En nombre de la ley

17 Abr

“La mafia no es invencible. Es una construcción humana y, como todo lo hecho por el hombre, tiene un inicio, de la misma manera que tendrá un final. Es necesario conocer la seriedad y gravedad del fenómeno, como que también es posible derrotarlo no pretendiendo actos heroicos de los ciudadanos inermes, sino con el empleo en la batalla de toda la fuerza de las instituciones.”

Giovanni Falcone

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En nombre de la ley

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En nombre de la ley

Año: 1949.

Director: Pietro Germi.

Reparto: Massimo Girotti, Jone Salinas, Camilo Mastrocinque, Charles Vanel, Saro Urzi, Bernardo Indelicato.

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            Un adusto forastero se apea del tren en una llanura áspera y desértica, castigada por los latigazos de un sol inclemente. Entre las miradas escrutadoras de los lugareños, el extraño encuentra como único recibimiento las admoniciones funestas de su antecesor en el cargo de garante de la Justicia en este remoto lugar regido por la sangre y el plomo. Solo ante el peligro. ¿Nos encontramos en Texas? ¿Arizona? ¿Nuevo México? No, en Sicilia.

            La primera película en encarar la lacra de la Cosa Nostra adopta las formas legendarias y evocadoras del western. Del gran western, además.

En nombre de la ley sigue las desventuras en la Sicilia atávica, indomable y ardiente, bella y trágica, un reducto con sus propios códigos, ajeno incluso a la Italia continental, de un joven juez de principios inquebrantables (imponente Massimo Girotti), enfrentado a pecho descubierto a la mafia local en su inamovible defensa de la ley.

             Más que un choque cultural -el intrépido magistrado es natural de Palermo, capital insular, lo que no le libra no obstante de ciertos malentendidos de costumbres-, atendemos pues al conflicto entre una necesaria modernidad y un irreductible y recalcitrante pasado, entre el Estado contemporáneo, ético y justo que se pretendía alcanzar desde los postulados de regeneración moral propuestos por el Neorrealismo, y un anacrónico Estado en B, esa mafia que, orgullosa, ostenta de facto los poderes judiciales, legislativos, ejecutivos y coercitivos del territorio frente a la impotencia (y desinterés) del primero.

            Pietro Germi, formado como ayudante de dirección de Alessandro Blasetti, figura referencial y revolucionaria del cine italiano, logra con En nombre de la ley la película más destacada de la primera parte de su trayectoria, compuesta por lo general de películas didácticas de crítica social y matizados rasgos neorrealistas –más ideológicos que estéticos o artísticos-, si bien su permeabilidad hacia el cine americano quedaba ya patente en su anterior Gioventù perduta, con estructura propia de los filmes policíacos. 

Aquí, el retrato costumbrista excesivamente pintoresco y mitificado de Sicilia y la mafia –pese al ambiente venenoso e irrespirable que preside el filme o la velada ironía hacia la romántica e ilusoria retórica del honor de caballeros de la Cosa Nostra– se encuentra solapado con los códigos tradicionales del western, traducidos tanto en los personajes como en la realización –los paisajes abiertos en los que se encuadra a los personajes, su disposición en el plano para representar visualmente su estereotipo, la partitura de la banda sonora, detalles épicos como las campanas doblando por el juez sentenciado,…-.

No faltan pues el valeroso forastero-sheriff enfrentado en solitario al mundo, los implacables forajidos, la dama en apuros, el pérfido y parasitario cacique, el fiel ayudante, los lobos con piel de cordero, el pueblo como espectador pasivo, sufriente, atemorizado y de intenciones cicateras o ambiguas, o los amigos inesperados, redentores por sí mismos de toda una sociedad.

            La fuerza e intensidad que presiden En nombre de la ley se trasladan a su vez al contundente poderío visual que Germi imprime en los fotogramas, revelados en un pronunciado blanco y negro destinado a plasmar sobre el celuloide ese contraste alojado en el argumento del filme, jugando para tal fin con la blancura cáustica de las paredes de cal, el sol refulgente, la inhóspita tierra yerma y el negrísimo vestuario de unas mujeres enlutadas ya antes del matrimonio.

            Entre los escasos peros, queda lastimar que esa apabullante densidad dramática de la obra no se vea ratificada por un desenlace más adecuado. Porque permanece dolorosamente vivo en la memoria el ejemplo de Giovanni Falcone, un acontecimiento seis décadas posterior al filme.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: -.

Nota del blog: 8,5.

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