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Mandingo

16 Mar

“Hollywood no sabe una mierda de los negros.”

Spike Lee

 

 

Mandingo

 

Mandingo

Año: 1975.

Director: Richard Fleischer.

Reparto: Perry King, James Manson, Ken Norton, Susan Georges, Brenda Sykes, Richard Ward, Lillian Hayman, Paul Benedict, Ji-Tu Cumbuka.

Tráiler

 

 

             Leyenda de la cultura popular estadounidense sin verdadera documentación histórica, los combates de mandingos –etnia procedente de las regiones del golfo de Guinea-, componen una más de las innumerables lacras que la esclavitud dejó impresa con letras de sangre en la crónica negra del país norteamericano, autoproclamado paradigma de la libertad.

             Si bien repescada tangencialmente por Quentin Tarantino en su reciente Django desencadenado, el filme por excelencia a propósito de tan bochornoso tema es Mandingo, un título engañosamente explícito que, en realidad, contiene un filme centrado principalmente en los dilemas éticos y sentimentales de un joven y escrupuloso hacendado de la Louisiana profunda.

Un individuo encuadrado dentro de la inmisericorde descripción de la total decadencia de las forma de vida de los recalcitrantes esclavistas del sur profundo; condición de ruina física y moral somatizada en una desvencijada y aislada mansión familiar y en la minusvalía de su anciano señor (un otoñal James Manson, con su tradicional porte atildado y aristocrático del todo envilecido).

             Dispuesto a epatar la atención del espectador, la sociedad sureña aparece así altivamente racista, inculta, supersticiosa, alcoholizada, incestuosa y endogámica, orgullosos dueños de auténticas granjas de humanos para su cría y comercialización; aberraciones reflejadas sin cortapisas por la realización de Richard Fleischer, que equipara a esclavos y ganado animal por medio del verbo y los fotogramas.

La ausencia absoluta de matices queda ligeramente resuelta a través del mencionado protagonista (Perry King), heredero de la cochambrosa propiedad. Un personaje que, con acierto, no representa una revolución copernicana frente al arraigado esclavismo, sino que en él perviven vicios para nada cuestionados al mismo tiempo que otros ciertos principios innatos de básica humanidad –el desprecio del castigo físico, el reconocimiento del amor interracial en la figura de una sirvienta negra- se imponen en sus actos y pensamientos a fuerza de sentido común y empatía con el semejante.

              El esfuerzo no es suficiente, no obstante, para que Mandingo logre superar esas premisas y trucos de artificio propios de una exploitation film de presupuesto venido a más, los cuales, por otro lado, tampoco alcanzan ese frescor morboso y desacomplejado del cinéma bis –un factor de fácil envejecimiento, por otra parte-, sino que más bien acaban ahogándose en la carencia de verdadera densidad turbia en su atmósfera y en la falta de ritmo derivada de un metraje excesivamente abultado para lo que en conjunto se narra.

El balance es más decepcionante aún si cabe teniendo en cuenta lo que Fleischer había logrado en el abrasivo retrato del esquizofrénico y presunto homicida Albert DeSalvo en El estrangulador de Boston, hijo indeseado y no reconocido de la misma América putrefacta avanzando el tiempo.

              Atrapada a medio camino de todo, la película adolece de la madurez necesaria para afrontar con seriedad una exploración, una reflexión o una denuncia sobre la vergüenza histórica de la esclavitud.

Si bien carga las tintas en una sociedad deshumanizada e ignorante, enferma de paleto etnocentrismo, el filme tampoco consigue imprimir el debido carácter o la intensidad necesaria a los personajes negros –con la muy secundaria salvedad del rebelde interpretado por Ji-Tu Cumbuka, dos años antes de hacer precisamente de luchador en la exitosa miniserie Raíces-.

Un defecto que afecta en especial a ese coloso guerrero de nombre mitológico, Ganímedes (Ken Norton, boxeador de profesión), atormentado en su interior por el conflicto entre su triunfante vocación luchadora y el inexcusable deber de dignidad hacia su raza, sin embargo diluido en último término hasta convertirse en otra simple pieza más de un superficial melodrama matrimonial entre hombres blancos.

Enorme potencial, pobres resultados.

 

Nota IMDB: 5,8.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 5,5.

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