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X-Men: Primera generación

3 Feb

“¿Por qué cientos de personas quieren ser Paris Hilton y nadie quiere ser Spiderman?”

Dave Lizewski (Kick-Ass: Listo para machacar)

 

 

X-Men: Primera generación

 

X-Men: Primera generación

Año: 2011.

Director: Matthew Vaughn.

Reparto: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Rose Byrne, Nicholas Hoult, Zöe Kravitz, January Jones, Jason Flemyng, Kevin Bacon.

Tráiler

 

 

             Agotada la correspondiente trilogía de X-Men –las trilogías, esa inexplicable pasión popular del nuevo milenio… ¿será por su eufónica resonancia?-, una de las sagas de superhéroes más entretenidas y respetuosas con el espectador, corresponde ahora, spin-offs aparte, exprimir de nuevo la franquicia desde una nueva perspectiva: la precuela.

Probablemente en forma de trilogía, claro, aunque de momento solo hay anunciada una segunda parte.

             X-Men: Primera generación viaja a los orígenes del mito: la fundación de la patrulla mutante y de los desencadenantes dramáticos de sus principales personajes.

Teniendo en cuenta lo que había propuesto con los entrañables superhéroes de andar por casa de Kick-Ass: Listo para machacar, contar con el guion y la realización de Matthew Vaughn parecía una decisión consecuente con el posible tono de la obra, poblada de personajes adolescentes con poca conciencia aún de su verdadera naturaleza, confusos y dubitativos frente a lo que supone pasar de la marginalidad absoluta a asumir las pesadas cargas del héroe.

Sin embargo, Vaughn parece haberse adaptado mal al cambio que supone la superproducción, obligada a reventar la taquilla sin más miramientos. La presión, el miedo o la timidez hace que Vaughn no se decida a apostar por una visión más cómica y desenfadada –solo me saca media sonrisa un gag intrascendente y tampoco especialmente ingenioso sobre la CIA y las mujeres situado al final del metraje- capaz de aportar frescura al formato o, cuanto menos, un toque de distinción.

Una falta de valor que provoca que opte en cambio por la engañosa seguridad de pisar todo tipo de clichés y convenciones típicas de las películas de superhéroes, tanto en el rutinario tratamiento del espectáculo, como en la construcción y desarrollo de los personajes o en el guiño al formato comiquero dejando al paso alguna trillada y espantosa pantalla fraccionada.

             Esa tragedia del héroe que las tres películas precedentes habían sabido conjugar con el puro espectáculo palomitero sin grandilocuencia filosófica o especial calado intelectual pero sí con solvencia y refinamiento, queda ahora reducida a una retahíla de tópicos sobados sobre el complejo del doctor Jekill y Mister Hyde, la soledad y responsabilidad del héroe (que no es sino otra forma de monstruo) y la aceptación de uno mismo como individuo, expresados a través de unas cuantas frases tontorronas que tendrían como mejor destino el Tuenti de algún crío no mayor de 15 años y con dificultades para superar la ESO.

Tan solo su flagrante superficialidad salva de provocar mortal aburrimiento.

             Así pues, estamos ante una película epidérmica, convencional, ligera de ver y fácil de olvidar, entregada a un entramado de escenas de acción bañadas en efectos especiales con poco que destacar, no especialmente estimulantes, para nada sorprendentes y tampoco demasiado mal realizadas.

La presencia de un actor competente como Michael Fassbender o el placer que siempre supone ver en pantalla a la señora Draper –mencionaría también a Zoë Kravitz si no la hubieran sobremaquillado- no impiden que X-Men: Primera generación caiga en la más absoluta insipidez.

              Porque, más que mala, se trata de una cinta del todo insulsa. Que, por otra parte, es lo que suele pasar con la mayoría de películas de presentación de una serie de superhéroes.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 4.

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