Hardcore: Un mundo oculto

13 Feb

“Cuando uno crece en un entorno católico, se cría en la inocencia que transmiten las enseñanzas de Cristo. En el fondo se desea creer que las personas no son nada más que bondad, pero la realidad acaba imponiéndose sobre ese deseo.”

Martin Scorsese

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Hardcore: Un mundo oculto

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Hardcore, un mundo oculto

Año: 1979.

Director: Paul Schrader.

Reparto: George C. Scott, Season Hubley, Peter Boyle, Dick Sargent, Gary Graham, Marc AlaimoIlah Davis.

Tráiler

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             En la década en la que los vigilantes del ojo por ojo y diente por diente dominaban la Tierra, Paul Schrader, ávido rastreador de submundos viciados y malsanos, entusiasta experimentador de los contrastes entre espiritualidad religiosa y corrupción física, procedía una vez más, como antes había hecho desde la escritura en la icónica Taxi Driver –Travis Bickle no era sino otro puritano en guerra contra la decadencia moral de Occidente-, a ofrecer su personal e intransferible punto de vista de la naturaleza y los dilemas morales de la violencia con Hardcore: Un mundo oculto, ahora también metido en tareas de dirección.

             Los títulos de crédito ya anuncian el choque abrupto que se producirá entre dos universos antitéticos: postales idílicas y navideñas de una comunidad temerosa de Dios –los rigurosos calvinistas de Grand Rapids, Michigan, ciudad natal y contexto vital del propio cineasta-, rotas por la intromisión de una grafía angulosa que se impregna progresivamente de un hiriente rojo sangre.

Un mismo contraste que se extiende a la presentación del argumento de un drama con rasgos de thriller que, como la citada obra de Scorsese, será desalentadoramente nocturno, urbano, con las verosímiles miserias de la condición humana expuestas en carne viva, sangrantes.

             Si en El justiciero de la ciudad Charles Bronson había tenido que despertar de golpe de sus beatíficos ideales de izquierda a causa de la violación de su hija y el asesinato de su mujer, es aquí el imponente George C. Scott –nada menos que el general Patton-, padre abnegado, pilar de la comunidad y fiel sirviente de Dios, quien sufrirá por su parte un conflicto entre los preceptos de su fe y los impulsos de violencia dictados por su instinto después de ver aterrado e impotente cómo su hija, el sol que calienta el otoño de su vida solitaria y devota, desaparece en la pecaminosa California dejando tras de sí un inquietante encuentro amoroso como único rastro.

Los cimientos sobre los que se ha construido toda su existencia se desmoronan en una crisis de fe. Un descenso –o peregrinación, si se prefiere- a los infiernos –en el agujero más profundo de la trama se hallará un individuo apodado ‘Ratán’, nombre con obvias similitudes con Satán- en los que un padre coraje se sumerge hasta el cuello en el pestilente lodo del submundo de la pornografía de todo pelaje de California.

El despertar de un sueño idílico a la pesadilla de la realidad de una sociedad enferma y amoral. La América de las dos caras opuestas pero gemelas, conectadas la una a la otra por extremos comunicantes.

             Schrader adhiere al espectador a la piel cada vez más mugrienta y pegajosa de Scott en un viaje que no persigue mostrar el sacrificio personal de un hombre y la expiación por la sangre de un destino que se supone ya escrito, sino desarmar paulatinamente, con precisión y sin alardes enfáticos, las claves de un personaje que simboliza el poder de castración mental y emocional de la religión.

Para ello, el realizador conduce con mano de hierro y guante de seda al incauto y obtuso calvinista hasta un desenlace de brutal significado, continuación lógica de una escena en la que ese amoroso y pío ciudadano común se ha transformado ya en una alimaña con sed de sangre, con el rostro desencajado y cegado por la venganza cruenta como exclusiva prioridad, inscrito en una atmósfera inundada de colores alucinados, movimientos a cámara lenta que subrayan la irracionalidad del momento y un registro sonoro sordo, terrible y atronador al mismo tiempo.

            Tal vez se puede acusar a Schrader de recaer en su querencia a sobredimensionar la parte de crónica negra del filme, pero lo cierto es que sabe a la perfección cuándo y cómo poner el dedo en la llaga. Ejemplo de ello es la manera de expresar, sotto voce y casi de pasada -y por ello de manera aún más dolorosa-, que el personaje más trágico de la película acaba siendo, sin remedio, quien estaba predestinado a ello, quien no merecía la tortura vana de ilusionarse con una pequeña luz de esperanza.

Firme, agresiva y contundente, como un puñetazo al estómago.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

7 comentarios to “Hardcore: Un mundo oculto”

  1. Nervous Breakdown 9 julio, 2015 a 01:47 #

    Puñetazo en el estómago el que me has metido tu a mí con esta pedante e insustancial crítica. Sigo sin saber nada de la película, solo veo a un tío que me dice “Mira lo bien que escribo sobre cine”… y ya.

    • elcriticoabulico 9 julio, 2015 a 15:21 #

      ¡Pues perdona por el puñetazo, hombre! Yo creo que sí aporto algún argumento en el artículo, como por ejemplo que ofrece un abrupto contraste entre la moral puritana del protagonista y el mundo real que le rodea, que crea una atmósfera oscura y nocturna que le sienta muy bien a este conflicto, y que el camino que sigue el protagonista hacia este infierno en la Tierra está muy bien trazado, se desarrolla con fuerza y tiene una crueldad devastadora. En fin, lamento haberme explicado mal, pero tampoco era para perder los nervios, caramba.

