Los hombres que miraban fijamente a las cabras

19 Feb

“Inteligencia militar es una contradicción de términos.”

Groucho Marx

 

 

Los hombres que miraban fijamente a las cabras

 

Los hombres que miraban fijamente a las cabras

Año: 2009.

Director: Grant Heslov.

Reparto: Ewan McGregor, George Clooney, Jeff Bridges, Kevin Spacey, Stephen Lang.

Tráiler

 

 

           Cuando la realidad supera a la ficción es difícil que la ficción funcione adecuadamente como tal.

Los descabellados experimentos llevados a cabo por el ejército de los Estados Unidos, encabezados por la Darpa (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), son uno de estos signos inequívocos de que el hombre está aún lejos de poder considerarse a sí mismo un ser racional.

Porque cómo puede aspirar a tal calificativo algo que permite la existencia de un aparato militar que pretende crear armas como la bomba gay –capaz de abocar a sus víctimas a una homosexualidad desenfrenada- o que, como cualquier estrato social, está tan embadurnado y alucinado por la cultura popular como para emplear La Guerra de las Galaxias como inspiración para desarrollar un desopilante dispositivo táctico antimisiles.

No en vano, Barack Obama rechazó hace escaso tiempo la propuesta ciudadana, elevada mediante miles de firmas a la Casa Blanca, de construir la Estrella de la Muerte.

             Esta aterradora estupidez, enquistada en uno de los más poderosos y letales organismos del mundo, es el punto de partida –y una vez vista, también de final- de Los hombres que miraban fijamente a las cabras, película centrada en los avatares pasados y presentes de una división de parapsicología del ejército estadounidense -más real de lo que uno podría pensar, tal y como advierte el filme- caída en desgracia por el propio peso de su antibelicismo y con sus escasos e idealistas popes relegados a la marginalidad e incomprensión o a trabajos degradantes en ese lado oscuro de la fuerza –se incide con insistencia en esa risible terminología de La Guerra de las Galaxias, lo que se extiende al irónico protagonismo de Ewan McGregor, encarnación en su día de Obi-Wan Kenobi-, el mismo que precisamente pretendían derrotar.

             Se trata pues de una comedia que coquetea con el absurdo y el surrealismo y que desprende un aroma similar al de los productos de Joel y Ethan Coen -quienes cabe decir que no se manejan especialmente bien en la comedia pura, a excepción de la gloriosa El gran Lebowski-, compartiendo incluso insignes colaboradores de los hermanos como George Clooney o Jeff Bridges, quien, como con su legendario Nota, se encarga de dar vida a un hippie fuera de su elemento.

Aunque, como decíamos en la entradilla, la absoluta marcianada que supone su material de base influye de manera decisiva en el fracaso de una cinta que acusa la falta de todo sentido del delirio, a la que un inconveniente pudor conduce a intentar ser simplemente simpática y ocurrente pero que, sin embargo, no hace sino que resulte en cambio fláccida, gris y bobalicona.

            Grant Heslov, actor de segunda fila y director más que ocasional, parece haber descubierto un rico filón en el libro de Jon Roston -recopilación de las investigaciones del autor sobre personalidades y experimentos reales del ejército-, pero no dispone de las herramientas ni de la habilidad adecuada para explotarlo en condiciones, aparte de un lujoso y talentudo reparto.

El romo guion de Peter Straughan no consigue sacar punta a ese mencionado absurdo que impregna toda la cuestión, limitándose a ofrecer unas cuantas gracias blanditas, carentes de acidez, mordiente o carisma, muchas de ellas ya implícitas en el tema y con tendencia por ello a caer en la redundancia.

Al mismo tiempo, también es incapaz de exprimir la dolorosa seriedad del trasfondo: ese mencionado lado oscuro –las cobayas humanas, la tortura sádica, inventiva y sistemática con fines más que cuestionables-, la instrumentalización perversa de cualquier iniciativa de bondad, el inapelable destino de decepción del idealista en un mundo cruel en el que no tiene cabida y, en un plano más terrenal, la dificultad de toda persona para encontrar o llevar a cabo el camino de su propia vida.

            Es revelador el hecho de que el que suscribe no recordase haberla visto ya y que cayese en la cuenta de ello solo a causa de un par de imágenes del todo intrascendentes.

Desaprovechada, decepcionante.

 

Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 4,5.

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2 comentarios to “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”

  1. Dessjuest 19 febrero, 2013 a 23:55 #

    Pues absolutamente de acuerdo contigo, fíjate que la tenía olvidada por completo y no hace tanto que la he visto, decepcionante, alguna escena suelta con cierta gracia, pero en conjunto un truñaco de los gordos.

    • elcriticoabulico 20 febrero, 2013 a 17:33 #

      Es una lástima, porque el material de base daba de sí. Si lo hubiera cogido otras manos…

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