Django desencadenado

10 Feb

“Verdaderamente pienso que uno de mis fuertes es la narración de historias.”

Quentin Tarantino

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Django desencadenado

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Django desencadenado

Año: 2012.

Director: Quentin Tarantino.

Reparto: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson.

Tráiler

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            Cabe decir que, después de las últimas experiencias compartidas, uno se acerca ya a Tarantino con cierta reserva. Queda el recuerdo de un director capaz de entregar obras rabiosamente frescas, estimulantes e ingeniosas llevando la remezcla a una dimensión inequívocamente personal y del todo diferente, la perfección a la hora de imitar y embellecer caligrafías ajenas para escribir una creación insólita e inimitable.

Pero, al mismo tiempo, permanece la más reciente imagen de un niño grande entregado a la fabricación caprichosa de sus propios juguetes, un adolescente onanista, pesado y consentido al que se le han de reír las gracias y que, francamente, dan ganas de mandarle a casa y que le aguante su madre.

            Es desde esa consideración ambivalente, aún esperanzada pero sin concesiones a la hora de acercarse a él con una mirada crítica, desde la que uno se disponía a abordar el nuevo trabajo del popular realizador, Django desencadenado, homenaje afectuoso a uno de sus géneros predilectos, el spaghetti western, a su vez mitad parodia desenfadada, mitad sentido y desopilante calco de uno de los grandes espacios del cine, el western.

            Y, de manera inesperada, Tarantino consigue devolver la ilusión al incrédulo con un comienzo soberbio, desplegando ante sus ojos una película entretenida, sugerente y muy bien realizada. Todo funciona.

Convence, engancha y divierte la simpática relación entre los carismáticos y especiales personajes, con ese pulcro y sangrientamente eficaz cazarrecompensas germano en el que Christoph Waltz vuelve a deslumbrar –contrastes que parecen un vuelta de hoja a su Hans Landa de Malditos bastardos– y un héroe negro sacado de la blackxploitation, de rotunda presencia, acciones contundentes y modales altivos en el que Jamie Foxx, sin ser un actor especialmente dotado, cumple de sobra haciéndolo suyo por completo.

La película consigue mantener entregar un entonado ritmo del relato compensando la verborrea característica de su director y guionista, la vertiginosidad arrolladora y ocurrente de las secuencias de acción y el excelente rendimiento de una puesta en escena que, como las grandes cintas del western, sabe cómo sacar provecho al sobrecogedor escenario natural de la América indómita.

Un perfecto equilibrio que se extiende a la combinación de una trama cuidada y chispeante y la voluntad de resultar un eficaz vehículo de diversión. Dentro de esta idea, la recuperación del mejor sentido del humor de Tarantino, siempre de agradecer en una obra de semejante pelaje, queda cristalizada en uno de los momentos más descacharrantes de toda su trayectoria, como es la lamentable intervención de ese proto-Ku Klux Klan que bien podrían haber rubricado, como señalaba un amigo, los Monty Phyton en buena forma.

            Un disfrute total excepcionalmente planificado y con una ejecución majestuosa, en la que el cineasta de Knoxville sabe cómo pasar desapercibido cediendo el debido protagonismo a su película por medio de una realización que se podría calificar incluso de sobria, sin que esto reste poder o impacto alguno a una estilización visual digna de un maestro, sin estridencias estéticas o temáticas que busquen llamar egoístamente la atención más allá de cierto énfasis cruento en el uso del arma de fuego, aderezando el conjunto con una ajustada y atractiva selección musical marca de la casa y agregando sus consabidos e innegociables guiños cinéfilos sin ahogar ni entorpecer gratuitamente la narración.

             Tarantino se reprime y así consigue sacar a relucir por completo su inmenso potencial como cineasta. Hasta que se harta y lo que podría haber sido una de sus mejores citas queda finalmente en una película notable a secas.

En cierto momento, comienzan a surgir peros, en su mayor parte producto de estrambotes poco controlados.

