Las montañas de la luna

20 Ene

“Los viajeros son como los poetas: se trata, en su mayoría, de una raza airada.”

Richard Francis Burton

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Las montañas de la luna

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Las montañas de la luna

Año: 1990.

Director: Bob Rafelson.

Reparto: Patrick Bergin, Ian Glen, Paul Onsongo, Delroy Lindo, Fiona Shaw, Richard E. Grant.

Tráiler

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             Acaso en un proceso paralelo al western, el cine de aventuras atravesaba momentos difíciles a finales de los ochenta, perdido en una década ruinosa para numerosas productoras, en el encarecimiento exponencial de las películas destinadas al gran público, los albores del auge del indie norteamericano producto del inesperado éxito de Sexo, mentiras y cintas de video y el fracaso de crítica y público de productos nostálgicos como Piratas, de Roman Polanski.

             Carolco, una de las firmas independientes más pujantes del momento gracias a sus fundadores Mario Kassar y Andrew Vajna, productores ejecutivos de taquillazos como Acorralado, Terminator o Desafío total, apostaban entonces por recuperar el espíritu más clásico del género con Las montañas de la luna, recreación de la búsqueda de las legendarias fuentes del río Nilo por los exploradores Richard Burton y John Speke a mediados del siglo XIX.

Es decir, un material de base excelente en el que reproducir la epopeya de aquellos arrojados hombres lanzados a pecho descubierto a la revelación de los sobrecogedores misterios ocultos en vastos continentes desconocidos y, además, en la mejor línea de la aventura tradicional, explorar a su vez las complejidades íntimas de aquellos fascinantes personajes, todo vitalismo, pasión y coraje.

              Es por esta razón por la que no se comprende cómo Bob Rafelson entrega entonces un producto que se queda en el envoltorio, muy bien presentado, con notables caracterizaciones y ambientación y preciosos escenarios naturales, pero carente de alma.

La odisea en sí, introducida después de una aletargante presentación con demasiado celuloide localizado en la Inglaterra victoriana y posteriormente desarrollada como una simple relación de desdichas a superar, carece de épica y de entusiasmo aventurero.

Tras el innecesario gasto de metraje -que bien se podía haber destinado a una profundización en el periplo en sí y en sus protagonistas- y de entre el acartonamiento general, tan solo se vislumbran chispas cuando la cinta se relaja y, como proclama Burton -figura por cierto retratada desde una total complacencia-, vive y disfruta del viaje y de su relato, tal y como ejemplifican algunas secuencias ubicadas en el exótico reino del soberano Ngola o el encuentro entre Burton y Livingstone.

             Del mismo modo que sucede con la epopeya, la exposición de la amistad entre ambos expedicionarios, su hermanamiento en una pasión común a partir de arquetipos opuestos –el erudito independiente y osado hacia los desafíos y la sociedad, comprensivo con las culturas del mundo, encarnado por un buen Patrick Bergin, y el estirado señorito inglés, representante del Rule Britannia! por la gracia de Dios y la Reina, interpretado por un menos intenso Ian Glen-, resulta también fría y superficial, especialmente patente en un desenlace -el enfrentamiento de los dos amigos en nimias rivalidades de salón de té, de nuevo en suelo inglés-, que acaba por interesar más bien poco cuando debía rebosar tanta emoción como el camino recorrido hasta llegar a él.

             Lamentablemente, la decepción hace que uno añore todavía más a los viejos pícaros Daniel Dravot y Peachy Carnehan, auténtica y diáfana exaltación de la vida como aventura.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 4.

7 comentarios to “Las montañas de la luna”

  1. Dessjuest 21 enero, 2013 a 11:17 #

    Acojonantemente esta peli siempre pensé que era de ciencia ficción😀

    Es que a veces se lucen con los títulos y las metáforas.

    • elcriticoabulico 21 enero, 2013 a 12:50 #

      Pues no señor, es de valientes británicos extendiendo la gloria de su imperio.
      Es que resulta que le llamaban así al lugar que ellos buscaban… Era el legendario enclave donde el geógrafo Ptolomeo localizaba las fuentes del Nilo. En la actualidad, se identifican como tal a las montañas Rwenzori, en Uganda.

      • Dessjuest 21 enero, 2013 a 12:51 #

        Ya ya, de todas formas tampoco me llama mucho la atención ahora😀

      • elcriticoabulico 21 enero, 2013 a 14:57 #

        Aunque tiene buenas críticas, no me ha parecido una película demasiado reseñable, no.
        Por cierto, vuelve a hacer de las suyas wordpress, he encontrado el mensaje abandonado en la caja del spam.

      • Dessjuest 21 enero, 2013 a 17:43 #

        Eso es que tienes los filtros de spam bien puestos😀

  2. plared 22 enero, 2013 a 04:36 #

    Es una película bonita, de imágenes bellas y en realidad poco mas. Aunque si recuerdo que me gusto la relación que se da entre los dos exploradores. Cuidate

    • elcriticoabulico 22 enero, 2013 a 14:03 #

      Sí, los escenarios son precisos. Pero me resulta una aventura fría, incluida la relación entre Burton y Speke.

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