La colina de la hamburguesa

11 May

“Las concentraciones contra la guerra de Vietnam eran simple propaganda marxista. Sus participantes no se tomaron en serio la sangre que estaban contribuyendo a derramar.”

Jon Voight

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La colina de la hamburguesa

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La colina de la hamburguesa

Año: 1987.

Director: John Irvin.

Reparto: Dylan McDermott, Courtney B. Vance, Tim Quill, Steven Weber, Don Cheadle, Anthony Barrile, Tegan West.

Filme 

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            Aunque a finales de los ochenta el espectacular renacimiento del interés de Hollywood en la Guerra de Vietnam apuntaba hacia todo lo contrario, La colina de la hamburguesa se desmarcaba del asunto. Películas como Platoon, La chaqueta metálica y Corazones de hierro sostenían que el enemigo no era ‘el otro’, sino uno mismo: el propio ejército norteamericano reducido a una manada de bestias salvajes que alivian su sed de sangre en medio de una carnicería sin cuartel.

            En consonancia con los cánones políticos, morales y propagandísticos de la era Reagan -perpetradora de una de las épocas más bochornosamente probélicas y militaristas de la historia del cine-, La colina de la hamburguesa, cuya fecha de estreno se situaba entre las dos primeras, no echa mano no obstante del viejo arquetipo del vietnamita ladino y sacrílego, sino  que, más aún, los retrata como respetables combatientes. Las imputaciones de inhumanidad no se vuelcan tampoco sobre el soldado norteamericano, un peón que sacrifica su vida en nombre de sabe Dios qué ideales.

El dedo acusador señala en cambio hacia dos monstruos hasta ahora también inadvertidos. Por un lado, los medios de comunicación vendedores de carnaza y pesimismo –sí fue cierta su influencia al instalar la crudeza de la guerra en cada hogar por medio de crónicas generalmente derrotistas, sobre todo a partir de la Ofensiva del Tet-. Por el otro, y en mayor medida, nada menos que los pacifistas de Estados Unidos, auténticos quintacolumnistas que desarrollan su guerra de guerrillas lanzando excrementos de perro a los valientes soldados, insultando su memoria y dejándose crecer largas melenas para robar a sus mujeres –revirtiendo el tópico de enemigo violador que se achacaba en su día al Vietcong-.

           En este sentido, la inspiración del filme no surge de un episodio ostentosamente vergonzoso, como la masacre de Mỹ Lai de Platoon o el Incidente de la colina 192 de Corazones de hierro. El punto de partida aquí es la toma de la epónima colina de la hamburguesa, épica y cruenta, patética y heroica a partes iguales –se necesitaron once días e incontables muertes para conquistar una parcela de terreno del todo carente de valor estratégico-.

           Es cierto que dentro de esta guerra sucia, desnuda de héroes y repleta de víctimas, no hay un cuestionamiento de los motivos de la guerra, ni una carga política evidente en los jóvenes soldados de La colina de la hamburguesa más allá de esa reivindicación del respeto que sus compatriotas les niegan. Es así una reclamación de corte más humanística que político que no evita que John Irving –conocedor del terreno por su trabajo como documentalista durante el conflicto- tenga remilgo alguno a la hora de emplear sangrientos efectismos con tal de incrementar la contundencia de su crítica.

Este recurso al golpe bajo, directo y poco sutil deja tras de sí como principales víctimas un guion lineal y unos personajes planos, lo que en consecuencia afecta al interés del filme y la calidad de su legítima exigencia de honra hacia el recluta de a pie –a diferencia de La chaqueta metálica, los protagonistas pertenecen a un cuerpo regular, no a esos fanatizados marines, ‘ministros de la muerte’-.

           De tanto intentar meter mano a la fibra sensible con malos modos, La colina de la hamburguesa consigue dejar a su alegato huérfano de emoción, con una dirección aguerrida pero poca historia que contar.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 4.

6 comentarios to “La colina de la hamburguesa”

  1. Dessjuest 11 mayo, 2013 a 23:33 #

    Fíjate que esta la tengo en la memoria como una peli entretenida, sin gran mensaje crítico, una peli bélica más, ambientada en Vietnam claro, di que hace tiempo que la tengo vista.

    • elcriticoabulico 12 mayo, 2013 a 16:28 #

      Pues demoniza a los pacifistas que no veas. A mí las películas con tanta carga militarista me sacan un poco de sarpullido, y como además es una película un poco plana La colina de la hamburguesa se me acaba por hacer pesada.

  2. ALTAICAaltaica 24 mayo, 2013 a 17:29 #

    Tengo que reconocer que está película no he conseguido verla hasta el final en dos ocasiones. En ambos caso fue en televisión y por motivos obvios de profundo aburrimiento, la compañía y algún factor que me hizo no perder el tiempo. La crónica muy buena y la valoración pues confirmando lo que me sucedió al verla. No obstante, detesto no ver una película hasta el final y no se debería de opinar en tal caso, así que reconozco el mea culpa.

    • elcriticoabulico 24 mayo, 2013 a 17:37 #

      Yo también soy de esos cabezotas que aunque no le guste la película se la traga hasta el final. Que yo recuerde solo he quitado tres o cuatro películas en mi vida (alguna más habrá sido): Ichi the killer y Mártires, por desagradables; Amanecer rojo por vergüenza ajena; La boda de Muriel y Mad Max porque me aburrían. El caso es que luego volvía ver Mad Max años después y me encantó. Aquí con el blog me fuerzo a verlas enteras. Suelen entrar en ‘malas‘. Tampoco son muchas, tengo buena resistencia.

  3. ALTAICAaltaica 24 mayo, 2013 a 21:59 #

    Yo acabo de ver La flor de mi secreto, considerada por algunos como la mejor película del “genial” manchego y mi estado es el de encabronado. Prefiero casi no entrar a valorarla pues me produce como dice vergüenza ajena, propia y universal.

    • elcriticoabulico 24 mayo, 2013 a 22:40 #

      Desde luego… Quién te mandaría meterte con Almodóvar, Altaica.
      Es un tío que se me resiste: las pocas películas suyas que he visto no me han disgustado, la verdad, pero en general me apetece tan poco ponerme a ver qué ofrece…
      Además, creo que su espíritu transgresor pertenece a tiempos pasados. Afortunadamente, a la altura de siglo que llevamos, ponerse en plan Fassbinder está ya superado.

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