Aparece el personaje de Samuel L. Jackson, el reverso tenebroso del Tío Tom, un negro doméstico más cruel con los de su raza que los propios caciques esclavistas blancos. Podría ser una gran intervención que elevase más aún la altura del filme, pero un par de vueltas de tuerca de más hacen que el esperpento, en vez de actuar a la perfección asimilando el odio necesario de la platea merced también a la siempre concentrada interpretación de Jackson, caiga un tanto en el exceso, dé incluso la sensación de resultar un tanto impostado en la película y llegue a fatigar.

Por su parte, al llegar a la plantación de Candyland, gobernada por el interesante Calvin Candy compuesto por Leonardo DiCaprio, el hasta entonces férreo pulso se va oxidando poco a poco, lo que ya queda patente a partir de un monólogo sobre la frenología estirado en demasía pese a la impactante y comentada conclusión que le imprime DiCaprio, todo intensidad.

Tal vez para ofrecer un punto de contraste, Tarantino desata a continuación una desmesurada orgía de tiros y hemoglobina, irritante por fuera de lugar, por mucha firma violenta de su director que sea, y que no hace sino confirmar que Django desencadenado es un filme que va de más a menos, dilapidando a marchas forzadas y de manera irreparable las virtudes de su primera mitad.

            No ocurre como en Malditos bastardos, en la que uno terminaba por caer en la indiferencia, sino que la irregularidad global de Django desencadenado provoca una desazón inconsolable por lo que pudo haber sido y finalmente es: una cinta muy disfrutable pero a la que no se ha sabido exprimir del todo, hasta la última y sabrosa gota.

 

Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 7,5.

12 comentarios to “Django desencadenado”

  1. Jedy mi Padawan esta de acuerdo contigo 10 febrero, 2013 a 21:57 #

    Eres un poquito cruel, a caso no te divertiste??? no te reíste??? no disfrutaste como un niño???
    Yo incluso recuerdo parte de los diálogos y lo que no me gustó, pues lo olvidé, así de fácil; no me gusta recrearme en las partes malas porque disfruto menos la película, recuerda: “nadie es perfecto”.

    Disfruta de las pequeñas ironías de la peli y sonrie cuando las recuerdes, te aviso, hacer esto es adictivo y hace que el cine te gusté aun más.

    Ya me contaras si lo pruebas y venga recomiéndame un par de pelis facilitas que estoy algo seca y me estoy dedicando a las series (tb facilitas, por supuesto;))

    • elcriticoabulico 10 febrero, 2013 a 23:55 #

      Pues mira, justo he intentado dejar un comentario en tu blog al respecto, pero no sé por qué no se me quedaba grabado (¡censura!). El caso es que decía algo así como que me lo estaba pasando como un enano y la película me tenía atrapado, pero en cierto momento Tarantino pierde el hilo, se le va de las manos y, francamente, hacia el final no me acaba de hacer mucha gracia. Lo que realmente penaliza a la película es la sensación de lástima que produce que Django desencadenado podría haber entrado entre las grandes de Tarantino y al final se queda en una peli que se disfruta y poco más.
      Recomendaciones: a alguien que me echó tanto la bronca porque no me gustara la de Lars y una chica de verdad, yo creo que debería gustarle otra peli de amor bastante ‘especial’ y muy simpática: Wristcutters, A Love Story.
      También se me ocurrió pensar en su día que a alguien tan fan del cine de acción un superthriller como The Yellow Sea le podría resultar interesante. Tiene un pelín de enrevesamiento porque a ratos funciona con tres tramas cruzadas, pero está escrita de manera muy inteligente y se sigue bien. Claro, que también tienes que tolerar las pelis coreanas, que a no todo el mundo le hacen gracia. Aunque si te da temor el posible ritmo lento tan típico de cine asiático no te preocupes; ésta no echa el freno ni para respirar.

