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La mansión de los horrores (House on Haunted Hill)

6 Abr

“El cine está hecho para divertir, nació en una barraca de feria y sigue siendo una ilusión de feria.”

Jesús Franco

 

 

La mansión de los horrores (House on Haunted Hill)

 

La mansión de los horroresAño: 1959.

Director: William Castle.

Reparto: Vincent Price, Carol Ohmart, Carolyn Craig, Richard Long, Elisha Cook, Alan Marshal, Julie Mitchum.

Filme

 

 

          1959. Unos desprevenidos espectadores asisten en vilo a una película de terror de bajo presupuesto sobre casas encantadas. De repente, un esqueleto emerge por sorpresa desde un lateral de la pantalla para sobrevolar, entre espantosos efectos sonoros, las cabezas de la sobresaltada platea.

             Castle, director que perpetraba sus películas con la total honestidad de su condición de hombre del entretenimiento, visionario sentido del espectáculo y presupuesto pírrico, no era un tipo cualquiera. El gimmick (truco), conformaba una especie de macabra y chistosa rúbrica, de gancho circense que complementaba muchas de sus películas como prolongación exógena e indisociable de las mismas.

            Encuadrado por vocación y con orgullo en el cine de género de etiqueta marginal, en especial vinculado a un cine de terror que adquiriría con el tiempo las vitolas de ‘clásico’ y ‘cine de culto’ –así lo atestiguan además un puñado de remakes de sus obras-, Castle destacaba por sus producciones pequeñas, innovadoras, con un grato conocimiento de lo tétrico y dotadas con un inesperado sarcasmo –su mejor garantía de supervivencia a la postre-.

Ejemplo prototípico de su trayectoria será La mansión de los horrores, paradigma del cine de casas encantadas.

            Escrita por el novelista de aventuras Robb White, coproductor de la cinta junto con el propio Castle, la película mezcla con saludable irreverencia el mencionado tópico terrorífico de la casa habitada por crueles espíritus vengativos junto con premisas más propias de los whodunit (‘¿quién lo hizo?’, base del cine de detectives) así como un punto de salaz carnalidad gracias a los modelitos de Carol Ohmart y un soterrado, desapacible e incorrecto humor negro que aparece ya desde la presentación de la función y sus intenciones, acometida por el carismático Vincent Price, cabeza parlante, maestro de ceremonias y, dentro del contexto de la trama, personaje del todo equiparable al director de cine de terror.

De hecho, cuando Castle da rienda suelta a estas características más atípicas, La mansión de los horrores alcanza la plenitud de su sabor –los tétricos tejemanejes del tortuoso matrimonio de excéntricos millonarios; el ser humano como principal presencia maléfica de la casa encantada, el poder de la codicia-, aún jocoso, fresco y maliciosamente encantador.

            Porque en el apartado estrictamente perteneciente al horror, la notable ambientación gótica y la siempre estimulante participación del icónico Vincent Price no consiguen suplir el envejecimiento de unos recursos sorpresivos que, desde una perspectiva actual y después de haber sido mil veces reproducidos, imitados, superados y parodiados por filmes posteriores, parecen más ligados a series infantiles tipo Scooby Doo o incluso a las barracas de feria -orgullosa adscripción esta última de un cine conmemorado a la pura diversión de su público, celebrado con viveza por la imagen de ese ocurrente gimmick del esqueleto volador-; entrañables en todo caso a causa de su inteligente empleo dentro del argumento del filme y, hay que confesarlo, por la asequible longitud del metraje.

            Disponible en blanco y negro, coloreada -gracias a una reciente remasterización, otra prueba más de su estatus icónico- y en olvidable remake noventero.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6.

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