Duelo al sol

26 Mar

“Qué lastima que no hayan disparado también al guionista.”

Emeric Pressburger

 

 

 

Duelo al sol

 

Duelo al solAño: 1946.

Director: King Vidor.

Reparto: Jennifer Jones, Joseph Cotten, Gregory Peck, Lionel Barrymore, Lillian Gish, Charles Bickford, Harry Carey, Walter Huston, Herbert Marshall.

Filme

 

 

            El día se desangra en atardecer inundando de un intenso rojo carmesí las inabarcables y desérticas planicies tejanas, un perfil yermo tan solo quebrado por una monumental formación rocosa con caprichosas formas de perfil humano, tótem cósmico, eterno e imperturbable ante el cual se desarrolla la vida y la muerte de los humanos; insignificantes y fugaces granos de arena perdidos en la inmensidad entre los que surge, hermosa y bella, una flor extraña e irrepetible, a imagen y semejanza de una mujer única, protagonista de una historia de amor desgarradora e inmortal.

            A David O. Selznick, prototipo del productor megalómano, autoritario e intervencionista del Hollywood dorado, no le iban las historias pequeñas. Conocedor de la mística especial de un género, el western, que confirmaba por entonces su imponente madurez, Selznick, a través de un director de intachable reputación como King Vidor, apostaba por desbordar el romanticismo sobre las áridas llanuras del Oeste legendario, el de los hombres hechos a sí mismos, a fuerza de coraje y pasiones desmedidas.

Lo que pasa es que, a veces, la contención sí es necesaria.

            Duelo al sol narra las tribulaciones amorosas de una joven mestiza (Jennifer Jones, querida entonces de Selznick), con la marca de la desgracia como pecado heredado de sus progenitores -una prostituta e india y un noble empobrecido y pusilánime-. Una mujer destinada al infortunio que, en el inicio de una nueva vida con unos parientes lejanos, se convierte en oscuro objeto de deseo de dos hermanos antagónicos, interpretados por Joseph Cotten y Gregory Peck, parte destacada de un elenco de altura poblado de secundarios inolvidables como Lionel Barrimore, Lillian Gish o Walter Huston.

            La película adopta, exacerba y exprime las dimensiones míticas del western dibujando una grandilocuente historia con aromas que recuerdan al gran éxito del productor, Lo que el viento se llevó, sumados a evidentes reminiscencias del drama bíblico y la tragedia griega: la lacerante disyuntiva amorosa de la protagonista ante un destino funesto que juega con las cartas marcadas, la disputa fraterna entre el Caín y Abel, el dilema entre familia y deber patrio, el destierro del hijo pródigo por parte del pater familias ciego de rencor,…

Excelentes mimbres a priori pero que al final, a fuerza de pura hipertrofia, pasan de ser una ópera romántica dionisíaca a transformarse en un aparatoso folletín con impostadas pretensiones de grandeza, digno del Tennessee Williams más calenturiento.

             El desaforado melodrama, envejecidísimo desde la concepción de su heroína, pese a su entonces atrevido erotismo, se convierte en un relato extenuante que engulle sin remedio las partes más aprovechables del filme, caso especial de esa concepción apocalíptica del territorio y sus costumbres, encarnada por el otoñal e impulsivo patriarca de la Pequeña España (Barrymore), al que el tren y los granjeros recién llegados devoran inexorablemente unas tierras conquistadas con sudor y sangre.

Una mina a cielo abierto de lirismo elegíaco en estado puro, envuelta gracias al lujoso Technicolor en un arrebatado y épico colorismo de tonos crepusculares, y que queda estrangulada en último término por su ostentoso contexto romántico.

            Aunque la paternidad definitiva del producto sería compartida con otros cuantos directores a causa del conflictivo rodaje –entre ellos, nombres como Josef von Sternberg, William Dieterle, W.C. Menzies o el propio Selznick-, Vidor, titular de los créditos, desarrolla una preciosista puesta en escena, con deslumbrantes ejemplos de narración visual, de cómo expresar a golpe de imágenes, si bien en ocasiones dejándose llevar por una afectación excesiva, en lastimosa consonancia con un libreto ampuloso hasta lo grotesco.

            A pesar de lo comentado aquí, Duelo al sol suele ser proclamado como uno de los primeros westerns verdaderamente adultos, así como una de las películas más emocionalmente intensas del género.