      • Jedy mi Padawan esta de acuerdo contigo 12 febrero, 2013 a 11:52 #

        gracias por tus recomendaciones las apuntaré y vale justo al final cuando le da por hacer el cameo se le va un poco la pinza pero se lo paso.
        A mi Django no me da ninguna pena, al fin y al cabo es un personaje vengativo que se cree con el derecho a matar por ser cazarrecompensas (o sea por la pasta) y esta dispuesto a matar a un padre delante de su hijo, no no me da ninguna pena.

        El cine asiático me suele gustar, ya te contaré.

        • elcriticoabulico 12 febrero, 2013 a 13:15 #

          Lo de la pena iba más por Django, la peli, que por Django, el personaje, que sí, es un cabroncete que disfruta matando blancos con justificación vengativa o laboral. El propio Jamie Foxx disfrutó mucho con este aspecto del papel, según comentaba.

  2. El Tusos 11 febrero, 2013 a 17:33 #

    No me parece la mejor de sus películas, pero creo que es muy difícil que a alguien no le pueda gustar ni un poco esta película hecha para todos menos para el decoroso Spike Lee y, bueno, Reservoir Dogs o Pulp Fiction son, como diría Jules Winnfield: “No son el mismo jodido juego. No son la misma liga. ¡Ni siquiera es el mismo deporte!”. Al menos el nivel de entretenimiento está bastante equilibrado a lo largo de la película cosa que en los Bastardos no ocurría.
    Desde luego agrupa los puntos fuertes tarantinianos (diálogos, actores, banda sonora…), uno de los momentos más cómicos que recuerdo últimamente con esa radiografía paleta del KKK, a ese actorazo raro y diferente que es C. Waltz e, incluso, a un DiCaprio que sorprende y no frunce mucho el ceño. En cuanto al papel de Samuel L. Jackson quizá sí es un poco excesivo, pero no inadecuado. Es decir, pocas veces se ve en pantalla un protagonista negro y su cruel y también negra némesis.
    Como crítica, lo que dices, esas escenas sobradas de hemoglobina que serían más originales/graciosas si no la hubiésemos visto ya en versión samurái en Kill Bill. Y quizá se podía haber trabajado un poco más el final. No es que desencante ni mucho menos, pero joder, un tío tan enrevesado haciendo guiones, planos y torturas, bien podría haber logrado una última escena magnífica y a mi ver fácil de conseguir por el contexto no explotado actualmente de la película.

    • elcriticoabulico 11 febrero, 2013 a 17:59 #

      A ver, a Spike Lee, en plena decadencia artística, ya solo le queda llamar un poco la atención para que alguien le dé un abrazo. A mí, ‘Django desencadenado’ me reconcilia y me hace creer de nuevo que Tarantino puede hacer grandísimas cosas, pese a que el bueno de Jules Winnfield (personaje eminentemente sabio/iluminado sobre su camino en particular, sobre la vida en general) expresa como nadie su comparación respecto a los precedentes.
      La primera mitad, con sus diferencias temáticas y estilísticas, tiene un nivel perfectamente equiparable a las anteriores, atrayente, innovadora, genial y divertida (ese pasaje con The Regulators, antecedentes de KKK, es un descacharre), y además su ejecución técnica es incluso más perfecta, muestra de la evolución de Tarantino.
      Me comentan por otros blogs que estas escenas de sangre son en este caso más de blackxploitation que de samuráis, en consonancia con el personaje de Django, pretendido tataratatarabuelo de Shaft, mayor icono del subgénero (recordemos, Broonilda von Shaft se llama su desvalida y sugerente señora). En lo de la Némesis negra… bueno, en muchas de estas pelis de blackxploitation (como la de Coffy, encarnada por Pam Grier, una de las musas de Tarantino y que dejé por ahí puesta hace poco) el malo entre los malos era el negro que se había vendido al poder blanco para también sacar tajada de sus hermanos… El mayordomo de Samuel L. Jackson lo hace incluso de una manera más cabrona (“Señó Candy no sé po’qué tengo que aguantá las impertinencias de ese negro hijoputa!”), fiel a las inquietudes y el estilo de su creador y a los nuevos tiempos.
      Y es verdad, no me había fijado en que DiCaprio ya solo necesita la perilla postiza para parecer un hombre mayor y un actor convincente, ¡sin funcir el ceño!

