Vacaciones en el infierno

13 Mar

“La única manera de mantener una módica suma de felicidad en esta vida, es no preocuparse por el futuro ni lamentarse por el pasado demasiado.”

Mel Gibson

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Vacaciones en el infierno

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Vacaciones en el infierno

Año: 2012.

Director: Adam Grümberg.

Reparto: Mel Gibson, Kevin Hernández, Dolores Heredia, Daniel Giménez Cacho, Peter Gerety, Jesús Ochoa, Roberto Sosa, Mario Zaragoza, Peter Stormare.

Tráiler

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            Mel Gibson es consciente su estatus actual, lo reconoce e intenta adaptarse de la mejor manera. Su acentuada decadencia, paralela a la de otras grandes estrellas surgidas a caballo entre los setenta y los ochenta y convertidos a partir del cambio de milenio en veneno para la taquilla por diversas circunstancias –Harrison Ford, Kevin Costner, Robert de Niro incluso, los grandes dinosaurios de la acción a grosso modo,…-, deja un margen estrecho de actuación del que, no obstante, Gibson puede aún salir airoso haciendo bien lo que sabe hacer bien.

En este sentido, Gibson presenta una estimable trayectoria como director, con su meritorio debut (El hombre sin rostro), un superéxito de crítica y público (Braveheart), una memez realizada con envidiable fuerza (La pasión de Cristo) y una aguerrida y satisfactoria cinta de acción histórica (Apocalypto), a lo que se suma la asunción de nuevos retos interpretativos posibilitados por sus todavía contactos en la industria (El castor, a las órdenes de su amiga Jodie Foster) o el placentero retorno a productos hechos a medida, con un marcado -que no impostado o autocomplaciente- estilo de la vieja escuela (la resultona pero desapercibida y/o despreciada Al límite).

            Dentro de esta última categoría, se encuentra su más reciente estreno hasta la fecha, Vacaciones en el infierno, escrita y protagonizada por el propio actor, y esponsorizada por su productora Icon, a través de la cual sería distribuida directamente al mercado televisivo del pago por visión en Estados Unidos y a un reducido número de salas en España.

Como una rutinaria película de un ídolo venido a menos. O como el artefacto que condensa las virtudes de un autor indie que pretende darse a conocer, como una pequeña y golosa obra destinada a un público al que le gusten los sabores auténticos, aquellos que difícilmente encuentran cabida en los espacios generalistas. No es descabellado sugerir que Vacaciones en el infierno -también conocida en muchos círculos por su título original, Get the Gringo, a causa de su escueta promoción-, puede que tenga un poco de cada una.

            Vacaciones en el infierno emerge entonces como un filme más propio de otros tiempos, un producto de acción vintage desvergonzado pero mucho más honesto en el empleo de ese mencionado componente nostálgico que las calculadas y recauchuterizadas autoglorificaciones de Sylvester Stallone.

La cinta de Adrian Grünberg, pupilo y hombre de confianza de Gibson dado su desempeño como ayudante de dirección en Apocalypto, recoge arquetipos tradicionales como el antihéroe anónimo, canalla, cínico pero propenso al sacrificio redentor y tierno –la familia imposible, ese anhelo del pistolero fatalista y solitario desde Raíces profundas hasta Drive-, si bien siempre sin traicionar su esencia, sabiamente alejado de ñoñerías y melodramas, para introducirlo en un marco clásico –la supervivencia en un entorno hostil gracias a ser el más fuerte y más listo de la escuela de la calle- y componer con ello una narración vigorosa, sin cortapisas innecesarias que desvirtúen su objetivo, de calibrado ritmo y estimable sentido de una acción entregada en dosis puras, sin rebajar.

            Así pues, el bueno de Gibson salta de la sartén al fuego al pasar de huir del robo de cuatro millones de dólares de un mafiosete de San Diego a dar con sus huesos en una caótica prisión mexicana, tradicional reproducción a escala de la sociedad exterior. En este caso, un mundo sucio y violento en el que el gringo y el frijolero quedan igualados en base a la violencia y la corrupción, convenientemente estratificada en estamentos en los que, por supuesto, la mierda rueda hacia abajo.

            Se trata por tanto una película sucinta y correosa, festiva y carnavalera, favorecida por una banda sonora a juego –sobre un sustrato de rancheras suenan temas de Manu Chao y la versión tecnomex del Soy rebelde de Jeanette– y lo desacomplejado de su argumento, con un sólido y jugoso conocimiento y aplicación de los parámetros del género y las dosis justas de desmitificaciónClint Eastwood es objeto de chascarrillos, para el mercado español queda la involuntaria aparición del rey en un anuncio de Bourbon-, además de la recia dirección de Grünberg en el apartado técnico, del carisma implacable de Gibson haciendo de chulo de fácil empatía -su papel estrella, con el que goza a sus anchas sin meterse donde no sabe- y de un nivel interpretativo general más que decente, constituido por el trabajo de unos muy competentes secundarios.

            Porque Vacaciones en el infierno no es Shakespeare, no pretende y ni siquiera el guion se preocupa demasiado por su consistencia; pero qué significa eso al lado de pasar un buen rato con el viejo Mel, como en los buenos tiempos de ambos. Que es lo que cuenta, al fin y al cabo.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

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6 comentarios to “Vacaciones en el infierno”

  1. adrián esbilla 13 marzo, 2013 a 16:46 #

    La verdadera serie b está aquí.
    Además es una versión libre del Parker de Richard Stark de lo más salerosa.

    • elcriticoabulico 13 marzo, 2013 a 17:31 #

      Pues mira, no lo había pensado pero sí puede ser un Parker un tanto desmitificado. Es un papel que le va mucho al estilo de Gibson, y él lo sabe (no por nada es guionista en esta). De hecho, ya había acometido ese personaje de Parker en Payback, que ya te leí por ahí alguna vez que tuviste que hacer muchas ganas para verla y al final no te gustó.
      A mí me pareció una película muy resultona, como puse por aquí aunque, eso sí, yo vi la versión de los productores, no la del director. El caso es que un día cayó en mis manos el final original de Helgeland y no le encontraba demasiado sentido.

      • adrián esbilla 13 marzo, 2013 a 20:05 #

        En cierto modo este es el Parker que Gibson quiso hacer y no le salió. Es muy pulp, muy cafre y muy desvergonzada. Además está estupendamente rodada.
        Con permiso: http://esbilla.wordpress.com/2013/02/05/la-vieja-escuela-get-the-gringo-serie-b-autentica-o-el-cine-que-pasa-mientras-miramos-en-otra-direccion/

      • elcriticoabulico 13 marzo, 2013 a 20:39 #

        Yo me lo pasé estupendamente viéndola. Sana intrascendencia, feroz contundencia, ritmo férreo y calidad de dirección (aparte del talento de Grünberg, imagino que el bueno de Mel metería mano en su producto), y más raro, de interpretación, porque incluso los secundarios están magníficos. Como comentas, ni hace apología de su condición, ni cae en la indulgencia: ve lo que tiene, lo que puede aspirar a ser, y trata de sacar el mejor partido.
        Sí, es desvergonzada, pero también muy respetuosa.

  2. plared 15 marzo, 2013 a 12:12 #

    Pues suena bien en tu critica, la apunto y le echare un vistazo

    • elcriticoabulico 15 marzo, 2013 a 17:40 #

      Ya te digo, no pasará a los anales del cine, pero echas un rato bien entretenido con ella. Ya me contarás, si te decides.

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