El puente

12 Mar

“La vida es cruel. Nacer, existir, desaparecer, siempre la cuestión de la muerte. Que sea la enfermedad, a consecuencia de un accidente o en la guerra no cambia nada. En cuanto a los que sufren por la guerra, pueden encontrar un consuelo pensando que si se consiente su sacrificio es para asegurar el porvenir del pueblo del que forman parte.”

Adolf Hitler

 

 

El puente

 

El puente

Año: 1959.

Director: Bernhard Wicki.

Reparto: Folker Bohnet, Fritz Wepper, Michael Hinz, Frank Glaubrecht, Karl Michael Balzer, Volker Lechtenbrick, Günther Hoffman.

Tráiler

 

 

            En 1959, casi quince años después de su finalización, el cine alemán se atrevía a volver la vista atrás hacia un horror propio, hacia la vergüenza innombrable de la Segunda Guerra Mundial. Hasta el neorrealismo italiano con Alemania, año cero e incluso Hollywood con Tiempo de amar, tiempo de morir – esta última construida, todo sea dicho, sobre el sustrato literario ofrecido por la novela homónima del germano Erich Maria Remarque– se habían atrevido a mostrar a los ciudadanos y combatientes alemanes como seres humanos, como otras víctimas de la sinrazón.

Sería entonces el actor, guionista y director austriaco Bernhard Wicki quien, tomando como punto de partida el libro del periodista Manfred Gregor, basado en hechos reales y publicado el año anterior, fundaría con El puente la piedra angular del revisionismo histórico de la Segunda Guerra Mundial en el cine alemán.

            El puente parte de una visión fuertemente autocrítica y nada complaciente de esa sociedad alemana de las postrimerías del conflicto, cuando el hedor de la derrota y la desesperación inundaba un Tercer Reich sumido en el caos, la confusión y la paranoia, traducidos en una rabia desorientada, violenta y agónica.

Un ambiente pestífero en el que la Alemania sicótica e hiperbelicista del descompuesto régimen nazi procedía, sumido en los estertores de una vorágine agresiva, absurda y arbitraria, a ofrecer su último sacrificio a los dioses de la guerra: los propios alemanes, en especial aquellos que encarnaban el indispensable futuro en la posguerra; los jóvenes.

             Trazando un marco paralelo al clásico Sin novedad en el frente -ambientado por su parte en la Primera Guerra Mundial-, El puente mezcla la temática costumbrista con la estrictamente bélica para centrar su mirada en un grupo de adolescentes de un pequeño pueblo alemán encerrado en las proximidades de la línea de fuego a causa de los avatares de una contienda irremisiblemente perdida.

Sin hacer uso de efectismos ni recurrir a la espectacularidad –el presupuesto también obliga-, Wicki describe la crudeza y el sinsentido total que rodea la caída de los dioses del nazismo, sus estandartes, símbolos y consignas, desde el nivel del ciudadano común, cimiento y herramienta, consciente o no, sobre el que se asientan y expanden los imperios y los lejanos y etéreos ideales de la alta política.

Así, aparecen en pantalla una variada gama de tipos y actitudes humanas que sirven para retratar con vívida verosimilitud la situación social del momento: el pueblo llano exhausto por los sacrificios materiales y humanos, los últimos cuerdos aterrados por ese monstruo de voracidad que no cesa, la acomodada clase militar dirigente alejada de toda realidad y sentido común, los veteranos prosaicos y desengañados con la supervivencia como única motivación y fin, los jerifaltes en cobarde retirada tras su desmedida y consentida depredación moral, material y sexual,…

Un contexto humano en el que sobresalen como desgraciados protagonistas los jóvenes, inconscientes y crédulos, condenados por su impetuosidad natural, por la educación familiar e institucional, por las mentiras de la propaganda destinada a seducir a los indefensos, por el delirante ambiente y por las desesperadas -y por tanto irracionales- circunstancias.

             La fingida defensa de un puente sin importancia en un pueblo sin nombre por unos chiquillos que el día anterior calzaban pantalón corto resume, de este modo, la estupidez más absoluta de la guerra, condenando a sus imberbes guardianes a la tragedia por el encadenamiento de una lamentable chapuza tras otra, pavoroso engrudo que amalgama ese cúmulo de execrables herencias recibidas de parte de una sociedad enferma de locura.

             Destaca como mayor virtud de El puente la creíble, densa e irrespirable atmósfera que envuelve la vida cotidiana y el posterior reclutamiento de los muchachos. Más discutible es, a mi parecer, que el vehículo para expresar el ridículo de la guerra sea una hazaña militar en toda regla, rodada con evidentes limitaciones de medios pero con un logrado, contradictorio y contraproducente espíritu épico, por muy desapercibida que se quiera presentar en los títulos finales y por paradójicamente habitual que sea este recurso dentro de un subgénero denominado, muchas veces no se sabe si por azar, ‘antibélico’.

             Y es que no es casual que Wicki fuera el director elegido para rodar la parte alemana de la superproducción El día más largo, pura epopeya marcial.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 7.

4 comentarios to “El puente”

  1. Dessjuest 13 marzo, 2013 a 13:01 #

    Para mí es un peliculón con mayúsculas, una gran peli costumbrista en su primera mitad y una correcta cinta bélica en su segunda, cierto es que si esta última parte la hubieran aligerado el conjunto hubiera ganado mucho, pero aun así la considero eso, una gran peli.

    Eso sí, no la veo tan crítica con el nazismo sino más bien eso, costumbrista, abrir los ojos del mundo a la Alemania profunda, a la Alemania de gente que se conformaba con sobrevivir, a ponernos en unas circunstancias distintas a las que normalmente nos pone el cine cuando hablamos de la segunda guerra mundial, quizá por eso la peli arrastre también cierta polémica.

    Gran crónica muchacho, estás que te sales, hay periódicos en los que los que escriben sobre cine no te llegan ni a la suela de los zapatos.

    • elcriticoabulico 13 marzo, 2013 a 15:20 #

      Pues muchas gracias Dessjuest, ya quisiera uno la suerte de trabajar de esto en un periódico… Pero a lo que vamos: El puente es una película impecable a excepción de que esa elección de querer ser antibélica siendo bélica. Aunque es una cuestión de concepto, porque la realización en ese trozo bélico posee un poder innegable (que, en este caso, sería contraproducente, en mi opinión).
      En cualquier caso, es una película más que recomendable.

      • Dessjuest 13 marzo, 2013 a 16:33 #

        Yo leo todos los días la crítica de El Correo y no hay color, claro, que tampoco soy objetivo, eso sí, si algún día logras currar de eso no te olvides de meter de vez en cuando una referencia a “The Wire”, aunque no venga a cuento 😀

        • elcriticoabulico 13 marzo, 2013 a 17:15 #

          La mención a The Wire va por descontado, por supuesto. Es inevitable, todos los dilemas morales de la sociedad contemporánea aparecen en ella.

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