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Rebobine, por favor

21 Mar

“Hay que rodar siempre como si fuera la primera o la última vez.”

Nicholas Ray

 

 

Rebobine, por favor

 

Rebobine, por favor

Año: 2008.

Director: Michel Gondry.

Reparto: Mos Def, Jack Black, Danny Glover, Meloni Díaz, Mia Farrow, Sigourney Weaver.

Tráiler

 

 

            Creo recordar que era Quentin Tarantino quien decía que para hacer películas solo es necesario tener pasión por el cine. No cabe duda de que es una afirmación simplista, pero al mismo tiempo cabe admitir que el incuestionable poder de la pasión realizadora para ensanchar un talento en principio reducido o imprimir en una película menor una capacidad de transmitir sentimientos a priori insospechada. ¿Y no es acaso esa generación de goce y emociones una de las premisas fundamentales del cine?

No existe mejor reivindicación de esa pasión pura e innegociable del amateur -un cinéfilo enfebrecido y con cámara- que la biográfica Ed Wood, obra capital en la trayectoria de un ardoroso amante del cine, Tim Burton, y homenaje absoluto a la figura del cineasta honesto y entregado hasta la víscera pero fracasado y aparentemente huérfano de talento, materializado en la particular y contracultural figura del icónico director del título.

            Aunque en realidad se conviertan en directores de películas por obligación, los protagonistas de Rebobine, por favor podrían representar la cara improbablemente amable y exitosa del rey de las trash movies: un cándido encargado de videoclub (Mos Def) y su sicótico compañero de andanzas (Jack Black), forzados por un surrealista accidente y una demencial ocurrencia a reproducir ellos mismos, con sus pírricos medios, cada cinta existente en el ya de por sí ruinoso negocio.

Cineastas (muy) aficionados, que imponen sus lamentables pero vehementes producciones –películas “suecadas” lo denominan, guiño irónico a las premisas regeneracionistas del Dogmaentre los mastodónticos blockbusters sin alma del Hollywood de cartón piedra digital, ese gigante de pies de barro en eterna crisis.

Es decir, el triunfo del indie más auténtico, sin contaminar, en manos de Michel Gondry, uno de los actuales popes de esta industria con sus propias y bien definidas características; un hombre de un mundo y estilo propio y reconocible que aquí parece contagiarse de las artes de sus personajes para entregar una puesta en escena un tanto desmañada.

            Rebobine, por favor intenta, como decíamos, reproducir una mirada inocente y entrañable hacia el acto de hacer películas. Satisface sus objetivos cuando se ciñe a mostrar con verdadero acierto el ilusionado entusiasmo del narrador, gracias sobre todo a la plasmación de los ingeniosísimos y adorables recursos de los que se valen ambos amigos en la realización de sus particulares obras.

Sin embargo, más allá de esta virtud la película presenta un grave problema de empatía por la superficialidad de unos personajes que no consiguen hacerse queribles, en especial por parte de un Jack Black en uno de sus papeles e interpretaciones más insufribles (que ya es decir).

Es éste uno de los factores que hace que la simpatía que se intuye que puede llegar en algunas fases del filme no llegue nunca a despuntar; un pero al que se suma la amanerada melancolía del relato, cimentada sobre una convencional defensa del espíritu de la comunidad y de la necesidad de una memoria social y cultural colectiva, de los imprescindibles lazos humanos frente a la asepsia de la olvidadiza, insensible e insolidaria sociedad contemporánea. De manera palmariamente tópica, todo ello se concentra en el intento de salvación de la piqueta a un edificio antiguo, símbolo único e identitario de una localidad  reducida por lo demás a dormitorio de resignados perdedores.

             Donde Ed Wood sabía explotar con humor negro nostálgico pero para nada efectista la irreparable condición fracasada de sus personajes y del ingenuo y bienintencionado ideal que representaban, Rebobine, por favor presenta un exceso de condescendencia y manida edulcoración que, en definitiva, hace demasiado previsible y estropea una película con más posibilidades de las que Gondry consigue finalmente llevar a buen puerto.

 

Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 5,5.

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