villalpando, Zaide Silvia Gutiérrez, Trinidad Silva, Lupe Ontiveros, Enrique Castillo, Abel Franco.

Tráiler

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            Hijo de las tumultuosas luchas por los derechos civiles de los años setenta, el movimiento chicano concentraba la búsqueda de identidad de la numerosa y pujante población de origen mexicano residente en los Estados Unidos. Una corriente cultural que alumbraba como apéndice orgánico un registro audiovisual propio, materializado a través de documentales televisivos y diversas creaciones de ficción. Toda esta producción se veía favorecida por el particular carácter de la televisión pública -obligada en sus cánones a financiar películas de minorías étnicas-, y su exhibición quedaba canalizada por una serie circuitos alternativos y certámenes como los festivales de Cine chicano de San Antonio y Los Ángeles.

Se trata así de obras firmemente radicadas en la industria independiente norteamericana, si bien en todo caso con un innegociable punto de vista latino, expresado por medio de argumentos regidos por el choque cultural, el mestizaje racial, la segregación social, la convivencia bilingüe, la confrontación de estereotipos y la frontera como constructo artificioso, inmoral e inhumano.

El Norte supondrá la cumbre de este cine chicano.

           Gregory Nava, la cara más visible del movimiento junto con el taquillero Robert Rodríguez, autor siempre con mirada crítica, con mayor o menor fortuna, hacia esa constante cohabitación entre la América anglosajona y la América hispana, se hacía un nombre en el ámbito internacional narrando la odisea de dos hermanos guatemaltecos en su viaje al paraíso prometido de los Estados Unidos.

A pesar de las hechuras de viaje épico del relato, Nava, director y guionista, presenta en cambio un recorrido circular en el que el pobre, el tercermundista sean cuales sean su raíces o su residencia, se descubre aprisionado por las cadenas que le atan a su irreparable tragedia fatalista: la de inagotable mano de obra barata, de despreciable mulo de carga, de prescindible engranaje.

            El Norte construye una decidida denuncia contra la falaz mentira del sueño americano, un engañoso espejismo erigido por el insaciable mecanismo económico imperante, alimentado con seres humanos. Una vulgar y políticamente correcta sustitución del revólver del patrón y el fusil del militar empleados en la patria originaria de los emigrantes a modo de tradicional látigo para el espoleo y el control del trabajador.

            La contundencia de la verosimilitud funciona como el mejor aliado de un filme rodado de forma tensa, firme y fluida pero al que sin embargo no terminan de sentar del todo bien sus ligeras puntadas de realismo mágico y, en especial, de un dramatismo lacrimógeno bastante simplón, subrayado además por el trilladísimo Adagio para cuerdas de Samuel Barber, que en vez de reafirmar la fuerza del conjunto lo disminuye en parte por sus obvias intenciones efectistas.

Porque cuando a la belleza de los planos compuestos por Nava -mediante los cuales la colorista y colorista arquitectura y naturaleza de Guatemala entra en agrio conflicto con la plúmbea y desconchada Los Ángeles, a priori edénica-, se le suma un discurso sencillo pero tristemente creíble –el emotivo y clarividente discurso del padre como mejor ejemplo-, El Norte consigue afirmarse como una película de gran impacto en la víscera y la consciencia.

            Notable, y aún tan pertinente como en el día de su estreno.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7,5.

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