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La venganza de Frank James

8 May

“Mató a tres o cuatro caballos durante el rodaje. Hizo que los montaran demasiado, obligándolos a subir y bajar colinas. De todas maneras, eso era Fritz Lang.”

Henry Fonda

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La venganza de Frank James

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La venganza de Frank JamesAño: 1940.

Director: Fritz Lang.

Reparto: Henry Fonda, Gene Tierney, Jackie Cooper, John Carradine, J. Edward Bloomberg, Henry Hull, Donald Meek.

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            En su primera incursión en el western –a pesar de los rasgos del género que ya mostraba la inmensa Furia-, el director alemán Fritz Lang tropezaba con su cámara con Frank James, el hermano del mito asesinado Jesse James, escondido en una granja de los campos de Misuri bajo el nombre de Ben Woodson. Un forajido disfrazado de inocente agricultor mientras su fuero interno arde entre el imperativo moral de la venganza y la posibilidad de labrarse un futuro propio y en paz, a salvo de las arremetidas de una justicia subastada al mejor postor.

            La venganza de Frank James recoge el testigo de Tierra de audaces, revisión romántica y elegíaca de uno de los iconos de la construcción de los Estados Unidos, de la que hereda el tono pesimista y oscuro de su tramo final.

Y será cuando se atenga a este aspecto turbio y mal encarado cuando La venganza de Frank James alcance sus más elevadas cotas de la mano de un realizador que bien sabía cómo preparar la densa y angustiosa atmósfera en la que hacer aflorar las más retorcidas pulsiones y obsesiones del ser humano, víctima del atropello de una fuerzas monstruosas, superiores a sus capacidades y derechos personales.

En estos pasajes sombríos, la escena se encierra en sombras, plagada de objetos que descomponen y traban la racionalidad geométrica del plano, herencia tardía y amoldada a nuevos espacios de ese expresionismo alemán en el que Lang había actuado como uno de sus más destacados maestros.

            Frank James continúa siendo el chivo expiatorio de la arbitrariedad y el sadismo de la compañía del ferrocarril, detentadora de la ley y el orden del territorio en base a su poder económico. “La pistola es la única ley que protege a los pobres”, exclama el joven compañero de James equiparando al mismo tiempo a pobre con individuo, contrapuesto a todo lo que huela a maquinaria estatal.

Con un recuerdo de nuevo para Furia, ante la insufrible opresión de un círculo de injusticia que no cesa, la venganza emana como necesidad personal –moral, sicológica, fisiológica-, con un fervor rayano en la demencia –la mirada de acero y los escupitajos de tabaco de James mientras acosa al galope a los hermanos Ford en las escarpadas montañas, su rostro impasible ante el atroz despeñamiento de uno de sus antiguos amigos, su obtusa indiferencia ante la suerte de inocentes que puedan entorpecer la persecución-, rematado, dada la evolución del personaje, en un catárquico antiduelo frente al cobarde Robert Ford (John Carradine, que repite personaje) tan atípico como turbulento en su exposición.

            Esta melancolía taciturna se extiende a elementos que anteceden la etapa crepuscular del género, caso de la obstinada mujer periodista (Gene Tierney) o, a modo de imagen diáfana, de ese patético teatrillo de pueblo que avanza la malversación de las leyendas del Salvaje Oeste hasta su reducción al puro esperpento, al espectáculo de barraca –como el cine-.

Trazos de decadencia a los que el pueblo llano se opondrá con violencia, enfrentándose a los desmanes de la tiránica modernización impulsada por el ferrocarril.

            Por el contrario -imagino que de manera considerable a causa del peso de Darryl F. Zanuck desde la silla del productor-, los accesos de ingenuidad, característicos de épocas pretéritas del género, difuminan y desvirtúan la carga de aprovechable sordidez del relato, dejándola en unas insatisfactorias medias tintas. Esto sucede sobre todo por la presencia e influencia de dos personajes planos y ñoños, ya citados: el jovencito Clem (Jackie Cooper), ingenuo aprendiz de tipo duro, y la guapa, arrojada y humanitaria reportera Eleanor Stone (Tierney), que llegan al punto de contaminar, empobreciéndolo, el interior atormentado del protagonista.

Patentes imposturas que arrugan el traje de la que podría haber sido una obra maestra de abisal negrura.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7.

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