            La cita de Emeric Pressburger que encabeza la crítica, en absoluto un desconocedor del oficio, hace alusión por supuesto a una escena del presente filme.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 4.

10 comentarios to “Duelo al sol”

  1. ALTAICAaltaica a 04:19 #

    Cuando la vi por primera vez hace ya varios siglos y precedida de una gran fama, creí estar ante la peor película de historia del cine. Hace un año aproximadamente volví a verle y disfruté como un cosaco. Y no por su calidad, más por el enorme morbo de visitarla en detalle para comprobar cuales fueron los motivos por los que no me gusto de joven.

    La descripción y análisis que haces de esta película es perfecta, dándole en la linea de flotación y siendo inmisericorde en su salvación, esos sí, con la elegancia que te caracteriza.

    Tiene pasajes estéticos de una aparatosidad indescriptible que incluso son dignos de estudio. Con una hipertrofia plástica de tal exceso que resulta incluso apasionante su visionado. Y todo ello arropado por un guión rayano en lo patético vs ridículo, pero que en su conjunto vista hoy es de obligada visión por su desmesura y casi extrañeza. Ahora bien, solo por ver esos excesos, esas puestas en escena recargadas, relamidas y con un desmadre artístico sin parangón, y por ese guión de folletín metido en “una del oeste”, así como el pelo limpísimo y ondulado de Jones, su cintura de avispa y esas caras de mala que promete y promete lo que no volverá a cumplir, merece un sitio en la historia del cine, más aún con uno de los finales más indescriptibles vistos que jamás serán rodados, en un acercamiento de los dos amantes heridos que por imposible y ñoño se hace eterno.

    Una crónica directa a la herida/das que no puede estar mejor analizada y ser más clara. ¿Alguna vez tendrás una crítica menor? Por el camino que llevas lo duda, todo indica un in crescendo de agradecer. Y lo mejor el arranque de la crónica que es un guiño genial e irónico. Enhorabuena.

    • Hombre, pues muchas gracias. A mí esa estética arrebatada, excesiva y dionisíaca no me molestaría de no ser porque está al servicio y para el subrayado de una historia de (supuesto) amor que pretende ser más grande que la vida y, en realidad, es más bien ridícula y, sobre todo, muy cargante (ya sabes que los melodramas desquiciados no son platos de mi gusto). De hecho hay escenas que me recuerdan mucho al exaltado cromatismo de Excalibur, pura ópera romántica wagneriana -las confesiones ante el crepúsculo del día y de su vida, por ejemplo-, y en cambio aquella es una película que adoro.

  2. ALTAICAaltaica a 15:55 #

    Excalibur tuvo su “aquel” cuando se estrenó, pero pasado el tiempo creo sinceramente que ha quedado como un producto arrebatado a veces, con una estética que puede ser, al menos, particular y que, eso sí, magnifica la leyenda hasta los límites de lo mágico y no se esconde de ello. Ahí ha sido atacada y creo que en tal sentido no engaña pues va directa a ese mundo casi de forma psicodélica. Es ahí donde está su acierto o su error, según se mire.

    • Excalibur puede llegar a lo kitsch, entiendo que pueda no gustar, pero a mí continúa resultándome fascinante esa grandilocuencia (muy) bien llevada. Es ópera, mezclada con el cine, emparentados ambos por la musculosa partitura de Wagner.
      En esta casa, suele caer una vez al año.

  3. ALTAICAaltaica a 20:22 #

    Estoy contigo y soy de los que la defiendo más que la sacudo. Me ha gustado eso de lo de en esta casa. Habría que establecer una lista de películas de obligado visionado una vez al año. Habría, sin duda, más salud mental.

  4. ALTAICAaltaica a 16:16 #

    Viviendo en un mundo audiovisual como el actual, creo que sería fundamental una asignatura de cine específica, pues en el cine se tocan los grandes temas del hombre, y daría para análisis históricos, de amistad, amor, lealtad, honradez, principios y tantos otros. Empezando por el clásico y con ciclos interesantísimos.

  5. Maravillosa peli, crítico.
    Saludos. Cuídate!

    • Tampoco le hubiera venido ml un poco de modestia en sus planteamientos y pretensiones… pero bueno, Selznick es Selznick para bien y para mal.
      Me alegra verte por aquí de nuevo, ¡un saludo!

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