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Homicidio

4 May

“El individuo marginado, el que no tiene lugar en lo que llaman normalidad social, es un mito dentro de la historia del relato norteamericano contemporáneo. Pero no es un mito abstracto, sino que deriva de la realidad, porque el marginado es un producto genuino de la sociedad estadounidense y abunda en ella. Por eso considero un camino legítimo pretender entender la vida en mi país a través del mito del outsider.

David Mamet

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Homicidio

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Homicidio

Año: 1991.

Director: David Mamet.

Reparto: Joe Mantegna, William H. Macy, Natalija Nogulich, Ving Rhames.

Tráiler

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            El hombre, ser gregario por naturaleza, necesita del abrigo de una comunidad, de su respeto y estima, para sentirse reconfortado y pleno frente a la hostilidad cotidiana de la existencia. La alienación, por tanto, es una amenaza con un poder en absoluto desdeñable, capaz de quebrar sin remedio la salud anímica y mental de quien, por diversas circunstancias sociales, no tiene conciencia de encajar en ningún lado. Un drama quedo, de difícil aceptación. Sin embargo, ¿es indispensable integrarse a toda costa en un colectivo, el que fuera? ¿Cuál es el precio a pagar por esta desesperación social?

            David Mamet, reputado dramaturgo en el off-Broadway, prolífico, polifacético y mordaz autor, revisa sus inquietudes particulares a través de la figura del detective Bobby Gold (Joe Mantegna, uno de los actores fetiche de Mamet, con buena parte del filme depositado sobre sus espaldas), un hombre en la encrucijada entre sus deberes de lealtad a sus compañeros de trabajo policial -autoproclamada familia-, y a sus raíces étnicas y ancestrales, el judaísmo, pueblo elegido por Dios y perseguido por los hombres.

           Próximo al thriller psicológico e introspectivo de Paul Schrader, con fulgurantes dosis de violencia pero ante todo tortuosos procesos mentales que predominan sobre los convencionales parámetros de acción y adrenalina del género, Homicidio plantea una película áspera, sustentada sobre una disyuntiva personal envuelta por un mundo de moral decadente y corrompida, inmerso en un nada espectacular pero sí perceptible e inexorable desmoronamiento.

Así, el corajudo inspector de policía –esforzado basurero de esa sociedad decrépita-, se debate entre fidelidades durante su relegamiento al caso del asesinato de una anciana tendera judía. Una investigación ínfima y sin gloria pero que conecta con las emociones reprimidas por un hombre enajenado, lo que convierte la trama en una indagación de profundas implicaciones personales, que abre ante los enturbiados ojos del detective un complejo y oprimente entramado delictivo y racial, con hipotéticas ramificaciones en una lucha paraterrorista entre milicias neonazis y organizaciones de espionaje sionistas.

            El guion de Mamet, escritor concienzudo, sostiene el dibujo del atormentado protagonista, cuya evolución dramática no resulta en modo alguno desequilibrada a pesar de su apariencia de repentina toma de conciencia. Este concentrado y agudo desarrollo psicológico se conjuga con un argumento dotado de un notable sentido de la intriga en su vertiente más policíaca, conformando dos corrientes que terminan por confluir en un desenlace de despiadado sarcasmo, que diserta con maliciosa dureza sobre la auténtica e irremediable condición marginal del hombre, producto genuino, en palabras del propio director, de la deshumanizada sociedad contemporánea.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7,5.

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