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Das Boot (El submarino)

8 Feb

“Con el submarino ya no habrá más batallas navales, y como se seguirán inventando instrumentos de guerra cada vez más perfeccionados y terroríficos, la guerra misma será imposible.”

Julio Verne

 

 

Das Boot (El submarino)

 

kinopoisk.ru

Año: 1981.

Director: Wolfgang Petersen.

Reparto: Jürgen Prochnow, Herbert Grönemeyer, Klaus Wennemann, Hubertus Bengsch, Martin Semmelrogge, Bernd Tauber, Erwin Leder.

Tráiler

 

 

             Para alguien como el que suscribe, con un miedo atroz a quedar atrapado e inmóvil en una chimenea, una gruta, un túnel o donde sea, con una nada desdeñable aversión hacia los espacios masificados y sentimiento de inquietud ante las profundidades abisales y por nadar en aguas donde no hace pie a causa de haber visionado Tiburón puntualmente cada comienzo de verano, y cobarde militante para el combate, pocos sitios se le antojan más agobiantes que un submarino.

Una herrumbrosa lata de sardinas que, milagros inaprensibles de la física, tanto flota como navega bajo las aguas y en la que, en caso de avería, las cosas siempre vendrán peor dadas que en cualquier barco convencional. No en vano, como reza en su comienzo Das Boot (El submarino), buque insignia de este subgénero bélico, de los 40.000 soldados alemanes destinados a engrosar la flota subacuática, 30.000 acabaron alimentando la voracidad de la Parca. Tres de cada cuatro.

Es por eso que, al igual que en otras divisiones de la Segunda Guerra Mundial como la aviación -60% de bajas, señala el periodista Jacinto Antón en uno de sus magníficos artículos-, para alistarse en un submarino se necesita madera de héroe o alma de loco.

             La tragedia de Das Boot se basa precisamente en mostrar lo contrario. Salvo en el caso del estoico capitán, el jefe de ingenieros, el primer teniente, nazi ultraconvencido, y algún marinero desperdigado, la razón que motiva el encierro de la juvenil, inexperta e inconsciente tripulación en el U96, encadenados a una misión suicida, es la locura belicista de Adolf Hitler una vez ya iniciado el descalabro de los ejércitos alemanes, siempre con la complicidad de esos altos mandos bravucones, ignorantes y aduladores.

             Respaldada por el aval de los numerosos premios y alabanzas obtenidos en festivales de medio mundo y con las nominaciones a mejor director y guion en los Oscar para Wolfgang Petersen aun tratándose de una cinta y un realizador alemán, Das Boot logra hacer tangible la experiencia de combatir en uno de estos tétricos navíos. Una hazaña que nada tiene que ver con la épica, sino con el hacinamiento, con el olor a sobaco, a pies, a mierda y a terror, a nervios y espera, con las fugaces intervenciones como cazador y la perenne condición de presa.

El espectador adopta la figura ajena del teniente Werner (Herbert Grönemeyer), reportero de guerra, para acompañar a los hombres del capitán Heinrich Lehmann-Willenbrock (un majestuoso Jürgen Prochnow que más tarde quedaría desaprovechado en un montón de naderías) y sentir junto a ellos la tensión irrespirable, la pegajosa claustrofobia y el asco de la convivencia forzada codo con codo durante interminables meses sin sol y sin tierra firme –ya lo dicen los concursantes de Gran Hermano y no por casualidad: “dentro todo se magnifica”-.

De hecho, la película presenta pocos momentos de adrenalina guerrera, y cuando aparecen Petersen los expone mediante técnicas y códigos más propios del thriller y el terror: envolviendo la atmósfera en luces oscuras, sonidos inquietantes, amenazas perpetuas e inescrutables y una sensación de desamparo general en sus personajes, sometidos al desgaste feroz de una tortura constante.

             De todas maneras, tal vez el modo de relatar esta incesante angustia, mediante el sufrimiento de continuos y reiterados ataques enemigos, al final acabe por ser contraproducente por reiterativa.

Extender la película hasta los 200 minutos –aquí se comenta la versión Director’s Cut Restoration, no respondo de otras- es un abuso excesivo de la resistencia de un espectador que, si bien se ha sumergido de lleno, como un recluta cualquiera, en los inciertos avatares de la nave gracias a las incuestionables virtudes de la cinta en cuestión de atmósfera y verosimilitud de situación y personajes, no siente finalmente la obligación de permanecer a bordo más de lo justo y necesario.

Así las cosas, con una hora menos de metraje las virtudes mencionadas permanecerían todavía más vívidas en el recuerdo, ya que durante el último tercio de la cinta, con el añadido del descenso del ritmo que produce el percance del U96 en el estrecho de Gibraltar, uno acaba por perder la concentración y las ganas demasiado tiempo como para consagrar definitivamente a Das Boot como obra maestra del cine bélico.

Pero, en cualquier caso, el notable permanece.

 

Nota IMDB: 8,4.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7.

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