      Un saludo.

  2. Deckard 21 agosto, 2019 a 02:16 #

    Vaya, Víctor. Tienes enemigos! Que envidia me das! El tal Nervous Breakdown, no será, acaso del Madrid? Porque no veo otro motivo más para zurrarte (tu reseña es casi impecable). Desde que este tipo te escribió así, como desairado, supongo que tu vida habrá sido mucho más interesante, por esa máxima de Hitchcock de que cuando más convincente sea el villano mejor será la película. Aunque este tiene pinta de diablillo, si se pone así por un mero comentario sobre cine. Pero, nunca se sabe, a lo mejor tu vida se ve de repente inmersa en una trepidante espiral de acontecimientos y acabas junto con la chica teniendo que desactivar una bomba o algo así (recuerda: si tienes que hacerlo, corta el cable verde, el amarillo o el azul, nunca, repito, NUNCA, el rojo, entendido? . Y otra cosa. Espera siempre a hacerlo cuando el temporizador marque el último segundo, para que cuando lo tengas que contar la cosilla tenga más suspense….)

    En cuanto a la película, decir que no has mencionado (no se si lo sabías) que “Hardcore”
    pretende ser una transposición contemporánea de “Centauros del desierto” de John Ford. A Schrader y Scorsese les encantaba esa película y no sólo se nota aquí sino también en “Taxi Driver” (aquí John Wayne sería el padre, Natalie Wood la hija fugada, y los indios serían los proxenetas. En la de Scorsese Travis Bickle sería John Wayne, Jodie Foster Natalie Wood y Harvey Keitel, el indio Cicatriz y todos los arrabales de Nueva York, ejercerian la función de los pervertidos indios, en la bajada a los infierno de Travis)

    Me extraña que no lo supieras porque eres bastante fan de Taxi Driver (tanto que tienes la foto de Travis en tu perfil)….

    A mi juicio “Hardcore” es una obra bastante respetable, y la transposición esta bien lograda. Es una película oscura, narrada con buen tino y tiene una dimensión moral atípica en el cine contemporáneo. No me extraña que a Schrader le gustará tanto la película de Ford, porque el también debería de tener una cierta sensación de desarraigo con respecto al mundo urbano moderno. Hay que recordar que su padre, su hermano y el vivían en una comunidad calvinista ultraconservadora de la propia Grand Rapids en Michigan, Y que Schrader no vio una película en un cine hasta que tuvo 24 años. Algo de esa mirada virginal y sorprendida, algo de medrosa y aterrorizada perpleja sorpresa, como consecuencia de esa visión sorprendida ante ese mundo hostil, sabe captarlas su cámara en “Un mundo oculto”

    Sin nada más que añadir, un saludo.

    • elcriticoabulico 21 agosto, 2019 a 12:49 #

      Sí, algo leí por ahí sobre la relación de Centauros del desierto con varias obras de Schrader, sobre todo estas dos (que una me gusta bastante y una es uan película decisiva en mi vida cinéfila). Schrader en forma, concentrado, es una joya.
      Sobre el comentario de Nervous Breakdown, pues hombre, solo faltaba que no se pudiera criticar al tío que critica. Siempre me ha resultado paradójico los críticos que se calientan cuando se topan con un contracrítico respondón.
      ¡Un saludo, Deckard!

      • Deckard 21 agosto, 2019 a 13:33 #

        Estoy de acuerdo. Schrader es un tipo interesante. Y cuando da en el clavo es una personalidad cinematográfica muy notable (a mi juicio sobre todo con Hardcore y Aflicción). Pero también está muy pero que muy bien su ópera prima: “Blue Collar” Resulta increíble que en un mundo occidental moderno tan asolado por la desindustrializacion, la precarizacion de la mano de obra, la crisis económica generalizada y el paro crónico, esta película no tenga más defensores no sólo entre la crítica internacional sino entre todos aquellos que tengan inquietudes sociológicas. Schrader demostró ahí tener una meritoria y encomiable sensibilidad social….

        Pero veo que, o no la has visto, o no la has comentado. Y más grave todavía, te pasa lo mismo con “Mishima” Una obra nada desdeñable de Schrader, que, por si fuera poco, además estaba producida por sus amigos Francis Ford Coppola y por George Lucas. Y además con música del gran Philip Glass. Pero lo que hace imperdonable que no hayas visto esta última película, es que narra las peripecias vitales de Yukio Mishima, el gran escritor japonés, un personaje más John Milius que tu propio adorado John Milius….. Víctor, eso es imperdonable. Te vas a pudrir en el Averno cinematográfico. Como penitencia te vas a pasar toda una eternidad en el noveno círculo del Purgatorio de Dante viendo en sesión continua e ininterrumpida la filmografia completa de Michael Bay…..

        Tienes que rellenar esa laguna cuanto antes mejor. Ya estás tardando.

        Un saludo.

        • elcriticoabulico 22 agosto, 2019 a 12:52 #

          Me dan una pereza terrible las películas biográficas, pero haré un esfuerzo… No vaya a ser que tenga que ver Transformers en bucle.

          • Deckard 22 agosto, 2019 a 13:22 #

            Ja, ja, ja. !Ya sabía yo que eso de Michael Bay era un elemento más disuasorio que lo de un bañito en la bañera de Intxaurrondo! (lo de los GAL, por si no sabes de lo que hablo….) Animo. “Mishima” no está tan mal. La vi hace tiempo, pero si eres fan de Schrader seguro que te aporta alguna clave interesante….

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