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Saludos

15 May

“La revolución se vendió como un dentífrico. Revolución o aspirina, es lo mismo… Los Estados Unidos, como todo país capitalista, tiene una gran facilidad para convertirlo todo en un producto. Y cuando una idea se convierte en mercancía, pierde todo impacto político.”

Brian de Palma

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Saludos

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Saludos

Año: 1968.

Director: Brian de Palma.

Reparto: Jonathan Warden, Robert de Niro, Gerrit Graham.

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            Todavía inmerso en su proceso formativo como cineasta, incluido dentro de esa corriente emergente del Nuevo Hollywood que se revelaba contra el acartonamiento y la mojigatería de la anquilosada industria estadounidense, Brian  de Palma daba rienda suelta a sus impulsos vitales y artísticos para rodar Saludos, una obra improvisada, primaria y personal.

            En el argumento de Saludos, libre y caótico, se conjugan las pulsiones de un país desorientado, decepcionado y violento –la Guerra de Vietnam ya con olor a debacle, los ecos del magnicidio de John Fitzgerald Kennedyjunto con las inquietudes cinéfilas de su realizador.

A través del personaje interpretado por el debutante Robert de Niro, de Palma reflexiona a propósito del papel del director de cine como mirón –referencia también apuntada por la influyente El fotógrafo del pánico y repetida por los mismos realizador y actor en Hola, mamá– a la vez que trufa de guiños toda la producción por medio de homenajes visuales, detalles insertos en el escenario o alusiones directas a películas como la icónica Blow-Up que, de hecho, sería versionada más tarde por el cineasta estadounidense en Impacto.

            Firmemente encuadrada dentro del cine underground norteamericano, la realización de Saludos comparte rasgos innovadores con otras corrientes vanguardistas paralelas como la Nouvelle Vague francesa y el Free Cinema británico. De Palma traslada el rodaje a escenarios urbanos e interiores naturales, en los que filma escenas de apariencia espontánea –en la mayoría de los casos, el guion se ciñe a la independencia de sus intérpretes-, cámara libre con luz y sonido directo, montaje de cortes bruscos, fotografía de grano duro,…

Por otro lado, en aras de abundar en las intenciones satíricas y el componente de lisérgico surrealismo en la película, de Palma -que prescinde de la renuncia a la manipulación cinematográfica con pretensiones artísticas que en principio sí defendía la Nouvelle Vague-, ensaya también recursos narrativos novedosos en la transición de escenas, con el empleo de intertítulos que otorgan a la obra un aire capitular, la ruptura ocasional de la cuarta pared o el juego con la velocidad de los fotogramas, imitación del humor físico propio del cine mudo.

            Pero claro, todos estos elementos innovadores están muy bien para la teoría y como broma privada para los estudiosos del lenguaje, pero funcionan mejor si consiguen la implicación del espectador no especializado o no elitista en su propuesta, cosa que Saludos está lejos de hacer, distanciada y fría por su radical naturaleza de obra de auteur.

            La cargante arritmia, el alejamiento respecto a la sensibilidad social de los oscuros finales de los sesenta y el consecuente desinterés por lo que cuenta, convierten a Saludos en una película envejecida por sus otrora transgresoras propuestas formales.

Pocas escenas resultan atractivas, -si acaso la conversación sobre cine y voyeurismo con striptease de fondo a través de una ventana- y el interés argumental que despierta el filme es nulo –lo que termina por ocultar alguna idea curiosa a propósito de las citas por ordenador en ¡1968! y otras meritorias en cuanto a la participación americana en Vietnam, como aquel demoledor “no sé lo que hago aquí” en boca de de Niro-, además de que resulta en general una película muy aburrida.

            Una obra, en definitiva, que va poco más allá del experimento.

 

Nota IMDB: 5,7.

Nota FilmAffinity: 5,4.

Nota del blog: 3.

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