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Río Bravo

17 Feb

“No creo que sea un buen sheriff un tipo que corre como un pollo sin cabeza pidiendo ayuda para que, al final, su esposa cuáquera tenga que ser quien le salve.”

Howard Hawks.

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Río Bravo

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Río Bravo

Año: 1959.

Director: Howard Hawks.

Reparto: John Wayne, Dean Martin, Angie Dickinson, Walter Brennan, Ricky Nelson, John Russell, Pedro González González, Claude Akins, Ward Bond.

Tráiler

 

            John Wayne no se lo podía creer. Atónito, no encontraba explicación a por qué en la película que estaba viendo, el sheriff de un pequeño villorrio corría desesperado por las calles del pueblo ante la inminencia de su enfrentamiento a mediodía contra una peligrosa banda de malhechores, rogando ayuda entre todos sus convecinos sin encontrar respuesta alguna. Como una nenaza.

Sin embargo, John Wayne no terminó de salir de su asombro después de ver que semejante patraña, titulada Solo ante el peligro y protagonizada por otro de los hombres del ala conservadora de la industria como Gary Cooper pese a tratarse de una evidente alegoría del Macarthismo por parte del guionista Carl Foreman -sospechoso de comunismo y exiliado durante la Caza de brujas en Hollywood-, se convertía al instante en abanderada del western psicológico y en un aclamado clásico del género, galardonado con cuatro premios de la Academia.

Wayne, airado, decide de este modo pasar a la acción, como debe ser, y telefonear a un fiel amigo suyo, el director Howard Hawks -con quien había entregado un western como Dios manda, Río rojo-, el cual tampoco podía comprender la adoración que había suscitado entre el público y la crítica el cobarde sheriff de Hardleyville.

             Es entonces cuando surge el segundo capítulo de la denominada trilogía de los ríos de Howard Haws, Río Bravo, una película en la que el sheriff, enfrentado al omnímodo cacique de un pueblo aislado, no solo decide confiar únicamente en la fuerza su coraje, impulsada (o mermada) por sus fieles ayudantes -un borracho y un viejo lisiado-, sino que incluso rechazará cualquier propuesta de ayuda externa. Toda una respuesta directa y contundente, como un gancho a la mandíbula, a la vergüenza vertida por Solo ante el peligro.

             Dejando un tanto de lado su carácter de reacción soliviantada frente a una obra ‘antiamericana’, Río Bravo es un western notable por sí mismo, que conjuga buena parte de las habilidades de Hawks en la realización, envuelta en una poderosa aura lírica melancólica y homérica y rodeada de un reparto sólido como pocos, con John Wayne al frente como héroe pétreo y secundado por tipos del talento de Dean Martin -excelente a la hora de capturar las dobleces de su machacado personaje, con necesidad casi fisiológica de redención-, un clásico inagotable del género como Walter Brennan, o la chispeante belleza de sonrisa irregular y cintura de avispa de Angie Dickinson.

             Presentados en una sola escena a fuerza de imágenes y hechos, prescindiendo incluso de diálogo, son personajes en llaga viva, desde Wayne, antiguo pistolero a sueldo convertido en sheriff por un desarraigo absoluto e incurable –ni siquiera posee casa propia en el pueblo, se aloja en una habitación de hotel-; hasta sus acompañantes, uno al que la sombra de una mala mujer le ha dejado en herencia dos largos años de penitencia alcohólica, y otro al que se le ha arrebatado todo por el simple capricho de un latifundista dedicado a gobernar a su antojo por medio del dólar, auténtica fuerza corruptora de la justicia, la moral y el futuro, en definitiva, de este mínimo y destartalado enclave fronterizo.

             Río Bravo presenta así la tragedia del enfrentamiento a pecho descubierto contra la injusticia –a pesar del miedo a ello, que existe pero se sobrelleva con dignidad-, una batalla que llama a la épica –el enemigo no deja de atormentar a los valerosos protagonistas haciendo sonar Deguello, la canción que el ejército mexicano empleó en el asedio a El Álamo-, pero que, sin embargo, ahoga en buena medida a la misma a causa de un metraje excesivo, sobre todo por la parte de una improbable y apurada relación amorosa entre el crepuscular y taciturno sheriff y la misteriosa, hastiada y joven forastera, iguales en su carencia de verdaderas raíces.

A ello se suman también detalles más específicos –y menos relevantes, por su peso total en celuloide- como, entre otros, el metraje concedido al lucimiento musical de sus actores cantantes, Dean Martin y el Ricky Nelson –defendiendo un personaje juvenil que, no obstante, sobresale de la media por su construcción, alejada de estereotipos-.

             Y es que dentro de sus numerosas virtudes –esa grandilocuencia épica, sus personajes desgarrados, los duelos interpretativos, la imponente y vibrante puesta en escena de Hawks-, Río Bravo acaba dando la sensación de estar un tanto estirada.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 7,5.

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