  3. E. J. Castroviejo 21 mayo, 2013 a 03:18 #

    Un poco duro, ¿no?. Quizá Samuel L. Jackson sea lo más flojo de la peli, y quizá coincido en que el final podía haberlo trabajado más, pero la obra es sobresaliente en mi opinión (guión y dirección (y Waltz está muy bien, pero no al nivel de Malditos bastardos simplemente porque el papel no daba más de sí). No íbamos a coincidir siempre, amigo. Creo que pudo ser un 10 y se quedó en un 8,75, eso es todo. Deseandito estoy, como siempre desde que vi Pulp Fiction, de más trabajos de este caballero que ojalá siga divirtiéndose con sus “juguetes” (así los has llamado).
    Pd. A mí tampoco me gustó Malditos bastardos, no tanto como ésta desde luego, pero recuerda que le obligaron a estirarla. Y de todos modos volveré a verla también.
    Un saludo. Me ENCANTA tu blog.

    • E. J. Castroviejo 21 mayo, 2013 a 03:22 #

      La que estiraron era La de Kurt Rusell. Es que es muy tarde. Que rabia no poder editar cuando el blog no es tuyo.

      • elcriticoabulico 21 mayo, 2013 a 13:41 #

        Siempre exijo mucho a aquellos de los que más espero. No se puede criticar que a Uwe Boll le haya salido un bodrio, pero a Tarantino sí. ‘Malditos bastardos’ me pareció que iba de mucho a poco y sí es cierto que a ‘Death Proof’ la metieron media hora de regalo que destrozaba el ritmo, pero como es la versión que vi, pues es la que hago referencia. Me pareció un tostonazo que bajó (y mucho) mis expectativas sobre Tarantino.
        ‘Django’ es muy aprovechable, tiene ratos del mejor cine de su autor (toda la primera mitad parece alucinante), pero de nuevo cuando se dedica a divertirse a sí mismo, se le va la cosa de las manos. A lo mejor sí merecía algún punto más de los que le concedí, puede que me dejara llevar un poco por la decepción de que podría haber vuelto el mejor Tarantino y finalmente no lo conseguía (por malcriado). De todas maneras, me puso en muy buena disposición para ver su siguiente capricho.

  4. E. J. Castroviejo 21 mayo, 2013 a 03:20 #

    Ah! Y DiCaprio soberbio también. Esta peli es magnífica.

  5. Dessjuest 26 mayo, 2013 a 22:32 #

    Partimos de la base de que no nos vamos a entender, para mí “Malditos Bastardos” es un peliculón mayúsculo en la que no hay escena de relleno.

    Dicho esto pues “Django” me ha gustado, tiene momentos muy buenos, pero le sobran minutos, que es una sensación que no tuve con la de los bastardos, para mí la peli baja mucho en cuanto Landa deja de ser Landa, porque parece que sus personajes ya los hace él mismo, cosa que me dice mucho de lo bueno que es este actor.

    Por lo demás, pues es que es una peli que si le quitas media hora te queda trepidante y divertida, coincido en la escena del KKK, digna del frente judaico popular sin duda alguna.

    Para mí es una peli de casi notable, no me decepcionó vaya.

    • elcriticoabulico 27 mayo, 2013 a 00:35 #

      A mí tampoco me decepcionó, desde luego. Es más, repito, mejoró mi percepción reciente de Tarantino. Pero se le escapa de las manos ser un peliculón. Por centímetros (o medias horas). No obstante, se queda como una película más que notable, en mi opinión. Mejor que Malditos bastardos, si nos ponemos en plan de tocar las narices jeje.

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